hero image

Para cada niño | igualdad digital

El alfabetismo y la conexión digital ofrecen ventajas en una sociedad basada en el conocimiento, pues mejora la vida de los niños y su potencial de obtener ingresos en el futuro.
Al mismo tiempo, la conectividad no es sinónimo de oportunidad. Las brechas digitales pueden reflejar desigualdades sociales más amplias: las que existen entre los ricos y los pobres, entre ciudades y zonas rurales, entre los que cuentan con educación y los que no, y entre mujeres y hombres.
La India es un lugar en el que la brecha digital pone de manifiesto los grandes abismos de su sociedad. En todo el mundo, un 12% más de hombres que de mujeres usaron internet en 2016. En la India, solo un 29% de los usuarios de internet son mujeres: la proporción no llega a una de cada tres.
Para que un acceso universal y seguro se convierta en realidad, debemos abordar esta disparidad digital en los niveles más altos.
Sin embargo, los jóvenes cambian el panorama a diario. Al probar nuevas plataformas y nuevas formas de tecnología, los niños ofrecen un ejemplo del modo en que el acceso a internet puede aumentar sus oportunidades.
ALT

Hace dos años, cuando un amigo de Vikas Gupta le preguntó: “¿tienes Facebook?” Vikas le mintió: “sí”.

Como muchos niños que viven en el este de Goregaon, un suburbio de bajos ingresos de Mumbai, la ciudad más grande de la India, Vikas se crio con una conectividad limitada en la casa de cemento de su familia. Cuando su amigo trató de añadirlo en Facebook, Vikas nunca había usado internet.

Pero sentía curiosidad. Comenzó a buscar una conexión a internet donde y cuando podía. Dos meses después, ya estaba enganchado. Se hizo una cuenta de Facebook y comenzó a añadir amigos rápidamente.
“Parecía algo que ocurría en un mundo distinto”, asegura Vikas, que ahora tiene 17 años. “Yo estaba muy contento porque quería usarlo [el internet] cada vez más y dejarlo todo…todo lo aburrido…solo para dedicarme a eso”, explica.
Ahora, Vikas tiene dos canales de Youtube, tres cuentas de Facebook y miles de amigos. Para conectarse a internet utiliza el antiguo teléfono de su hermano, va a cibercafés y se conecta a redes wifi gratuitas siempre que encuentra una.
“Tengo un canal de YouTube, se llama ‘Loco por la tecnología’. Lo empecé con mi amigo y nos dedicamos a enseñar a la gente a arreglar sus teléfonos”, dice.
El segundo canal lo usan para hacer bromas. “Por ejemplo, nos acercamos a una pareja y pedimos el número de teléfono de la mujer”, dice, sonriendo.

A Vikas le entusiasma la instantaneidad y la continuidad de las respuestas: recibe cientos, a veces miles de visitas con cada video. “Me hace ilusión recibir visualizaciones y comentarios”, asegura. “Si la gente me pide que haga un video, yo lo hago en cuanto puedo”.
Sin embargo, la actividad en línea no distrae a Vikas de su aprendizaje: le está aportando ventajas en la escuela, donde destaca. Hace poco, hizo una prueba de aptitudes profesionales que demostró que se le daría bien ser farmacéutico. “Busqué por internet y obtuve información sobre cómo llegar a ser farmacéutico”, explica. “Tienes que estudiar ciencias, abrir un laboratorio… Hay muchos cursos para farmacéuticos”.
“Internet aporta todas las cosas que no se enseñan en la escuela”, añade. “En la escuela nos enseñan lo que hay en el libro sin añadir nada más… Pero internet me da información de todo el mundo”.
Dos jóvenes en India se conectan a internet en sus teléfonos móviles

Vikas (derecha) y su amigo usan sus teléfonos móviles para conectarse a internet.

Rezagadas en el uso de internet

Mientras que internet ha ayudado a Vikas a salir adelante, su hermana pequeña, Kritika, de 15 años, tiene dificultades para utilizarlo.
“No sé cómo se usa, así que tengo que pedir ayuda a los demás”, dice.
Aunque sus padres no se oponen a que Kritika use internet, sí están limitando su uso del teléfono hasta que apruebe los exámenes de décimo curso.
“Les preocupa que internet me distraiga”, dice. “A mi mamá le preocupa que suspenda el décimo curso”.
Sin embargo, reconoce que ya no siente tanta curiosidad. “Ni siquiera sé usar una computadora portátil. Antes me interesaba más, pero ya no tanto. Los teléfonos te estropean la vista”, asegura.
Infographic
Esta disparidad en el uso de internet entre niños y niñas de la misma familia es un reflejo de la tendencia general del país: en la India, solo el 29% de los usuarios de internet son del sexo femenino. Aunque son varios los factores que causan la brecha (normas sociales, niveles educativos, falta de seguridad en sí mismas), el más común radica en la preocupación de los padres por la seguridad de sus hijas.
Muchos temen que permitir a las niñas usar internet las ponga en contacto con hombres, porque sería una vergüenza para la familia. En la mayoría de los casos, cuando las niñas pueden usar internet, sus padres o sus hermanos supervisan cada movimiento que hacen.
En una sociedad eminentemente patriarcal, las niñas son más valoradas por atributos como la deferencia y la obediencia que por su inteligencia o su grado de curiosidad. En algunos hogares, la tecnología no se ve tan necesaria o beneficiosa para las niñas y las mujeres.
Recientemente, un órgano de gobierno de una aldea de la zona rural de Rayastán prohibía a las niñas el uso de teléfonos móviles y redes sociales. En otra aldea de Uttar Pradesh se prohibía a las niñas no casadas utilizar teléfonos móviles, y tampoco tenían permitido vestir ciertos tipos de prendas como jeans y camisetas.

“La sociedad piensa que si los niños hacen algo mal, no pasa nada porque son niños, y los niños pueden hacer lo que quieran”

“La sociedad piensa que si los niños hacen algo mal, no pasa nada porque son niños, y los niños pueden hacer lo que quieran”, afirma Vikas. “Por eso se protege más a las niñas y no se les permite que se expongan”.
Y sin exposición a internet, las propias niñas a veces no sienten curiosidad por la red.
“A las niñas de mi clase no les interesa internet porque nunca lo usan. No saben cuáles son sus ventajas”, dice Vikas. “Les interesan otras cosas, como hablar con sus amigas, hacer las tareas del hogar o jugar a cosas de niñas”.
Últimamente, la India ha mostrado una tendencia hacia una economía más digitalizada, y su dependencia del dinero en efectivo ha decrecido. Si las niñas y las mujeres siguen siendo analfabetas digitales, estarán en peligro de quedar aún más marginadas en la sociedad y en sus hogares.

Un joven y una adolsecente en las calles de India

Vikas y su hermana Kritika se paran en el callejón afuera de su casa en Goregaon East, India.

Oportunidades para las niñas

Al otro lado de Mumbai, a unos 15 kilómetros al sur del vecindario de Vikas y Kritika, un laberinto de casas amontonadas y callejones serpenteantes conforma Dharavi, el barrio marginal más grande de la India. La población gira en torno a un millón de personas que viven en, aproximadamente, dos kilómetros cuadrados.
Servicios básicos como el agua, la atención médica y la educación escasean en este barrio marginal, y las niñas suelen ser las más desfavorecidas. En muchos hogares, los pocos recursos de los que pueda disponer una familia serán siempre para los hombres.
Hace varios años, tras una visita a este barrio, el documentalista Nawneed Ranjan dejó su trabajo y comenzó, sin ánimo de lucro, Dharavi Diaries: un centro de aprendizaje para niñas donde se imparte capacitación en informática, internet y sistemas de codificación básica. Tiempo después, el centro ha crecido y ofrece asignaturas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, además de talleres sobre asuntos como la menstruación y la higiene.
Roshani, una niña de 17 años, lleva asistiendo al centro desde que abrió en 2014.
“Internet es muy popular en nuestra comunidad. Todos los niños saben usar las computadoras y también chatean por WhatsApp y Facebook”, dice.
Pero las niñas, prosigue, no usan tanto internet. “Algunas veces los padres no dejan salir a sus hijas. Solo a las niñas”.

“Algunas veces los padres no dejan salir a sus hijas. Solo a las niñas”

Cuando algunas de sus amigas empezaron a asistir a Dharavi Diaries, Roshani enseguida quiso acompañarlas. “Nuestro centro daba más importancia a las niñas. Aquí podemos pasarlo bien al tiempo que estudiamos”, asegura. “Antes iba a la escuela y luego venía a casa y jugaba todo el día. No estudiaba”.
Ahora quiere triunfar. “Mi madre está orgullosa de mí porque soy la única de la familia que ha aprobado el nivel 11 Standard, y ahora soy 12 Standard”, explica.
Después de tres años asistiendo con regularidad al centro, Roshani conoce bien el funcionamiento de las computadoras y domina otras asignaturas como las ciencias y el inglés. Hace poco, ella y sus compañeras del centro empezaron a aprender a codificar.
“Hice una aplicación educativa. En nuestra comunidad, hay muchas niñas y mujeres que no han estudiado. Algunas niñas van a la escuela, pero no reciben la educación adecuada”, afirma. “Mi madre también es analfabeta, y por eso pensé que esto sería de gran ayuda para las niñas”.
La aplicación de Roshani está pensada para mujeres y niñas, y tiene cuatro opciones: hindi básico, inglés básico, matemáticas básicas y “llama a un médico”, que las pone en contacto con profesionales de la salud de su comunidad. Roshani asegura que su principal objetivo es ayudar a que las niñas obtengan educación básica para poder conseguir trabajos e independencia, de modo que ayuden a sacar a sus familias de la pobreza.
Tanto para Roshani como para Vikas, internet es sinónimo de posibilidades fuera de su entorno inmediato. Las aptitudes que han adquirido les han dado seguridad y motivación para esforzarse al máximo en la escuela y perseguir sus sueños más ambiciosos.
“La tecnología me ha cambiado la vida”, asegura Vikas. “Siempre pienso: si no tuviera tecnología… Si no pudiera ponerme en contacto con personas diferentes… ¿Cómo podría llegar a conocer tantas cosas? ¿Qué haría?

UNICEF en la India

La India se ubica en el grupo más bajo de países en relación con el desarrollo de la perspectiva de género, ya que los índices de mortalidad materna, participación femenina en la fuerza de trabajo y porcentaje de niñas con educación secundaria están por debajo del promedio para países de medianos ingresos.
Ya sea aunando esfuerzos con el Gobierno para promover el programa de “Derecho al aprendizaje” o trabajando con colectivos de niñas para fomentar su autoconfianza, la oficina de UNICEF en la India está empoderando a las niñas en todo el país. Nuestro trabajo se centra en promover la educación de las niñas, acabar con el matrimonio infantil y la violencia de género, y apoyar la salud de las adolescentes.
alt

 LEA LA SIGUIENTE SECCIÓN

para cada niño | seguridad digital

En Malasia, una investigación encubierta sobre la corrupción de menores inspira a Angeline a tomar medidas