Familia Segura de UNICEF salvó del suicidio a 343 niñas, niños y adolescentes
En el Día de la Salud Mental UNICEF alerta que se debe trabajar en la prevención y proporcionar servicios psicólogos integrales para los adolescentes. En Bolivia el suicidio es la cuarta causa de mortalidad en adolescentes de 15 a 19 años.
LA PAZ, 10 de octubre de 2024 – El servicio gratuito de apoyo psico-emocional Familia Segura de UNICEF Bolivia, ha atendido desde 2020 un total de 1.423 casos de ideación o pensamiento suicida, y 293 de intento de suicidio, del total de casos atendidos 343 fueron menores de 18 años.
Bolivia tiene la tercera tasa más alta del mundo en suicidios de niñas y niños entre los 5 y 14 años, y es la cuarta causa de mortalidad en adolescentes de 15 a 19 años. Además, tiene la quinta tasa de suicidios más alta de Latino América. Así lo reportan datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2019.
“El suicidio es una problemática que puede presentarse durante la adolescencia. Los pensamientos o ideas de suicidio tienen que ver con un sufrimiento emocional agudo e intenso que sobrepasa los límites de una persona y sus recursos para resolver una situación y ver alternativas. Es entonces cuando el suicidio se contempla como una respuesta definitiva para terminar con el sufrimiento”, afirma Virginia Pérez, jefa de Protección de la Niñez y Adolescencia de UNICEF Bolivia, y psicóloga del Familia Segura.
Vivir en un entorno familiar sin cuidado y cariño adecuado, e incluso violento, afecta a las y los adolescentes de muchas maneras. Suelen desarrollar baja autoestima, sentimientos de insuficiencia, culpa y desvalorización, así como altos niveles de ansiedad y depresión. El estrés y el miedo constantes también afectan su desarrollo emocional y dificultan la formación de relaciones saludables a futuro, a menudo resultando en relaciones de pareja marcadas por la dependencia emocional.
Muchas veces se sienten culpables por la violencia y avergonzados de su situación familiar, lo que los lleva a aislarse y potencialmente desarrollar conductas de riesgo y autoagresión. El retraimiento social y los problemas de aprendizaje en la escuela son también consecuencias de un ambiente violento.
Es fundamental que los madres, padres, profesores, cuidadores u otros, sean guía y compañía para sus adolescentes, tanto mujeres como hombres. Es fundamental la presencia de referentes que soporten, acompañen y acepten positivamente esta delicada transición en la vida.
Algunas pautas de prevención que recomienda Virginia Pérez son:
- Reconocer los cambios en las conductas de los adolescentes, como el aislamiento, el silencio, la falta de motivación o el corte de relaciones sociales; pueden ser acciones que hablen más que las palabras, por lo que hay que saber escucharlas.
- No caer en la creencia de que lo que se vive es parte de un “drama adolescente”, al contrario, se debe responder con empatía, comprensión y validación, expresando, por ejemplo: “Lamento que te sientas así. Si quieres puedes contarme un poco más".
El Día Mundial de la Salud Mental se celebra el 10 de octubre de cada año, con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo de la salud mental.
Mónica encontró su salvavidas en Familia Segura
El suicidio se puede prevenir. Una conversación puede salvar una vida, como es el caso de Mónica que acudió al servicio de Familia Segura gracias al consejo de una de sus profesoras.
Hace dos años, cuando su madre falleció, Mónica, entonces de 12 años, tuvo que hacerse cargo de todas las tareas domésticas con la ayuda de sus dos hermanas pequeñas.
Su padre, sumido en una profunda depresión desde que quedó viudo, se ha vuelto constantemente irritable y está siempre enfadado con sus hijas. Mónica no entiende por qué su padre la riñe y no la trata bien, a pesar de sus esfuerzos por cumplir con todas sus responsabilidades.
Con una familia desarmada y una realidad como la de Mónica, su único soporte se encontraba en su primer amor, quien le brindaba una sensación de seguridad y comprensión. Pero perdió este apoyo cuando su chico desapareció sin dar explicaciones. Empezaron a invadirla pensamientos muy negativos: ¿Qué significo yo para los demás, para el mundo, para la vida? Su respuesta era: nada.
La adolescencia ya se considera una etapa muy particular. No es difícil entender que Mónica atravesaba un túnel muy oscuro y peligroso; la soledad y el aislamiento la desbordaban y tampoco sabía cómo enfrentar todos los cambios que empezaba a experimentar.
En el estado de mayor desesperación, Mónica encontró la tarjeta que le dio su maestra, marcó el número de Familia Segura y, cuando escuchó por primera vez a la psicóloga, simplemente lloró. Ese momento se convirtió en el principio de un espacio seguro para ella, donde podía hablar de su sufrimiento, compartirlo y saber que no estaba sola.
Hoy, Mónica recibe apoyo psicológico y está construyendo salidas, aprendiendo a valorarse, descubriendo maneras positivas de expresar sus emociones y de poner límites, adquiriendo herramientas de autocuidado, para lograr ver esa luz al final del túnel a través de nuevas alternativas que apuestan por vivir.
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UNICEF trabaja en algunos de los lugares más difíciles para llegar a los niños y niñas más desfavorecidos del mundo. En 190 países y territorios, trabajamos para cada niño, en todas partes, para construir un mundo mejor para todos.
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