La educación no puede esperar, el alimento para los niños durante la cuarentena tampoco

Lismaris es madre de 3 niños. Antes de la cuarentena por la COVID-19, sus hijos asistían a un comedor comunitario al oeste de Caracas. Ahora, sin posibilidad de salir, cuenta con el apoyo del programa la Educación No Puede Esperar de UNICEF.

Sendai Zea, Oficial de Comunicación.
Lismaris Hernandez, madre de 3 niños, después de recibir la comida y los kits escolares entregados por UNICEF en el marco del programa Education Cannot Wait (ECW).
UNICEF Venezuela/2020/Pocaterra
04 Junio 2020

Al oeste de Caracas, la capital de Venezuela, se encuentra Antímano, uno de los sectores más populares de la ciudad, donde la violencia y las necesidades inundan cada casa entre sus estrechos corredores y caminatas.

“Yo trabajo limpiando casa de familia, pero ahora por el Coronavirus no estoy trabajando”, comenta Lismaris mientras espera su turno para retirar los suministros que, como parte del programa La Educación No Puede Esperar, UNICEF y un socio local entregan a las familias de la comunidad con niños en riesgo de deserción escolar o que no asisten a la escuela.

De sus tres hijos, sólo la mayor asiste regularmente a clase, el segundo no lo hace porque la escuela no tiene un maestro para 4º grado y el pequeño, porque apenas cumplió 3 años y será hasta que tenga 4 cuando se incorpore a preescolar.

“Mi hijo de 11 años estudia 4º. grado, pero solo ha recibido 15 días de clase desde que comenzó el año escolar en septiembre porque su maestra se fue y no ha habido suplentes. Yo estoy súper preocupada por su educación, así que lo pongo a hacer tarea en casa, pero no es lo mismo”, narra Lismaris.

Desde que comenzó la cuarentena en Caracas, esta madre de familia, único soporte económico en su casa, se las ha ingeniado para poder dedicar tiempo para el aprendizaje de sus hijos y asegurarles alimentos, ahora sin el apoyo del comedor comunitario al que asistía.

“Me paro a las 6 de la mañana. Arreglo la casa y hago el desayuno antes que los niños despierten. Como no tenemos tuberías de aguas blancas, mis hijos y yo tenemos que cargar agua en recipientes desde un pozo que queda lejos de la casa y subir muchas escaleras. Junto con mis hijos, hacemos esa faena todos los días, nos toma casi dos horas. Antes, bajábamos a un comedor donde les daban el almuerzo a mis tres hijos, pero fue cerrado por la cuarentena. Ahora la comida apenas nos alcanza, mezclamos un huevo con arroz y eso es lo que comemos los 4. Mis hijos no son exigentes y entienden la situación. En la tarde hacemos dos horas de tarea. Como no tengo teléfono, me entero de las tareas que pusieron los maestros gracias a una vecina que estudia con mi hija mayor. Mientras que mi hijo varón hace dictados”, agrega.

Lismar describe su vivienda como “una casa de cuatro paredes de bloque, dividida por dentro con lata de zinc”, y que no cuenta con agua corriente, sistema de drenaje ni muebles: “sólo las camas y un televisor”.

Lismaris juntos a personal de UNICEF durante la entrega de kits de alimentos y escolares en la Escuela Arco de Triunfo ubicada en el sector Las Delicias de Carapita, Caracas.
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Lismaris juntos a personal de UNICEF durante la entrega de kits de alimentos y escolares en la Escuela Arco de Triunfo ubicada en el sector Las Delicias de Carapita, Caracas.
Lismaris Hernandez, madre de 3 niños mira a la cámara después de recibir la comida y los materiales escolares por UNICEF en el marco del programa Education Cannot Wait (ECW).
UNICEF Venezuela/2020/Pocaterra

“Mis hijos están bajos de peso. Es difícil. Este programa (La Educación No Puede Esperar) es una gran ayuda ahora que no puedo salir a trabajar. Yo me siento muy feliz por este apoyo y espero que pronto mi hijo varón pueda ir nuevamente a la escuela”, externa conmovida hasta las lágrimas.

La iniciativa La Educación No Puede Esperar de UNICEF tienen como objetivo contribuir con el acceso a la educación de millones de niños, niñas y adolescentes que viven en situaciones de crisis, conflictos, desastres naturales y brotes de enfermedades en todo el mundo.

En Venezuela, el programa está orientado a niños y niñas en riesgo de dejar la escuela o que ya están fuera del sistema escolar apoyándoles con seguimiento académico y alimentación escolar directamente en las escuelas o centros comunitarios. Sin embargo, debido a la pandemia del COVD19, UNICEF ha reorientado sus esfuerzos para hacer llegar a los niños, niñas y adolescentes kit de alimentos y kits escolares, que contiene cuadernos, lápices y papelería, en comunidades seleccionadas y con un grupo de facilitadoras que hace seguimiento académico a los niños aún durante la pandemia. Para mayo de 2020, UNICEF está alcanzando a más de 12.200 niños, niñas y adolescentes y sus familias de niños no escolarizados o en riesgo de deserción escolar con esta iniciativa.