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¿Cómo ayudar a los estudiantes a concluir la secundaria para ir universidad y el trabajo?

#unicefencasa se enfoca en la forma en que los padres y cuidadores pueden dar respuesta a las necesidades educativas y de aprendizaje de los adolescentes entre 16 y 18 años

UNICEF Bolivia
09 Junio 2020

Un nuevo futuro, que será mucho más variable, es lo que les espera a los adolescentes que se preparan hoy para pasar de las escuelas a los centros de educación superior, por lo que los padres no solo deben apoyarlos para superar el gran reto actual de la educación en línea, un respaldo que se traducirá en el éxito de los jóvenes en el mundo laboral del siglo XXI.

Todo esto se proyecta en el marco del aislamiento físico causado por el coronavirus, de las nuevas tendencias tecnológicas emergentes que exigen el cambio de habilidades de adolescentes y padres, y de una economía global cambiante que se vuelve más dinámica por causa de la pandemia, explica María José Velásquez, especialista en habilidades digitales, empleabilidad e innovación para jóvenes en UNICEF Bolivia.

Entonces, “¿cómo apoyamos a los adolescentes desde casa?”, pregunta la socióloga digital, para quien la situación representa un desafío y una oportunidad tanto durante como después de la cuarentena.

La respuesta la dan tres especialistas en el webinar que fue realizado el 6 de junio en el marco de la serie #unicefencasa “Aprendizaje y educación en familia: Adolescentes de 16 a 18 años”, que comparten su experiencia sobre el tema en áreas como la neurociencia, el derecho y la orientación vocacional.

La importancia de comprender el desarrollo biológico

Una de las claves para que las mamás y papás brinden un apoyo educativo efectivo a sus hijos en este periodo de transición es el conocimiento de la manera en que se desarrolla el cerebro del adolescente, lo que define sus potencialidades en el ámbito individual, familiar y social, afirma Ramiro Valda, psicólogo especialista en neuro diversidad.

El cerebro, explica, termina de interconectarse a la edad de 28 o 30 años, que es cuando la persona –gracias a este desarrollo neuronal– puede controlar sus impulsos, planificar a largo plazo y ser empáticos.

En el cerebro adolescente, por su lado, priman las emociones, la planificación a corto plazo, las dificultades para inhibir los impulsos y la menor capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que es más vulnerable al estrés y, por lo tanto, más propenso a generar cuadros de depresión y adicciones más intensas y de largo plazo.

“El cerebro del adolescente es diferente al del adulto, ambos ven el mundo de una forma distinta”, subraya Valda.

¿Qué deben hacer entonces las mamás y papás para apoyar la educación de sus hijos?

El psicólogo ofrece algunas pautas que aportan a este tema:

  • No cuestionar ni censurar las intensas reacciones emocionales del adolescente, para no destruir los canales de comunicación que son muy difíciles de edificar,
  • Respetar su prolongado ciclo de sueño, que es diferente al de los adultos e influye sobre su desempeño educativo,
  • Permitirle que escuche música,
  • Alentar sus actividades de grupo cuando sea posible, ya que se ha demostrado que el escuchar la voz de amigos de su edad mejora su desarrollo,
  • Mantener una comunicación fluida y permanente con el adolescente, incentivando la plática en familia y la discusión positiva,
  • Fomentar su creatividad y sus ideas novedosas.

Contexto desafiante

Según Rosmery Égüez, abogada con especialidad en derechos y políticas sociales de la niñez y adolescencia y directora de la Fundación SEPA de Santa Cruz, los padres deben apoyar durante esta difícil coyuntura la educación de jóvenes que se han formado bajo un sistema educativo ajeno a los nuevos desafíos de esta nueva época –mucho más ahora–, que no promueve los liderazgos ni los espacios participativos y que no genera oportunidades para el desarrollo de la creatividad, de las habilidades sociales y de las capacidades.

A esto se suma el impresionante rezago que tienen las unidades educativas fiscales respecto a las escuelas y colegios privados, los cuales tienen más posibilidades de incorporar a sus estudiantes a las nuevas tecnologías.

“Hablamos de estos temas porque los padres tenemos que entender que debemos necesariamente acompañar el procedo educativo formativo de nuestros hijos en las unidades educativas”, asevera Éguez. “No es suficiente con dejar a los niños en los espacios educativos”, remarca.

A decir de Égüez, “los padres ven la adolescencia como una etapa nefasta, de mucha rebeldía, de mucha incomprensión, en la que hay que aplicar mano dura tanto en la escuela como en la familia”.

Esto representa un serio riesgo ya que al no haber tenido los adultos la capacidad de generar espacios en la familia en los que los adolescentes se sientan respetados, escuchados, tomados en cuenta y protegidos –solo espacios de autoritarismo, violencia y maltrato–, este grupo etario ha presentado reacciones adversas, como el bullying, el consumo de drogas, la incorporación a pandillas y actitudes de “no me importismo” respecto al quehacer de la familia y al de su propio proyecto de vida.

Ante ello, la abogada sugiere empezar a democratizar los espacios familiares a través de participaciones en la que ellos, además de exteriorizar sus sueños, intereses y expectativas, puedan identificar los problemas que hay en el hogar, así como las causas y consecuencias, y trabajar en una propuesta conjunta de solución que incluya medidas disciplinarias consensuadas en caso de incumplimiento de roles.

Otros consejos son dejar de considerar las actividades formativas para ellos (talleres y cursos, por ejemplo) como un gasto sino más bien como una muy necesaria inversión; apoyar y motivar su participación en diferentes espacios en los que desarrollen habilidades y capacidades para la vida; y reorientar su formación y capacitación hacia las nuevas tecnologías.

Para finalizar Éguez resaltó la importancia del arte durante la adolescencia porque es una herramienta de crecimiento para sus vidas que estimula las conexiones cerebrales que generan empatía, desarrolla la capacidad para resolver conflictos de manera pacífica y creativa, y permite comunicar el estado del cuerpo y la mente.

¿Cómo elegir el camino que tomarás?

Victor Hugo Villarreal, experto en tema de gestión y dirección de proyectos y programas de formación técnica profesional, se refirió también en el webinar a la importancia de la orientación vocacional, no solo como una herramienta sino como un proceso que implica autoconocimiento, toma de decisiones informadas y construcción de un perfil laboral, tomando en cuenta las nuevas expectativas laborales que tienen los adolescentes de hoy.

De acuerdo con Villarreal, el proceso de orientación vocacional –para el cual aconseja una guía profesional– se debe articular con las oportunidades y limitaciones de la realidad y debe considerar e incluir el análisis de los ámbitos personal, social, formativo y laboral.

Detalla que los factores internos que intervienen en la elección de una profesión u oficio son: las aptitudes, los intereses, el carácter (la personalidad), los valores y las actitudes. Los factores internos, por su lado, que influyen en esta decisión son los prejuicios o estereotipos, la falta de información, la economía (el valor de los cursos y la generación de ingresos en el sector), el entorno familiar y social, y la relación entre oferta y demanda en el mercado laboral.

Esto será cada vez más importante debido a que la pandemia impulsará el surgimiento de nuevas ocupaciones y la transformación, debilitamiento o desaparición de otras.

La conferencia virtual contó también con la participación de Joel García, jefe de la Unidad de la Juventud de la Alcaldía de El Alto, quien contó su experiencia en el desarrollo de talleres especialmente virtuales de orientación vocacional en las unidades educativas. El funcionario, además, ofrece a los jóvenes la exitosa prueba vocacional de la institución, que se encuentra en sus plataformas virtuales.

El uso de las nuevas tecnologías para encontrar la vocación también es de interés de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), que pone a disposición de los interesados su aplicación “Descubre tu Vocación”.

 “Tomando en cuenta la época y el contexto en el que estamos, una buena parte de los empleos no se han creado todavía y muchos de los que conocemos actualmente se van a automatizar. Entonces, tenemos un largo camino para que los jóvenes desarrollen su potencial”, concluye María José Velásquez.