Historias reales

Introducción

 

José Gregorio Gudiño, ejemplo de empoderamiento de jóvenes indígenas

José Gudiño
José de visita en oficina UNICEF Venezuela

El estado Amazonas es el segundo estado más extenso de Venezuela. La mitad de su población, de casi 150 mil habitantes, se reconoce como población indígena. José forma parte del pueblo Puinave.

Desde hace ya bastantes años José reside en Puerto Ayacucho, la capital del estado Amazonas. Sin desligarse a la cultura de su pueblo originario, formarse académicamente ha sido su prioridad. Camina cada mañana al centro de capacitación Don Bosco. Allí se forma en el área de informática y ha aprendido a desarrollar software educativos. En las tardes resuelve cualquier trabajo que le aparezca para completar el pago de sus estudios y durante las noches se forma como abogado.

Es el tercero de cuatro hermanos, dos mujeres y dos hombres. Todos conviven bajo el mismo techo y guiados por su madre, una familia que él autodefine “de valores alto”. “Mi madre siempre nos ha inculcado el valor del trabajo y el valor de la vida”.

El año pasado salió por primera vez de Amazonas. Lo motivó el encuentro de la red de  jóvenes indígenas que se desarrolló en una ciudad ubicada a 11 horas de distancia por carretera. Y es que para José, un joven de 22 años, el velar por los derechos de los niños y adolescentes, en espacial aquellos que vienen de comunidades indígenas, se ha convertido en su sentido de vida.

Durante esa semana del encuentro realizado en el estado Zulia confiesa la emoción de poder conversar con la representante de UNICEF, Kiyomi Kawaguchi. “Yo, en mis 22 años nunca había visto que alguien con tan importante cargo dialogara con los jóvenes. Le explicamos a la señora Kiyomi la situación que estábamos viviendo, los desafíos que teníamos como jóvenes indígenas y nuestra voluntad en participar en la resolución de los problemas que nos afectan a todos. Ese encuentro de la red de jóvenes indígenas me motivó a continuar mi trabajo comunitario y fue el motor para el registro de RAJIA (Red de Jóvenes Indígenas de Amazonas)”.

Y desde ese momento José quiso saber que más podían hacer para defender, promover y proteger sus derechos y el de los niños y adolescentes de su comunidad.

Gracias al acompañamiento de UNICEF Venezuela conoció y postuló a la iniciativa de becas Susi para jóvenes líderes de la embajada de EE.UU. “De RAJIA yo era el único que tenía pasaporte. Es por ello que como organización decidimos que fuera yo quien aplicara a la beca Susi. Tuvimos algunos inconvenientes para enviar los papeles, porque aquí en Amazonas no es sencillo conectarse, la entrevista me la hicieron por teléfono a través de un celular prestado, porque yo no tengo. Eso fue en enero, y a mediados de abril al ir a un centro de conexiones para revisar mi correo electrónico veo la noticia: había sido seleccionado. Me iría por un mes para Massachusset para formarme por cuatro semanas intensivas en historia de los EE. UU., liderazgo, resolución de conflicto, motivación, intercambio cultural. Seremos 20 los provenientes de Suramérica. Es una oportunidad única para aprender y compartir toda la experiencia con mis compañeros de la red”.

Para José esta beca no solo representa la experiencia de conocer otros paisajes y cultura, sino una oportunidad de formación que le permitirá mejorar sus habilidades de comunicación y liderazgo para hacer llegar a más niños y adolescentes indígenas el mensaje de sus derechos.

RAJIA: crecer con el valor de los Derechos de la Niñez

El tiempo no pasa en vano. Y un grupo de niños con interés en defender sus derechos fue creciendo y convirtiéndose en adolescentes y jóvenes comprometidos con el trabajo comunitario en sus comunidades indígenas. Por muchos años, UNICEF ha venido apoyando el trabajo de esta red a través de la Universidad del Zulia. Pero ahora, ya un poco más creciditos los que antes llamábamos pequeños han dedicado conformar su propia red, que dieron el nombre de RAJIA.

“Hemos contado con el apoyo técnico y financiero de UNICEF,  nos han visto crecer. El primer encuentro que sostuvimos como RAJIA fue posible gracias a UNICEF. Nosotros no contamos con recursos para trasladarnos. Una de nuestras metas es lograr gestionar con otras organizaciones juveniles a nivel regional, no necesariamente indígenas, un encuentro aquí en Amazonas para ver cómo ellos generan fondos propios”, explica José.

José llega a RAJIA gracias a un vecino que fue quien le hizo la invitación para acercarse a la red que se estaba articulando. Luego de su registro formal, RAJIA invita a niños, adolescentes y jóvenes a capacitarse y conocer a través de talleres, cursos, foros y encuentros sobre los derechos de los niños, niñas y adolescentes y pueblos indígenas. La Declaración de Naciones Unidas sobre los Pueblos Indígenas y la Convención de los Derechos del Niño son los pilares que dirigen sus acciones. Aspiran a promocionar su red e incorporar nuevos miembros, actualmente, trabajan en la traducción de la Convención en lengua Puinave.

“Durante el evento que sostuvimos en enero, y en el cual UNICEF participó,
se incorporaron más de 40 nuevos miembros. En total somos casi 80. Ahora, tenemos la obligación de trasladarnos a otros municipios para incorporar a NNA de las municipalidades de Atabapo y Autana. Debemos fortalecer nuestra red y coordinar con otros pueblos”, agrega.

“Yo le diría esos jóvenes que nuestras comunidades que todos tenemos el derecho y deber de participar activamente en actividades que nos afectan o que nos involucran directamente a nosotros. No es fácil, pero tampoco imposible. Si se organizan, estamos articulados y comunidades todo se puede resolver. No hay ningún problema que no se pueda resolver a través del diálogo. La convención de los Derechos del Niño especifica que todos tenemos el derecho de participar en esos temas que nos involucran o afectan. La generación de relevo se va enfrentar con estos mismos problemas, la invitación es ir resolviéndolos desde ahora”, concluye.  

 

 
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