Marisol será bachiller y es gimnasta de Olimpiadas Especiales, su nuevo reto será la universidad
Día Internacional de las Personas con Discapacidad
Al momento de nacer, la hoy adolescente de 17 años Marisol Teresa Figueredo Paco, presentó hiperbilirrubinemia neonatal lo que le ocasionó una lesión cerebral, afectando su psicomotricidad, coordinación y equilibrio. Sin embargo, tuvo un desarrollo escolar normal acompañando de la práctica de deportes en Olimpiadas Especiales Bolivia lo que le permitió participar en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales en el año 2019 en Abu Dabi; donde obtuvo de entre 80 participantes el mejor puntaje en gimnasia rítmica. Por diagnóstico médico Marisol no tendría que realizar ninguna de esas actividades, pero con el apoyo de su madre, familia y entorno son retos vencidos porque “nada es imposible”.
“Desde que era niña hasta jovencita, no me deja de sorprender día a día, porque el no puedo, no existe, todo se puede con esfuerzo, con doble práctica. En ese ínterin de “toda la vida” al presente se le motivó a realizar actividades como baile, teatro, en cursos vacacionales para saber qué le gusta, hay que incentivar todo lo que se puede desarrollar y superar más”, cuenta la madre de Marisol.
Hoy 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, y UNICEF en este día resalta la importancia del diagnóstico temprano del rezago en el crecimiento y aprendizaje, invertir en estrategias integradas basadas en información y evidencia, así como identificar y enfrentar las actitudes negativas, creencias, normas, estigma y discriminación contra la niñez y adolescencia con discapacidad.
La historia de una líder
Marisol nació sietemesina el año 2003, con solo dos kilos de peso, en el hospital público no le detectaron ningún problema de salud, a la semana de nacida bajó aún más de peso y le señalaron a su mamá que era un tema de estimular la lactancia, pero ella no se conformó con ese diagnóstico y buscó ayuda en otro hospital. Allí fue donde le detectaron hiperbilirrubinemia neonatal que se expresaba en la piel amarilla de la bebé, tuvo que ser internada y sometida a tratamiento en incubadora con fototerapia; como no quería lactar, ni tenía tono muscular no le dieron de alta hasta después de un mes.
Después de ese primer tratamiento recuperó peso y apetito. Sin embargo, a los cuatro meses le diagnosticaron displasia severa de cadera, aún sin detectar lesión cerebral. Así pasó un año, no podía ponerse de pie, ni gatear, algún médico atribuyó ese retraso al arnés (para corregir su displasia), ya que era prematura y que mejoraría con el tiempo. Para ese momento, la mamá empezó a trabajar y por recomendación de la guardería se le solicitó consultar a un neurólogo por el retraso en el habla, ya que recién empezó a caminar a los dos años y a los tres lo hacía sujetándose de alguien.
Finalmente, un neurólogo infantil, le diagnosticó parálisis cerebral infantil por la hiperbilirrubinemia neonatal, ocurrida durante algún momento del parto, cuando la bilirrubina ocasionó el daño cerebral. Para el médico, la niña tal vez no podría ir al colegio, ni escribir, ni su vida sería independiente. Sin embargo, la familia se empeñó en darle mejores condiciones de vida con fisioterapias, estimulación temprana, controles médicos, talleres de canto, teatro, pintura para su hija, todo tipo de actividades que pudieran mejorar su inserción social y mejora psicomotora; todo lo que estaba a su alcance para su hija, la madre lo hacía.
“Me siento muy orgullosa de ella por todos los logros, la veo más adelante como una gran persona y profesional, demostró que todo es posible”.
“Iba a un kínder normal y luego busqué un colegio más apto (para la niña) donde la comprendan por el desempeño y cumplimiento de tareas”, recuerda la mamá. Así venció barreras: pese a que también tenía afectada la vista, sí logró aprender a leer y escribir; aún le costaba coordinar ojo-mano-cerebro para tomar objetos, por ejemplo, pero siguió adelante y fue inscrita en un colegio inclusivo.
“Los niños que tienen lesión cerebral, que tienen parálisis infantil u otro síndrome como tal, son una caja de sorpresas, tal vez desde ahí, como mamá me di cuenta de que ella podía dar más, ha necesitado una tutora para la educación inicial (…), hay que explicarles a los profesores porque tienen necesidad de un tiempo adicional para resolver (exámenes)”. Esto porque aún existen falencias en el sistema educativo, hay que contar la historia del estudiante a los maestros para que los comprendan. Cumplidos ocho años, comenzó la práctica de natación con el profesor Víctor Arias, junto a otros niños con discapacidad en la piscina de Obrajes, con el lógico temor y sobreprotección, “empezó a nadar, cosa que ni me imaginé podría hacer”, dice la mamá.
Después sumó el atletismo, practicó ambas disciplinas hasta sus 15 años, pero desde los 8 ya empezó a competir en Olimpiadas Especiales de Bolivia. Al mismo tiempo, la profesora Lidia Vásquez la invitó a practicar gimnasia rítmica, “el esfuerzo y perseverancia de ella me asombra, participó en eventos departamentales, luego nacionales y clasificó a los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales 2019 en Abu Dabi, Emiratos Árabes, donde acuden atletas con discapacidad en distintos deportes”, expresa su mamá. Allí, Marisol puso en alto el nombre de Bolivia, logró la medalla de bronce en un nivel de gimnasia gracias al apoyo de su entrenadora profesora Peggy Ramos.
La Directora de Olimpiadas Especiales, Elsa Vázquez, no oculta su orgullo por Marisol y recuerda como ella le hizo derramar lágrimas cuando realizó una rutina que no podía, como es el doblar el pie sobre la otra rodilla (como un número cuatro), “y lo hizo en competencia, eso me emocionó mucho, llore al verla hacer eso”. De Abu Dabi, volvió con nuevos retos, ahora es miembro del LBC Team de la compañía de seguros la Boliviana Ciacruz y junto a tres atletas más representan a más de 6.000 atletas de Olimpiadas Especiales Bolivia.
“Me siento muy orgullosa de ella por todos sus logros, la veo más adelante como una gran persona y profesional, es una muchacha que da mucha inspiración, demostró que nada es imposible, que todo es posible”, indica Vásquez quien también tiene un hijo con discapacidad intelectual y por ello comprende muy bien a Marisol y a muchos niños en la misma situación, de cuyas historias de superación ha sido testigo y protagonista. “Mi propio hijo, Marcelo, estaba en un torneo de atletismo, él estaba ganando la competencia, se le cayó la gorra, volvió por ella; no le importó (pese a estar ganando)”, cuenta.
La madre de Marisol conceptúa ahora al deporte como un canalizador que permite a todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes aprender disciplina, esfuerzo, a manejar la frustración que implica las derrotas, a trabajar en equipo y dejarlo todo en la práctica.
Por su logro olímpico, Marisol fue calificada como atleta líder y también asume el rol de ser portavoz de las personas con discapacidad, de llevar su mensaje desde el área deportiva, representarlos y mostrar que tienen determinación, que se puede quebrar la barrera del “no puedo”. Con esa misión, y consciente de su nuevo rol continua su preparación para seguir participando en eventos nacionales e internacionales porque quiere aportar a la población de personas con discapacidad”.
“Está en un colegio público, ella es consciente de que (hacer algo) le cuesta el doble o el triple. Es muy responsable, en los estudios siempre se destacó por ser una de las mejores alumnas, a veces la nota no es todo, sino que lo dé todo, el mejor esfuerzo. Ahora se encuentra estudiando el idioma inglés y cursando el curso de liderazgo y emprendimiento para jóvenes con discapacidad a nivel latinoamericano. El 2021 le toca la promoción y su próximo reto será la vida universitaria, estudiará de acuerdo con la capacidad que ella tenga”, indica la progenitora.
La mamá de Marisol aconseja que a los niños con discapacidad hay que tratarlos de la misma manera que a las personas que no tienen esta situación, darles retos y responsabilidades. “El apoyo que necesitan, el soporte de la familia es fundamental. Como mamá, como familia, siempre la vamos a apoyar y brindar el soporte emocional”, concluye.
Desde UNICEF, Adriana Ayala, Oficial de Primera Infancia, afirma que "hoy más que nunca, frente a nuevos desafíos, celebremos con renovadas fuerzas el día de los derechos de las personas con discapacidad. Reconociendo que aún tenemos trabajo por hacer, pero animándonos, con historias como la de Marisol porque estamos comprometidos en este desafío. El desarrollo sostenible justo y abierto depende de la inclusión de todas y todos".