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La voz de los adolescentes bolivianos en la Junta Ejecutiva de UNICEF

Un presente prometedor

Katya Marino
Bolivia, participación
UNICEF Bolivia/2025/Ruiz
05 Mayo 2025

Bolivia dio un paso significativo hacia la inclusión de adolescentes y jóvenes en los espacios de toma de decisiones internacionales, al organizar una simulación de la Junta Ejecutiva de UNICEF con la participación de jóvenes líderes de todo el país. En un ejercicio sin precedentes, fueron sus voces, experiencias y propuestas las que tomaron el centro del escenario, demostrando que el liderazgo comprometido con los derechos de la niñez y adolescencia no tiene edad.  

A partir de 2025 y hasta 2027, el Estado Plurinacional de Bolivia formará parte de la Junta Ejecutiva de UNICEF. En este contexto, UNICEF Bolivia, en coordinación con la Vicepresidencia del Estado, el Ministerio de Justicia, a través del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades y la Dirección Plurinacional de Juventud, y con el respaldo del Ministerio de Relaciones Internacionales, organizó una simulación que replicó fielmente las dinámicas de este órgano internacional, ofreciendo a adolescentes y jóvenes la oportunidad de ejercer un rol deliberativo.  

Durante dos sesiones —realizadas del 13 al 17 de noviembre de 2024 en La Paz, y el 9 y 10 de abril de 2025 en Sucre, en el marco del Bicentenario de Bolivia—, los participantes discutieron, propusieron y aprobaron resoluciones centradas en los derechos de la infancia y adolescencia. Los temas abordados incluyeron salud mental, educación inclusiva, nutrición, justicia, equidad de género, derechos sexuales y reproductivos, y prevención de la violencia. Cada resolución fue fruto de un diálogo informado, respetuoso y profundamente comprometido.  

De participantes a protagonistas del cambio  

Más allá de ejercer un rol simbólico, las y los adolescentes asumieron con responsabilidad su papel como actores del cambio. Propusieron iniciativas concretas como huertos comunitarios, plataformas digitales para educación sexual, centros de atención integral y mecanismos accesibles para denunciar la violencia. Reclamaron políticas públicas que sitúen la salud mental como una prioridad, que garanticen justicia sin discriminación, y que reconozcan la diversidad cultural y étnica como un valor en la vida pública.  

Su mensaje fue claro: las niñas, niños y adolescentes no son beneficiarios pasivos, sino sujetos de derechos con la capacidad de liderar procesos de transformación. “Ya no basta con promesas ni discursos. El cambio requiere decisiones valientes, sostenidas y acciones inmediatas”, expresaron en su declaración final.  

Una experiencia transformadora y con impacto real  

Esta simulación no solo permitió a las y los jóvenes conocer el funcionamiento de la Junta Ejecutiva de UNICEF, sino también posicionarse como actores políticos capaces de incidir en la agenda pública. A través de su participación, recordaron que invertir en la infancia y adolescencia es una responsabilidad ética y una apuesta estratégica por un futuro más justo y sostenible.  

Las temáticas debatidas evidenciaron la urgencia de fortalecer políticas públicas inclusivas y culturalmente pertinentes. Se destacó la necesidad de garantizar una educación gratuita y de calidad, el acceso universal a servicios de salud mental y nutrición adecuada, y el respeto pleno a los derechos sexuales y reproductivos. Además, se subrayó que el acceso a la justicia debe ser equitativo y adaptado a las realidades de la niñez y adolescencia, especialmente en contextos de vulnerabilidad.  

Un llamado a la acción colectiva  

Adolescentes y jóvenes reafirmaron su compromiso de seguir abogando por los derechos de millones de niñas y niños en Bolivia y el mundo. Su liderazgo es una muestra clara de que construir sociedades más inclusivas, equitativas y resilientes. 

Desde UNICEF, renovamos nuestro compromiso de apoyar estos espacios de participación significativa, convencidos de que cuando una niña boliviana levanta la voz por el derecho a la educación, o cuando un joven afrodescendiente propone políticas contra el racismo, están ejerciendo el liderazgo que nuestro mundo necesita.  

La participación de adolescentes y jóvenes no es un gesto simbólico. Es una necesidad urgente para construir un presente y un futuro donde nadie quede atrás.