Perspectivas de personas influyentes

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Las tecnologías digitales presagian un futuro brillante

Por Karim Sy y Laura Maclet

Sobra decir que las tecnologías digitales están invadiendo todos los aspectos de nuestras vidas. Pero hacer la transición hacia una sociedad de la información incluyente que ofrezca oportunidades para todos representa un enorme desafío a nivel mundial. Las nuevas tecnologías nos ofrecen una perspectiva diferente del mundo y nos ayudan a abordar los problemas desde nuevos ángulos. Por esto son tan importantes.

En África, la gente entiende esto muy bien. El ritmo del progreso tecnológico en este continente es más rápido que en ninguna otra parte del mundo; de hecho, entre 2010 y 2015, las suscripciones a telefonía móvil aumentaron un 70% y casi la mitad de quienes viven hoy en África tienen un contrato de telefonía móvil. Pese al desigual panorama digital y tecnológico, estas tecnologías se convierten cada vez más en parte integrante de la vida cotidiana, incluso en las zonas rurales, donde se ha observado que la gente está preparada para adoptar las tecnologías móviles. Permanentemente aparecen nuevas aplicaciones en ámbitos como la agricultura, la salud y la educación. Un excelente ejemplo es Farmdrive, una iniciativa que conecta a pequeños agricultores con prestamistas en zonas rurales de Kenya mediante teléfonos móviles.

El internet móvil presagia nuevas oportunidades en numerosas y diversas esferas, y el éxito de la banca móvil, que ha revolucionado el sector bancario, está impulsando enfoques innovadores en materia de educación. Se estima que, para 2050, más de la mitad del aumento demográfico que se produzca en el mundo ocurrirá en África, y que el 65% de los niños que hoy están empezando a estudiar en la escuela primaria tendrán trabajos que todavía no existen –en inteligencia artificial, aprendizaje automático o aprendizaje de máquinas, robótica, impresión en 3D y nanotecnologías.

Con el surgimiento de estas nuevas ocupaciones, la gente deberá seguir aprendiendo y adquiriendo competencias a lo largo de sus vidas. Y tendremos que aprender a adaptarnos. Internet también está abriendo oportunidades para que la gente que vive en zonas remotas obtenga ingresos por actividades sencillas. Samasource, un proyecto cuya finalidad es reducir la pobreza mediante la creación de empleos digitales, es un valioso ejemplo de la manera en que el empoderamiento y la educación digital básica favorecen la creación de valor.

Pero ¿cómo pueden los niños de África aprender las habilidades que requieren para progresar en la vida? ¿Cómo deberíamos estar educando a la gente en un mundo de avances tecnológicos y agitación social?

Las tecnologías no cumplen ningún propósito si carecen de una dimensión humana. Por lo tanto, si aspiramos a que todos utilicen dispositivos digitales, tenemos que difundir ampliamente los conocimientos y reconsiderar la función de las tecnologías y los educadores. Internet elimina constantemente las barreras para acceder al conocimiento, que ya no se limita a las aulas. La tecnología y la multimedia conllevan oportunidades para aprender de maneras novedosas y desarrollar vías de aprendizaje personalizadas. Pero aunque la tecnología permite acceder al conocimiento, existe el riesgo real de que quienes no puedan utilizar estas nuevas herramientas queden rezagados. La solución es que todos puedan utilizarlas –maestros, empresarios, padres y madres, comunidades tecnológicas, organizaciones benéficas y sin fines de lucro, y responsables de las políticas públicas. Si los niños aprenden a usar tecnologías digitales y reciben el apoyo que necesitan, tendrán la capacidad de acceder y aprovechar todo un mundo nuevo de competencias técnicas y personales. Además, estas tecnologías enriquecerán el arsenal de recursos con que cuentan los educadores, acabando con el modelo convencional de educación pública centralizada y “descendente”.

Perspectivas de personas influyentes

Hoy en día, los niños carecen de las oportunidades de aprendizaje en condiciones de seguridad que requieren para desarrollar plenamente su potencial. La revolución digital no tiene que ver únicamente con aprender a utilizar nuevas herramientas y tecnologías. Se trata, más bien, de un importante cambio de paradigma en la mentalidad y las costumbres de la gente.

El proyecto Jokkokids, que recibe apoyo de la iniciativa Sociedad Abierta para África Occidental, organiza cursos prácticos extraescolares en los cuales los niños aprenden sobre las relaciones entre las tecnologías digitales y otros campos, como fabricación (“hágalo usted mismo”, reciclaje, etc.), autoexpresión y artes. La idea es que el aprendizaje sea resultado, ante todo, de una magnífica enseñanza, de contenidos multidisciplinarios de alta calidad y de la relación del docente con la tecnología. Si queremos que los niños adquieran confianza en sus habilidades y lleguen a desarrollar todo su potencial, debemos alentarlos a adquirir destrezas digitales, junto con otras asignaturas. Este es un proceso a largo plazo de mejoramiento continuo, basado en retroinformación de la comunidad educativa mundial. El objetivo es hacer algo que, en última instancia, beneficie a todos.

En su centro de formación en Ziguinchor, la organización no gubernamental Futur au Présent trabaja con niñas de entre 6 y 10 años que han sido víctimas del trabajo infantil. El proyecto se inició en 2014 y, para 2016, habían dejado de trabajar y regresado a la escuela 60 niñas. Luego de 18 meses, el 90% de estas niñas se contaban entre las mejores alumnas de sus clases. Aparte de la escuela, las niñas están matriculadas en el proyecto Jokkokids, al igual que en Caja de Ideas, una iniciativa dirigida por la organización no gubernamental Bibliotecas Sin Fronteras, que promueve la inclusión digital por medio de sesiones intersectoriales en las que se imparten conocimientos sobre tecnologías digitales, robótica y autoexpresión en un entorno acogedor.

Programas como estos hacen que los niños capten la relación entre la teoría y la práctica. Al revisar durante las actividades extraescolares lo que han aprendido en el salón de clase; al enfrentarse a las nuevas herramientas y materiales; y al pensar acerca de sí mismos, las personas y el mundo que los rodea, los niños y las niñas adquieren la resiliencia necesaria para arreglárselas en un mundo complejo, incierto, ambiguo y siempre cambiante. Nunca había sido tan urgente replantearnos la forma en que hacemos las cosas, especialmente en lo que se refiere a la enseñanza y el aprendizaje. Pero el cambio solo se producirá si todos participamos.

Kartik Sawhney

Karim Sy es un exitoso emprendedor en serie. En 2010 fundó Jokkolabs, un ecosistema de innovación abierto que dirige una red de “espacios creativos” en Francia y ocho países de África. Miembro de Ashoka desde 2012, Karim puso en marcha una serie de proyectos digitales innovadores, impulsando el ecosistema empresarial en África y Europa. Recientemente fue nombrado miembro del Consejo Presidencial para África por el presidente francés Emmanuel Macron.

Laura Maclet coordina el grupo temático en materia de educación y capacitación de Jokkolabs. Es graduada en política, lingüística y ciencia de la información, y maestra calificada del nivel secundario. Se especializa en el diseño y la difusión de programas educativos.

Conoce a los niños detrás de la digitalización mundial