Los niños pueden aprender en casa con afecto y actividades sencillas
La serie #unicefencasa se concentró en la manera en que mamás y papás pueden apoyar la educación en casa de los pequeños de entre 6 y 11 años
Pese al enorme desafío que representa la irrupción del coronavirus en el mundo, el derecho a la educación debe continuar, considera UNICEF, que llevó a cabo el webinar “Aprendizaje y educación en familia: Niños y niñas de 6 a 11 años”, un espacio en el que los padres recibieron nuevas pautas para ayudar a sus hijos a continuar con el proceso de aprendizaje.
“La educación es el proceso más importante para preservar la cultura, para preservar el progreso de la humanidad”, afirma Adán Pari, oficial de Educación de UNICEF Bolivia y moderador del webinar que se realizó el 13 de junio de 2020, que en la ocasión se enfocó en la forma en que los adultos pueden respaldar la instrucción de los más jóvenes en casa.
Para dar algunas pautas esenciales en esta materia, UNICEF invitó a una conferencia virtual tres panelistas, todos ellos destacados profesionales que trabajan en el campo educativo dentro y fuera de Bolivia.
Continuar con la educación es posible
María Rosa Zapata, experimentada profesora y directora de la Unidad Educativa Cochabamba, en San Borja (Beni) estuvo a cargo de la primera exposición. La profesora Zapata dio algunos buenos ejemplos sobre cómo desde lo cotidiano los padres de familia puedan dar continuidad a la educación y al desarrollo de habilidades de sus retoños.
Algunos papás piensan que no pueden cooperar mucho con la educación de sus hijos, explicó, pero con actividades sencillas y motivadoras, como preparar tamales en la cocina, pueden enseñarles matemáticas, con las proporciones y precios de los ingredientes; las formas y colores; el uso que se da a cada instrumento que se emplea en la preparación, así como el cuidado que hay que tener al manipularlos; y muchas nuevas palabras, entre otros.
Algo que también involucrará más a los progenitores en la formación de sus niños es la creación de espacios de conversación, en los cuales los más pequeños puedan participar y dar a conocer a los mayores las cosas que los motivan, como su animal preferido, la vestimenta que más les gusta, su comida predilecta y las plantas que les llaman la atención.
Esto es fundamental porque “cuando no escuchamos no podemos comprender”, subraya Zapata, quien resalta asimismo que con la interacción aprenden también que dentro de un grupo hay momentos de tomar la palabra.
Igualmente es importante jugar, cantar y hacer rondas, algo que muchas veces se dejó de lado cuando ellos estaban en la escuela; y promover momentos de lectura y espacios en las que los niños puedan escuchar cuentos de sus abuelos o crear sus propios cuentos.
“Con todo eso, los niños aprenden a escuchar, hablar, leer y escribir”, dice la docente, quien sugiere a los padres trabajar en coordinación con los maestros.
María Rosa Zapata recuerda que la pandemia tomó de sorpresa a padres y maestros, por lo que ambos grupos tienen hoy el desafío de buscar nuevas estrategias y seguir capacitándose para que la educación continúe, pese a los contratiempos y limitaciones que resultan del aislamiento físico.
¿Escolarización o educación?
Luis Enrique López-Hurtado, de nacionalidad peruana y experto internacional en reformas estructurales en el campo de la educación, hizo hincapié en que, a diferencia del pasado, los niños de hoy no solo deben ser escolarizados (inscritos en las unidades educativas), sino educados, lo que implica la participación de los padres en este proceso continuo que empieza en el hogar.
“Antes se consideraba que el niño no sabía nada o sabía muy poco y que la escuela debía darle todo. Hoy se considera que la escuela está para expandir los conocimientos que ya traen los niños desde sus hogares y entorno, y que los maestros deben activar esos conocimientos previos”, apunta.
Es lo que pasa, por ejemplo, con los niños de comunidades indígenas, que ya llegan a la escuela con más conocimientos sobre la importancia de recursos naturales como la lluvia, la reproducción natural, el trabajo artesanal y otros temas.
“Es por eso que otro principio de la educación es que ésta debe responder a un contexto particular, cultural, social, económico y lingüístico”, sostiene López-Hurtado.
El experto concluyó su participación lanzando la idea de que la pandemia puede estar impulsando un periodo intenso de aprendizaje, ya que los niños indígenas, por ejemplo, están desarrollando competencias no esperadas y apropiándose de conocimientos diversos al pasar mucho más tiempo con sus padres y abuelos.
“Todo esto va a obligar a la escuela a reinventarse. Cuando la escuela abra ya no podrá ser la misma (…), tendrá que recurrir a otras formas de trabajar con los niños”, dijo el sociolingüista peruano. “Después del COVID-19 la educación tendrá que abordar ya no solo lenguaje y matemáticas, como se priorizaba antes, sino salud, medio ambiente, sobrevivencia, convivencia en el hogar y en la comunidad, ciudadanía y bien común, bienestar emocional, uso del tiempo libre”, propone.
Mayor comprensión, mejor conocimiento
Por su lado, Gisela Campos, psicóloga, trabajadora social, docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y directora del área socioeducativa de Fundación La Paz, plantea a mamás y papás aplicar la “pedagogía de la ternura”, un método cada vez más importante en tiempos en los que crecen las actitudes violentas contra los derechos de los niños y niñas.
Esta pedagogía coincide con lo antes expuesto por la profesora Zapata, ya que su potencial crece con la posibilidad que los miembros de la familia puedan hoy compartir diferentes actividades y desarrollar espacios en los que los más pequeños pueden hablar y ser escuchados por los adultos, lo que no siempre sucedió antes de la pandemia.
“En este momento es fundamental exteriorizar nuestros afectos; expresar la alegría, tristeza y preocupaciones que sentimos; dar a conocer nuestros sueños, esperanzas; saber que los otros nos están escuchando, que nos van a tomar en cuenta. Es algo que nunca hemos considerado importante en el trabajo de la familia y mucho menos en las escuelas”, reconoce Campos.
Lo anterior es fundamental porque, “pese a la existencia de nuevas herramientas y tecnologías, la familia sigue siendo importante en la educación” y en ella se puede desarrollar actualmente la relación de educación cotidiana permanente.
Un elemento importante en este proceso es que los adultos sean empáticos con los niños para lograr acuerdos consensuados.
“Estamos con una gran oportunidad para mejora la calidad y la calidez entre las relaciones entre los adultos y los niños, y esto implica reconocer la capacidad que tienen nuestros hijos como actores en la construcción de esta realidad nueva que nos toca vivir en la familia y hacia la comunidad en el futuro”, destaca Campos.
Los expertos responden a dos preguntas relevantes de la audiencia
¿Cuáles son las opciones para continuar con la educación en línea cuando no hay acceso a herramientas digitales?
Luis Enrique López-Hurtado: El desafío que nos plantea la situación actual nos obliga a mirar hacia atrás para avanzar hacia adelante, eso nos lleva a recuperar buenas prácticas que por distintas razones se dejaron de lado. Una de estas herramientas es el uso de la radio para la educación popular, con programas atractivos y divertidos para niños, sin emular el aula tradicional, sino más bien haciendo uso de los nuevos recursos comunicativos de la sociedad de la información. Si recuperamos la radio, que llega a muchos lugares, e incluso la televisión, que llega a todas partes, podríamos suplir la falta de dispositivos digitales
¿Cómo disminuir el estrés de los niños en tiempos de pandemia?
Gisela Campos: Para conectarnos con los niños, es importante saber identificar sus estados anímicos. Es fácil saber cuándo están alegres o renegando, pero no cuando están preocupados, con miedo o pesar. Por eso es importante comunicarnos con ellos, preguntarles cómo se sienten, qué es lo que están pensando. Usando cuentos, metáforas o experiencias de la vida personal de los padres, se puede poner en situación al niño para que pueda comunicarse y expresar lo que siente.
María Rosa Zapata. Es muy importante que los niños y niñas tengan información sobre el COVID-19 de acuerdo con su edad, porque tienen que aprender y saber cómo prevenir el contagio y saber cómo cuidarse.