Enfoque: Escuchar las voces de los jóvenes

Me gustaría que todas las personas con discapacidad pudieran recibir educación”. Schemona Trinidad, una joven de 16 años con deficiencia visual de Berbice, Guyana.

El acceso a la educación de buena calidad constituye una prioridad para muchos jóvenes, incluso para aquellos con discapacidad. Cuando en una encuesta para el informe el Estado Mundial de la Infancia 2013: Niñas y niños con discapacidad se preguntó a los entrevistados qué cambios realizarían en el mundo para hacerles la vida más fácil a los niños y niñas con discapacidad, la respuesta más frecuente fue “aumentar las oportunidades de educación”.

Los 54 encuestados, de entre 13 y 25 años de edad, eran integrantes de la campaña Young Voices, una iniciativa de la Leonard Cheshire Disability Global Alliance, cuya meta es lograr la igualdad de derechos para las personas con discapacidad. Aunque se trató de jóvenes de 10 países distintos (Filipinas, Guyana, la India, Kenya, Malasia, Namibia, Sudán del Sur, la República Unida de Tanzania, Uganda y Zimbabwe) todos tenían muchas cosas en común debido a sus experiencias personales.

Casi todos habían tenido dificultades en su vida escolar a causa de su discapacidad. Los problemas más comunes estaban relacionados con los materiales de educación, el costo de la matrícula escolar y la falta de apoyo de sus compañeros de estudio. Esos problemas eran particularmente graves en el caso de los estudiantes sordos, con dificultades auditivas o con deficiencias visuales. Los estudiantes describieron los problemas que tenían para conseguir materiales de estudio en Braille, en tipografía de gran tamaño y en otros formatos accesibles, además de las dificultades en materia de comunicación, especialmente para los jóvenes con discapacidad auditiva. Esos estudiantes hicieron hincapié en los problemas que tenían para comunicarse en la escuela debido a la ausencia de intérpretes de lenguaje de señas y de maestros que dominaran ese método de comunicación. Algunos jóvenes también dijeron que sus maestros y maestras no daban respuestas adecuadas a las necesidades de los niños y niñas con discapacidad porque carecían de la preparación o la motivación para hacerlo. Agregaron, por ejemplo, que algunos docentes subestimaban las aptitudes de los estudiantes con discapacidad, mientras que otros les ignoraban y no les prestaban suficiente atención. 

En segundo lugar en orden de importancia mencionaron los problemas que tenían para llegar a la escuela. Eso resultaba especialmente difícil para los jóvenes que usaban sillas de ruedas o muletas y aquellos con dificultades para caminar. En algunos casos, el problema consistía en que las escuelas estaban demasiado lejos; y otras veces se debía a que era muy difícil llegar a ellas caminando o en silla de ruedas a causa de las lluvias intensas, los accidentes del terreno o el mal estado de los caminos en. La carencia de medios de transporte público accesibles, de dispositivos de ayuda adecuados y de suficiente ayuda por parte de los demás fueron otras de las razones por las que los jóvenes con discapacidad dijeron que les resultaba difícil llegar a la escuela.

Cuando todavía era muy pequeña, mi abuelita solía llevarme a la escuela cargándome sobre sus espaldas, pero una vez que crecí ya no pudo hacerlo y empecé a faltar a clase casi todos los días”. Anónima, una joven de 17 años con parálisis cerebral, una leve discapacidad intelectual y epilepsia de Harare, Zimbabwe. 

Los jóvenes agregaron que aunque lograran llegar a sus escuelas, allí tenían problemas para desplazarse y desenvolverse de manera adecuada. Entre los problemas de infraestructura escolar citados por los alumnos figuró la ausencia de rampas, ascensores y retretes de fácil acceso. Algunos estudiantes señalaron que sufrían exclusión social y restricciones para participar, además de ser objeto de acoso, intimidación, discriminación y hostigamiento sexual. Añadieron que en algunos casos sus compañeros y compañeras se reían de ellos y colocaban obstáculos a su paso. También dijeron que aun cuando no sufrían discriminación manifiesta, no tenían oportunidad de participar en diversas actividades porque no se tenían en cuenta las necesidades debidas a su discapacidad. Por ello les resultaba difícil entablar amistad con otros y, en algunas ocasiones, hasta comunicarse.

Mis compañeras me hacían cosas terribles, como colocar mesas o sillas en mi camino para que me tropezara y me cayera”. Sharmishthaa Atreja, una joven de 24 años con deficiencia visual de Delhi, India.

Para estos estudiantes, los problemas financieros tuvieron graves consecuencias y, en algunos casos, les obligaron a abandonar sus estudios. Debido a que las escuelas no podían satisfacer las necesidades ocasionadas por su discapacidad y a que no recibían ayuda adecuada, esos jóvenes no tenían medios suficientes para pagar sus matrículas escolares. Y en ciertas instancias, las escuelas y las universidades no estuvieron dispuestas a aceptar alumnos con discapacidad. 

A pesar de esos desafíos, un 15% de los encuestados indicó no haber tenido problemas en la escuela.

Los jóvenes que participaron en la encuesta ofrecieron un gran número de ideas sobre cómo superar los diversos desafíos que enfrentaban en la escuela. Mencionaron la necesidad de una educación inclusiva, con maestros y personal de apoyo adecuadamente capacitado; y equipos, materiales de enseñanza y dispositivos de ayuda adecuados; así como instalaciones que se ajustaran a los principios del diseño universal. También presentaron sus ideas sobre cómo llegar a las escuelas. Entre los ejemplos que mencionaron figuraron los medios de transporte público accesibles y mejores dispositivos de ayuda. Alguien sugirió la original idea de crear carriles prioritarios para las personas con discapacidad. Otros realizaron sugerencias que no se limitaron al sistema escolar, como la necesidad de coordinar los servicios médicos y escolares para que los niños y niñas con discapacidad pudieran recibir atención y otros servicios de la salud en sus escuelas. Los jóvenes también se refirieron a la obligación del gobierno de rendir cuentas y a la necesidad de dar vigencia y vigilar los derechos de las personas con discapacidad. Asimismo, se hizo hincapié en la importancia de combatir la discriminación y de crear conciencia sobre la discapacidad entre todas las partes involucradas, incluso las autoridades de gobierno.

Los encuestados enumeraron 12 cosas que podían simplificar sus vidas, la primera de las cuales fue aumentar las oportunidades de educación de los niños y niñas con discapacidad. Al tratar el tema de la educación, los estudiantes también recalcaron su interés en recibir educación universitaria. La lista completa de todo lo que los encuestados desearían cambiar en el mundo aparece más adelante. El segundo tema mencionado con más frecuencia se refirió a la importancia de la igualdad de oportunidades sociales y el tercero fue un llamamiento para que los jóvenes con discapacidad cuenten con entornos físicos más accesibles. 

La encuesta indicó claramente que los integrantes de la red Young Voices están sumamente preocupados por que los niños, niñas y jóvenes con discapacidad reciban un trato equitativo. Para esos jóvenes, la igualdad significa, principalmente, poder recibir atención de la salud y otros servicios de buena calidad; contar con entornos accesibles; y disfrutar de más oportunidades de empleo y de recreación. La encuesta también demostró lo importante que resulta prestar atención a lo que dicen los jóvenes con discapacidad, ya que ellos son plenamente conscientes de sus circunstancias y de los cambios que se deben realizar para mejorarlas.

Esto es lo que respondieron los jóvenes encuestados cuando se les preguntó qué cambios realizarían en el mundo para hacerles la vida más fácil a los niños y niñas con discapacidad. 

  1. Aumentar las oportunidades de educación de los niños y niñas con discapacidad.
  2. Brindar a los niños y niñas con discapacidad igualdad de oportunidades sociales.
  3. Crear entornos más accesibles.
  4. Realizar cambios políticos y jurídicos.
  5. Aumentar el nivel de acceso a los servicios de salud. 
  6. Incrementar las posibilidades de participación en las actividades de esparcimiento y recreación.
  7. Aumentar las oportunidades de empleo de las personas con discapacidad.
  8. Mejorar en general las vidas de los niños y niñas con discapacidad (propuestas diversas).
  9. Aumentar el grado de acceso a los recursos tecnológicos de ayuda y de otra índole. 
  10. Prestar ayuda financiera a los niños y niñas con discapacidad.
  11. Proteger a los niños y niñas con discapacidad.
  12. Mejorar las relaciones entre los integrantes de las familias de los niños y niñas con discapacidad.

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