Prensa y comunicación

Prensa y comunicación

Noticias 2018

Contactos de prensa

Campañas de comunicación

UNICEF en los medios

Agencia Voz y Vos

 

A un año de la crisis Rohingya

Un año después del éxodo masivo desde Myanmar, el futuro de más de 500.000 niños refugiados en Bangladesh está en juego. Se necesitan desesperadamente inversiones en educación para evitar que surja una “generación perdida” de niños rohingya.

NUEVA YORK/COX’S BAZAR, Bangladesh, 23 de agosto de 2018 – Más de medio millón de niños rohingya que se encuentran refugiados en el sur de Bangladesh carecen de la oportunidad de recibir una educación adecuada, y la comunidad internacional debe tomar medidas urgentes para evitar que caigan presa de la desesperación y la frustración, dijo hoy UNICEF.

En un informe que marca el primer año del inicio de un éxodo a gran escala de rohingyas que huyeron hacia Bangladesh a causa de la violencia extrema en Myanmar, UNICEF advierte que los niños que viven en los hacinados y rudimentarios campamentos de refugiados del distrito de Cox’s Bazar afrontan un futuro sombrío, sin apenas oportunidades para aprender y sin saber cuándo podrán regresar a sus hogares.

“Si no invertimos ahora en su educación, corremos el peligro real de ver surgir una ‘generación perdida’ de niños rohingya que van a carecer de las aptitudes que necesitan para hacer frente a su situación actual y que serán incapaces de contribuir a su sociedad cuando puedan regresar a Myanmar”, dice Edouard Beigbeder, Representante de UNICEF en Bangladesh.

El informe señala que ha sido posible establecer servicios básicos para los refugiados debido a un gran esfuerzo en materia de ayuda internacional dirigido por el Gobierno de Bangladesh. Al menos por ahora, estas medidas han permitido evitar que se produzcan los brotes de enfermedades graves que todos temían.

El flujo repentino de niños y la necesidad de escolarizarlos poco después de su llegada constituyó un gran desafío para UNICEF y sus aliados en la educación. En julio de 2018 se habían puesto en marcha unos 1.200 centros de aprendizaje y se había matriculado a casi 140.000 niños. Sin embargo, no había un plan de estudios aceptado, las aulas estaban a menudo superpobladas y los locales carecían de agua básica y otros servicios.

Actualmente se está elaborando un nuevo marco de aprendizaje destinado a proporcionar a los niños una educación de mayor calidad, que incluya competencias en lectura, escritura, lenguaje y aritmética, así como aptitudes esenciales para la vida.

El informe señala que la comunidad internacional debería realizar inversiones para apoyar una educación de calidad para todos los niños rohingya, especialmente las niñas y los adolescentes que, según el informe, corren el riesgo de quedar excluidos. También pide al Gobierno de Myanmar que vele por que en el estado de Rakhine, donde aún hay más de medio millón de rohingyas, los niños de todas las comunidades tengan el mismo acceso a una educación preescolar, primaria y posprimaria de calidad.

El informe también exhorta al Gobierno de Myanmar a que proteja a los niños rohingya y a los de todos los demás grupos étnicos, y a que establezca condiciones adecuadas sobre el terreno que permitan el regreso voluntario, seguro y digno de los refugiados rohingya a sus antiguas comunidades.

UNICEF está presente sobre el terreno en el sur de Bangladesh desde el inicio de la crisis, como parte integrante de una coalición de organismos nacionales e internacionales. En 2018, la agencia solicitó 28,2 millones de dólares para su trabajo en el sector de la educación para los refugiados rohingya. Hasta la fecha ha recibido poco más del 50% de esa cantidad.

 

 

 

 

Más información