La niñez y adolescencia boliviana quiere una educación de calidad
Una niña de 8 años en una comunidad del Beni quiere ser ingeniera civil. Ella necesita asistir todos los días a una escuela donde reciba los conocimientos de calidad que le permitan avanzar día a día hasta alcanzar su ambición.
El Congreso Plurinacional de la Educación tendrá lugar en noviembre de este año. Se llegará a este hito para la educación boliviana, después de realizados amplios y participativos Congresos Distritales y Departamentales, donde estuvieron presentes los diferentes actores de la comunidad educativa incluyendo los propios estudiantes.
UNICEF Bolivia hace un llamado a los actores presentes en el Congreso Nacional para que consideren, en sus análisis técnicos y políticas educativas, las características y condiciones específicas de la niñez y adolescencia boliviana. Es fundamental que las propuestas y recomendaciones que se desarrollen para el futuro sean pertinentes y adecuadas a las necesidades, objetivos y aspiraciones de cada niño y adolescente, en el marco del derecho a una educación de calidad que les asiste.
Sabemos que existen problemas estructurales dentro de los sistemas educativos que hacen que muchos niños, niñas y adolescentes estén fuera de la escuela, que muchos de ellos no concluyen la primaria y aún menos la secundaria o que sus aprendizajes estén rezagados porque no cumplen con el avance de contenidos curriculares como está establecido.
Según datos del Ministerio de Educación, la tasa de cobertura nacional es de 86%. Pando es el departamento que tiene la tasa de cobertura neta más baja: de 72%, y eso quiere decir que 28 de cada 100 niños no están accediendo a servicios educativos. Tomando otro dato, vemos que la tasa de término nacional a sexto de secundaria es del 43,85%, o sea que de 100 estudiantes solo 43 concluyen la secundaria. En ese orden, los departamentos con las más bajas tasas de término de secundaria son Pando, Potosí, Chuquisaca, con 23%, 35%, 38% respectivamente. En consecuencia, muchos de los adolescentes y jóvenes que no pueden concluir el bachillerato no podrán seguir alguna carrera profesional.
Estos datos deben llevar a un análisis profundo de las causas y de los factores que están afectando el acceso y a la calidad de la educación, y se debe hacerlo por departamento, por distrito, por sección, por comunidad para poder plantear soluciones viables acorde a las capacidades del sistema educativo.
En lo que refiere a la equidad en la educación, es fundamental no descuidar la igualdad en el acceso por género, origen étnico, nacionalidad, discapacidad y/o situación económica. Es menester implementar un currículo que desafíe los estereotipos de género y formar maestras y maestros que fomenten la inclusión y no perpetúen normas sociales discriminatorias y, al contrario, aseguren la aplicación del actual currículo.
Nos estamos enfrentando a una situación global en la que vemos el cambio climático en tiempo real, con la quema de bosques durante el periodo seco e inundaciones en época de lluvias, por lo cual es clave que la educación ambiental esté en el corazón de cada maestro y maestra. Si bien el currículo boliviano tiene amplios contenidos de convivencia en armonía con la Madre Tierra, es fundamental que las temáticas medioambientales se vinculen con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas para una transición energética efectiva.
Sería imposible terminar este editorial sin mencionar la importancia de que las escuelas sean lugares seguros donde se promueva la coexistencia pacífica y armónica; donde haya cero tolerancia a cualquier tipo de violencia física, psicológica, sexual o digital; donde cada niño y cada niña tenga espacio para desarrollarse en un ambiente de protección y amigable; y donde aprendan sobre sus derechos y a la vez entiendan que van de la mano con las responsabilidades y deberes.
Bajo estas reflexiones auguramos que en el Congreso Plurinacional de Educación se puedan definir propuestas de mejora de la política educativa, de la operativización, de la inversión y el uso óptimo y eficiente de los recursos económicos destinados al sector educativo.