Capítulo 4

Un llamamiento a la acción

"La desigualdad es una opción. La promoción de la equidad -una oportunidad justa para cada niño, para todos los niños- es también una opción. Una elección que podemos y debemos hacer. Para su futuro y el futuro de nuestro mundo".

-Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF

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Susmita Mondal, de 18 años, es una activista contra el matrimonio a temprana edad en su comunidad, en Dacope, Bangladesh.

Se podría pensar que las perspectivas de los niños y las niñas atrapados en los ciclos intergeneracionales de la pobreza y las desventajas dependen de la suerte, una especie de apuesta desafortunada que determina qué niños vivirán o morirán, cuáles tendrán suficiente alimento, cuáles irán a la escuela, y cuáles tendrán acceso a servicios de salud o a lugares seguros para jugar.

Pero aunque el origen de los niños depende en gran medida del destino, las oportunidades de las cuales disponen no dependen de él. Son resultado de decisiones –decisiones que toman nuestras comunidades, nuestras sociedades, las instituciones internacionales y, sobre todo, nuestros gobiernos.

Sabemos, porque lo hemos visto, que las decisiones correctas pueden modificar las vidas de millones de niños y niñas. Medidas nacionales, nuevas alianzas y compromisos mundiales no solo han propiciado cambios enormes, sino también cambios con poder de transformación. Los niños que nacen hoy tienen muchas menos probabilidades de vivir en condiciones de pobreza que los niños que nacieron hace 15 años. Así mismo, tienen muchas más probabilidades de recibir educación y un 40% más probabilidades de llegar a su quinto cumpleaños.

A pesar de lo anterior, demasiados niños y niñas no se han beneficiado de estos progresos.

Llegar a estos niños olvidados debe ser el eje de nuestros esfuerzos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que prometen no dejar a nadie atrás. Si no aceleramos los progresos para llegar a los niños más desfavorecidos, vulnerables y excluidos del mundo, no será posible alcanzar los objetivos para 2030.

 

A menos que actuemos ahora, en 2030:

  • Más de 165 millones de niños vivirán con 1,90 dólares por día y 9 de cada 10 vivirán en África subsahariana.
  • Casi 70 millones de niños menores de 5 años morirán por causas prevenibles en su mayoría, y los niños y niñas en África subsahariana tendrán 10 veces más probabilidades de morir que los que vivirán en países de ingresos altos.
  • Más de 60 millones de niños de 6 a 11 años estarán desescolarizados, casi el mismo número que en la actualidad.
  • 750 millones de mujeres habrán contraído matrimonio siendo niñas.

 

 

 

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Debemos –y podemos– revertir esta situación. La inequidad no es inevitable ni insuperable. Con inversiones adecuadas y oportunas, podemos reducir hoy las desigualdades que limitan las oportunidades de tantos niños, para que lleven vidas más productivas como adultos y puedan ofrecer más oportunidades a sus propios hijos. Podemos transformar el círculo vicioso de desventajas en un círculo virtuoso de equidad que nos beneficie a todos.

 

El informe de UNICEF Estado Mundial de la Infancia 2016 constituye un llamamiento a la acción, en el que se insta a los gobiernos y los asociados en el desarrollo a traducir los compromisos para 2030 en acciones concretas que beneficien a los niños y las niñas más desfavorecidos.

 

Sobre la base del trabajo de UNICEF y sus asociados, las siguientes cinco esferas cruciales –información, integración, innovación, inversión y participación– representan caminos amplios, y a menudo superpuestos, hacia la equidad. Abarcan principios operacionales y cambios decisivos que pueden contribuir a que los gobiernos, los asociados para el desarrollo, la sociedad civil y las comunidades diseñen políticas y programas capaces de hacer realidad la oportunidad justa que requieren todos los niños y las niñas.

 

Caminos hacia la equidad

 

Información

El primer principio operacional del desarrollo equitativo es aportar datos sobre quiénes están quedando atrás y cómo están llegando –o dejando de llegar– los programas a las personas más necesitadas. Desglosar los datos en factores que inciden en la situación de desventaja –como el nivel de ingresos, el género, el origen étnico, el idioma y el lugar de residencia– ayuda a identificar a los niños más desfavorecidos. Con esa información, los gobiernos y los asociados para el desarrollo pueden seleccionar programas tendientes a ampliar las oportunidades; por ejemplo, transferencias de dinero en efectivo para ayudar a las familias a pagar los costos de escolaridad.

Estableciendo metas nacionales sobre equidad –e indicadores hacia su consecución–, los gobiernos pueden acelerar los avances hacia los objetivos para 2030 y mejorar las vidas de sus ciudadanos más jóvenes y desfavorecidos.

 

Integración

Se refiere a la manera de abordar los programas, las políticas y la financiación, con miras a lograr mayor efectividad en las dimensiones yuxtapuestas de la privación que afectan a la salud, la educación y muchos otros aspectos de las vidas de los niños. Integrar las intervenciones de estos sectores independientes produce mejores resultados que abordarlas individualmente. Por ejemplo, los programas de alimentación escolar en Bangladesh se han relacionado con mayor capacidad de aprendizaje y desarrollo cognitivo.

Al ser los conflictos más prolongados y las crisis más numerosas, vincular los esfuerzos en los ámbitos humanitario y de desarrollo puede ayudar a que los países estén mejor preparados para responder a las necesidades de los niños más vulnerables cuando se presentan las crisis, utilizando las respuestas de emergencia para sentar las bases de unas comunidades y unos sistemas más sólidos y resilientes.

 

Inversión

Invertir en favor de los niños más desfavorecidos puede proporcionarles la oportunidad de competir con los niños más privilegiados. Las decisiones presupuestarias deben prestar particular atención a las repercusiones sobre los niños y las familias más pobres y desfavorecidos. Las asociaciones entre los sectores público y privado también tienen la posibilidad de crear mecanismos innovadores para financiar el desarrollo y dotar de suministros de importancia crítica –como vacunas, mosquiteros tratados con insecticida y suplementos nutricionales– a los niños y las comunidades más excluidos. Uno de los ejemplos más exitosos de este tipo de asociaciones es la Alianza para las Vacunas (GAVI), que incide en la configuración de los mercados y hace más asequibles las vacunas para los países en desarrollo.

 

Innovación

En la esfera del desarrollo, la innovación permite suministrar, de una manera más eficiente y económica, bienes, servicios y oportunidades esenciales a los niños y las comunidades en las zonas de más difícil acceso. Las innovaciones van desde aplicaciones ingeniosas de las nuevas tecnologías, como drones que entregan muestras de sangre para el diagnóstico temprano del VIH en niños menores de 1 año, hasta soluciones creativas, como nuevos tipos de alianzas financieras y escuelas flotantes en zonas propensas a las inundaciones.

 

Participación

La participación es determinante para el desarrollo sostenible. Los cambios duraderos no proceden de los niveles superiores; más bien, proceden de los movimientos sociales y las comunidades implicadas, incluyendo a los niños, las niñas y las personas jóvenes. Los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil enfrentan con mayor eficiencia problemas comunes cuando trabajan en estrecha colaboración con las comunidades. Entre esos problemas figuran los efectos del cambio climático, la pobreza extrema de la infancia y el incumplimiento de los derechos de las niñas y las mujeres. Además, pueden ampliar las oportunidades para todos, a fin de que los niños que nacen en condiciones de pobreza, conflicto y desventaja vean cumplido su derecho a gozar de una oportunidad justa en la vida.

Actuando de forma concertada, e inspirados en estos cinco principios, podemos reducir drásticamente las desigualdades en oportunidades para los niños y las niñas en el transcurso de una generación. No es solo lo correcto por hacer, sino también lo más inteligente. Este es el momento de definir el rumbo hacia un mundo más equitativo.

 

La decisión es nuestra.