Vacunaciones de rutina y COVID-19: lo que los padres deben saber

Cómo asegurar la continuidad del plan de vacunación de tus hijos de forma segura durante la pandemia de COVID-19.

UNICEF Uruguay
Niño con tapabocas siendo vacunado.
UNICEF/Afganistán/2020/Fazel
07 Marzo 2021​

La pandemia de COVID-19 alteró muchos aspectos de la vida de niñas, niños y adolescentes. Alrededor del mundo, se interrumpieron varias campañas de vacunación, al tiempo que madres y padres no acudieron a centros de vacunación por miedo a exponerse al virus.

Las vacunas ayudan a salvar entre 2 y 3 millones de vidas cada año, y han permitido reducir en enorme medida el contagio de enfermedades que representaban un serio riesgo para las vidas de las personas, como la poliomielitis o el sarampión. Sin embargo, las enfermedades siguen siendo un riesgo y si las vacunaciones se reducen, pueden aumentar los contagios nuevamente.

Por este motivo, es fundamental continuar con el esquema de vacunaciones de niñas y niños.

 

¿Debo mantener la rutina de vacunación de mi hijo o hija durante la pandemia de COVID-19?

Aunque el COVID-19 esté alterando nuestras vidas diarias, la respuesta es sí. Procurá seguir la rutina de vacunación de tu hijo o hija en los servicios sanitarios disponibles. Es importante que los niños y los bebés mantengan al día sus vacunas porque los protegen de las enfermedades graves. Eso significa que cuando tus hijos interactúen con otros niños y niñas, unos y otros estarán protegidos de las enfermedades.

 

¿Qué se puede aprender del brote del COVID-19? ¿Qué nos puede enseñar con relación a otras enfermedades y a la decisión de vacunarnos?

Este brote nos recuerda lo valiosas que son las vacunas. Nos demuestra que cuando se dispone de vacunas para una enfermedad, debemos mantener al día el esquema de vacunación de nuestros hijos y el nuestro. Sin la protección de las vacunas, las enfermedades se pueden propagar rápidamente y con terribles consecuencias. Por ejemplo, el sarampión y otras afecciones siguen siendo un riesgo constante. Somos afortunados de contar con la protección de vacunas contra estas enfermedades.

 

¿Cómo actúan las vacunas?

Las vacunas ayudan a educar a nuestro sistema inmunológico para que luche contra las infecciones. Para ello, y como ejemplo, algunas vacunas utilizan gérmenes (bacterias o virus) inactivados que no pueden enfermarnos. Por el contrario, activan el sistema inmune de nuestro organismo y producen las defensas llamadas anticuerpos. En adelante, si en alguna ocasión volvés a entrar en contacto con el virus, tu sistema inmunológico ya sabrá cómo combatirlo.

>>Mirá este video sobre las primeras vacunas del bebé

 

¿Dónde puedo encontrar el esquema de vacunas más reciente?

Es importante consultar siempre con el pediatra. Además, esta información podés encontrarla en el Carné del niño o la niña del Ministerio de Salud Pública (MSP).

 

Tengo un bebé menor de un año. ¿Cómo puedo protegerlo del COVID-19?

En este caso, las recomendaciones son similares que para la población general (lavarse las manos, guardar la distancia física, ventilar espacios cerrados y mantener las medidas de higiene), excepto por el uso de tapabocas, que para los lactantes está contraindicado. De ser posible, las madres deberían amamantar a su bebé. Si disponés de ellas, utilizá toallitas antibacterianas para limpiar una vez al día las encimeras y el cambiador de pañales.

Procurá que tus hijos tengan siempre los mismos cuidadores para reducir el número de personas que entran en contacto con ellos. Es importante mantener un diálogo con los cuidadores para que se laven las manos con regularidad, eviten compartir todo aquello que entre en contacto con la boca (una taza, por ejemplo) y se queden en casa si no se sienten bien.

Más allá de esto, la mejor forma de proteger a los bebés es que los adultos que conviven con ellos se vacunen contra el COVID-19.


Este artículo fue actualizado por última vez el 21 de setiembre de 2021.