“Uno está cansado de vivir con la pensadera de qué dar de comer a los hijos”

Yoli desea darle una mejor alimentación a sus hijos, y que ellos puedan culminar sus estudios. Para apoyar a familias como la de Yoli, UNICEF junto a sus socios distribuyen kits de alimentos y materiales escolares

UNICEF Venezuela
Yoli Marrero con sus hijos, Yonkeiber Estrada (11), Witer Estrada (6) y Erika Estrada (12), sentados en una silla en su sala de estar en el barrio Niño Jesús, Caracas.
UNICEF/UN0483559/Poveda
01 Julio 2021

Yoli vive en Caracas, con 28 años es madre de tres hijos: Erika, Yonkeiber y Witer de 12, 11 y 7 años.

Cuando estaba embarazada de su primera hija, su casa, construida sobre un terreno inestable, empezó a agrietarse y caerse hasta que fue imposible vivir en ella. Vivió por muchos años con la esperanza de que sería trasladada a un refugio junto a su familia. Al pasar los años y sin esperanza de reubicación, tuvo que mudarse junto a su esposo e hijos a casa de sus suegros. Y finalmente luego de más de cinco años esperando alguna solución, construyó junto a su esposo un improvisado hogar, en un terreno cercano a la casa de sus suegros.

Sus tres hijos asisten a una escuela apoyada por UNICEF. Una escuela que, como muchas, se encuentra parcialmente cerrada, funcionando bajo modalidad de educación a distancia. Para muchas familias, la falta de recursos y el acceso poco confiable al Internet dificulta la educación a distancia.

Yoli Marrero en su residencia ubicada en el barrio Niño Jesús, en Caracas.
UNICEF/UN0483560/Poveda
Yoli Marrero en su residencia ubicada en el barrio Niño Jesús, en Caracas.

“Los vecinos me ayudan. Una vecina tiene un teléfono inteligente y ella nos ayuda a sacar la tarea (…) Ellos (mis hijos) dicen que no es igual estudiar en casa que en la escuela; porque en la escuela ellos estudian, juegan con los amiguitos. Aquí uno tiene que explicarles en el poco tiempo que se puede, de forma rápida lo poco que una sabe y como uno pueda”, comenta Yoli desde la cocina de su casa.

Pero no solo la educación a distancia ha sido un reto para la familia. La pandemia también amenaza su sustento de vida. “Mi esposo saca cabilla (barras de acero usadas en construcciones) para vender. Con eso compramos la comida, porque no nos alcanza para más nada. Antes uno compraba 3 kilos de arroz por 1 dólar, ahora son 3 kilos de arroz por 2 dólares”, explica.

“Un niño tiene que comer bien, alimentarse. Hace mucho tiempo que no les doy leche a mis hijos, que no les doy una avena, un fororo (bebida hecha con base a maíz tostado). Comemos arroz con frijol o un arroz con poquito de sardina. O a veces una arepa con un poquito de frijol que es lo más barato que uno compra”, agrega.

Conscientes de los retos a los que se enfrentan las familias más vulnerables, y para incentivarlas a que no dejen de lado la educación de los niños durante la pandemia y apoyar su nutrición, UNICEF junto a sus socios distribuyen bolsas de alimentos y materiales escolares como lápices, cuadernos, entre otros, en las comunidades más vulnerables.

“Fue algo buenísimo porque nosotros no nos esperábamos eso (las bolsas de alimentos). Ayudamos a descargar el camión que venía con las bolsas. La gente estaba emocionada porque es una ayuda. Las bolsas traían arroz, caraotas, harina, dos aceites, sal, y además de jabón, papel y cloro”, comenta Yoli emocionada.

Pese a las dificultades, esta joven madre mantiene sus esfuerzos para que sus hijos no abandonen la escuela y sigan aprendiendo.

“Yo deseo que mis hijos sean unos muchachos estudiados, darles una buena carrera”.

Erika Estrada (12) caminando hacia su escuela ubicada también en el barrio Niño Jesús, en Caracas.
UNICEF/UN0475303/Poveda
Erika Estrada (12) caminando hacia su escuela ubicada también en el barrio Niño Jesús, en Caracas.
Erika Estrada (12) mirando a la cámara y sosteniendo un cuaderno afuera de su casa en el barrio Niño Jesús, Caracas.
UNICEF/UN0475295/Poveda
Erika Estrada (12) afuera de su casa desde donde se ve parte de la ciudad de Caracas.

Erika es la mayor de los tres hermanos. Para llegar a su escuela, debe caminar al menos 10 minutos entre escalones y pendientes. Durante la pandemia recibe asistencia pedagógica de algunos profesores que la apoyan para mantener su rendimiento académico.

“En la casa ayudo a mi mamá a hacer oficio como barrer, pasar coleto y hacer la cama (…). Extraño a mis amigos, aunque a veces peleábamos. De la escuela recibo muchas tareas, me mandan a sumar, dividir, restar, debo buscar por internet o hacer la tarea que envían por WhatsApp”, explica.

Yonkeiber Estrada (11) mirando a la cámara en su sala de estar en el barrio Niño Jesús, Caracas.
UNICEF/UN0475297/Poveda
Yonkeiber Estrada (11) también estudia en la escuela del barrio Niño Jesús, en Caracas. Desea ser bachiller y convertirse en policía para ayudar a la gente.
Yonkeiber Estrada, 11, (izquierda) y su hermana Erika Estrada (12) sentados en una silla en su sala en el barrio Niño Jesús, Caracas.
UNICEF/UN0483557/Poveda
Yonkeiber Estrada, 11, (izquierda) y su hermana Erika Estrada (12) sentados en una silla en a sala de su casa mientras hacen sus tareas.

Yonkeiber asiste a la misma escuela que su hermana, en casa se apoyan mutuamente con los trabajos escolares que les piden sus maestros. “Extraño la tarea y a la profesora. Me gusta hacer la tarea que la maestra envía, y jugar con mis amigos, también a ayudar a mi mamá a acomodar la casa”, dice Yonkeiber.

Él quiere  ser bachiller y convertirse “en un gran policía” cuando crezca. “Quiero trabajar para ayudar a la gente. Ayudar a darles comida, para que no le falte nada”, comenta.

Witer Estrada (6) sonriendo y sosteniendo un conejo blanco en su sala de estar en el barrio Niño Jesús, Caracas.
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Witer Estrada (6) sonríe y nos muestra su mascota, una coneja blanca que se llama Princesa.
Witer Estrada (6) sonriendo en su sala en el barrio Niño Jesús, Caracas.
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Witer Estrada (6) es el menor de los tres hermanos y estudia primer grado.

Witer es el menor de los hermanos, estudia primer grado. Es risueño, juguetón y consiente mucho a su pequeña mascota, una coneja blanca a la que ha puesto el nombre de Princesa. “Antes jugaba con plastilina en la escuela (…) cuando era más pequeño. Me gusta estudiar ma me mi mo mu y los pollitos dicen pío pío…”, comenta mientras va cantando entre risas mostrando sus cuadernos y trabajos escolares.

Erika Estrada (12) y Ana Montesdeoca, Oficial de Educación de UNICEF camino a la escuela en el barrio Niño Jesús, Caracas.
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Erika Estrada (12) y Ana Montesdeoca, Oficial de Educación de UNICEF, caminan hacia la escuela ubicada en el barrio Niño Jesús de Caracas.

Durante el año 2020, UNICEF Venezuela alcanzó a más de 555 mil niños y niñas con material escolar y a más de 104 mil estudiantes a través del programa de alimentación escolar. En el primer cuatrimestre de 2021, UNICEF en coordinación con sus socios y autoridades nacionales, ha logrado distribuir material educativo a 249 mil niños, niñas y adolescentes y llegado a las familias de 53 mil niños con el programa de alimentación escolar, siguiendo los estándares de higiene requeridos.