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Sudán del Sur, República de

Los niños de Sudán del Sur recuperan la esperanza al cambiar las armas por cabras

© UNICEF Video
Video: Simon ya ha regresado a casa, después de haber sido liberado del grupo armado Facción Cobra. Aquí puede escuchar su testimonio sobre la vida de entonces y la de ahora, así como lo que desea para su futuro (en inglés).

 

Por Claire McKeever

Cuando Simon emprende la marcha para reunirse con su familia después de un duro periodo con un grupo armado, dos cabritas lo guían por el camino que le llevará a recuperarse y a cumplir sus sueños.

PIBOR, Sudán del Sur, 11 de febrero de 2016 – Hace no mucho, sus días transcurrían realizando caminatas por el bosque, armado y preparado para el peligro, sin alejarse nunca del comandante cuya vida le habían encargado proteger. Había ido ascendiendo en las filas de la Facción Cobra, un grupo armado involucrado en unas luchas anteriores al conflicto actual de Sudán del Sur, y pasó de ser cocinero y friegaplatos a convertirse en guardaespaldas.

Hoy, en medio del tumultuoso balido de las cabras, aparece Simon con una sonrisa de oreja a oreja y una expresión triunfal, mientras dos de los robustos animales permanecen tras él atadas con una cadena.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
En la imagen, Simon camina hacia su casa con dos cabras. UNICEF está repartiendo cabras para los niños que han sido liberados, como Simon, y también para otros niños vulnerables de la comunidad.

Libertad

El conflicto se desató en Sudán del Sur en diciembre de 2013. En mayo de 2014, el gobierno y la Facción Cobra firmaron un acuerdo de paz. En enero de 2015, la fragilidad de la paz llevó a UNICEF y a la Comisión Nacional de Desarme, Desmovilización y Reintegración a comenzar la desmovilización de por lo menos 2.000 niños que había dentro de la Facción Cobra. Para octubre, ya se había liberado a 1.755 de ellos.

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Simon estaba entre los niños liberados de la Facción Cobra. En una ceremonia emotiva, soltó su pistola y se quitó el uniforme por última vez. Con solo 12 años**, ya había vivido unas experiencias que la mayoría de los adultos no pueden ni imaginar.

Simon pasó sus primeros días en un centro de atención provisional de UNICEF, donde le proporcionaron atención médica, agua limpia, comida y elementos básicos para el hogar. Recuerda que la primera sensación de libertad fue de felicidad; él y los otros niños reclamaban su infancia. “Nos dedicábamos a hablar y a jugar. Hacíamos lo que queríamos”, cuenta.

Su hogar

Después, Simon regresó a su hogar con su familia.

Su padre estaba sobrecogido, había temido por la vida de Simon durante todo el tiempo que había pasado fuera. Prometió no volver a permitir que lo reclutaran. A pesar del sacrificio económico, quiere que todos sus hijos, tanto las niñas como los niños, vayan a la escuela.

Simon está feliz de hallarse en casa lejos de las palizas, de haberse reunido con su querida familia, poder disfrutar de la escuela y tener la libertad de soñar. “Mi asignatura favorita es geografía”, sostiene, alargando los brazos en cuatro direcciones simulando los puntos cardinales de una brújula. Su interés por la orientación procede de los días y las noches que, siendo un soldado, pasó caminando por el bosque.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Simon está disfrutando su regreso a la escuela. Espera generar beneficios de sus cabras para poder pagar la matrícula escolar.

Regresar con las cabras

Las cabras tendrán un papel en el regreso de Simon a la vida con su familia. UNICEF está repartiendo estos animales entre niños liberados como Simon, además de otros niños vulnerables de la comunidad. El objetivo es ayudar a que los niños de Pibor cumplan sus sueños.

Simon tiene planes para sus cabras. “Las cuidaré y me preocuparé por ellas”, asegura, enrojecido por la ilusión y por el esfuerzo de forcejear con los animales. “Algún día, cuando sea mayor, venderé las cabras para poder empezar un pequeño negocio, o tal vez para pagar la matrícula de la escuela y así poder comprar comida cuando me gradúe”.

Sueños

Simon tiene sueños para el futuro inmediato (ocuparse de los animales, ir a la escuela) y para después. Quiere ser piloto para sobrevolar la capital, Juba.

“Cuando llegue a Juba, jugaré al fútbol o al voleibol, y los domingos iré a orar a la iglesia”, asegura. Las cabras contribuirán a trazar el puente que lo lleve hasta allí.

Otros niños como Simon se están recuperando de las dificultades físicas de sus vidas de soldados; todavía los atormenta el recuerdo de la violencia, de la educación perdida y de la separación de sus amigos. Para ellos, estas cabras representan una especie de salvavidas, una diversión viviente que rendirá beneficios. La gratificante tarea de cuidarlas, así como la pequeña independencia económica que los animales les otorgarán, animan a estos niños a confiar en sí mismos para crear un entorno en el que poder soñar.

El 12 de febrero conmemoramos el Día Internacional contra el Uso de Niños Soldados. El programa de UNICEF en Sudán del Sur para liberar y reintegrar a los niños asociados a fuerzas y grupos armados está financiado por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Unión Europea (ECHO).

* El nombre se ha cambiado para proteger la identidad del niño.

** Simon asegura tener 17 años; su padre confirma que no llega a los 13.


 

 

Fotografía UNICEF: liberados de los grupos armados

 

Alianza UNICEF-UE

 

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