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Tanzanía, República Unida de

Los niños burundeses refugiados en la República Unida de Tanzania sufren un riesgo cada vez mayor de padecer malnutrición

Por Sandra Bisin

KIGOMA, República Unida de Tanzania, 23 de junio de 2015 – Emelyne y sus hijas gemelas, Lydia y Floride, de un año de edad, son una de las familias que se encuentran en el concurrido centro de nutrición del campamento de Nyarugusu, en la región de Kigoma. Los niños que ingresan por malnutrición aguda grave reciben atención terapéutica y una alimentación especializada que les ayudan a recuperarse. Lydia y Floride han recibido ese tratamiento durante una semana.

Imagen del UNICEF
© UNICEF United Republic of Tanzania/2015/Khangarue Media
Emelyne con sus hijas, Lydia y Floride, en un centro de nutrición del campamento para refugiados de Nyarugusu, en la República Unida de Tanzania. Las bebés enfermaron durante el vuelo que la familia tomó desde Burundi, y han recibido tratamiento durante una semana.

“Mis hijas enfermaron cuando llegamos a Kagunga, un pueblo de Tanzania, en la frontera con Burundi”, cuenta Emelyne. “Nos quedamos allí una semana. Las condiciones eran malas: no teníamos comida suficiente y mucha gente estaba enfermando. Mis hijas tenían diarrea grave”.

Los niños necesitan ayuda urgente

Un mes después de la primera entrada de 56.000 refugiados burundeses al campamento de Nyarugusu, al noroeste de la región de Kigoma, los niños menores de cinco años sufren riesgo de padecer malnutrición y necesitan ayuda humanitaria urgente. Más del 60 por ciento de la población de refugiados del campamento de Nyarugusu son niños.

La situación de malestar de Burundi ha afectado de manera especial a los niños, que han tenido que abandonar las escuelas, se les ha separado de sus familias y han sido víctimas de violencia. Muchos de ellos siguen padeciendo enfermedades comunes, ya que carecen de atención médica básica, agua e instalaciones de saneamiento.

Garantizar la nutrición adecuada de las poblaciones vulnerables más afectadas por las emergencias es esencial para prevenir la malnutrición aguda, así como otras enfermedades e incluso la muerte. El riesgo de malnutrición aguda grave y moderada entre los niños constituye una causa mayor de preocupación en los casos de emergencia.

El control de la malnutrición en niños

Al tiempo que se trasladaba a los refugiados hasta el campamento de Nyarugusu, UNICEF ayudó a realizar pruebas de malnutrición, en colaboración con la Sociedad de la Cruz Roja de Tanzania. Las pruebas estaban dirigidas, especialmente, a niños menores de 5 años.

Hasta el momento se han realizado pruebas de malnutrición a casi 14.000 niños. A setenta y cinco de ellos se les ha diagnosticado malnutrición aguda grave, y 91 padecen malnutrición aguda moderada. Todos ellos están recibiendo las terapias de nutrición correspondientes.

Los niños que parecen malnutrición aguda grave, como Lydia y Floride, han sido admitidos en el centro de nutrición del campamento de Nyarugusu para recibir el tratamiento. Treinta de ellos ya se han recuperado. Además, más de 3.200 niños de entre 6 y 59 meses han recibido suplementos de vitamina A, y a 6.250 se les ha proporcionado pastillas para eliminar parásitos. Cerca de 19.000 mujeres embarazadas y en periodo de lactancia han asistido a sesiones formativas sobre la alimentación de bebés y niños pequeños.

Una respuesta nutricional exhaustiva

Aunque la tasa de malnutrición entre la población infantil de refugiados se mantiene baja, los casos de enfermedades como la malaria han aumentado y, con ello, se ha incrementado el riesgo de malnutrición en niños por la limitada capacidad de los servicios sanitarios. UNICEF trabaja con sus aliados nacionales e internacionales y con el Gobierno de la República Unida de Tanzania para proporcionar una respuesta nutricional exhaustiva centrada en:

• Proteger y promover el amamantamiento de niños menores de dos años de edad como una medida vital.
• Proporcionar a los niños suplementos micronutrientes esenciales y orientar a las madres y las familias sobre la alimentación de niños pequeños con alimentos disponibles.
• Contribuir al seguimiento de niños mediante exámenes que puedan identificar casos de malnutrición aguda grave en el campamento de Nyarugusu.
• Proporcionar alimentos terapéuticos listos para el consumo para tratar a niños con malnutrición aguda grave.
• Utilizar emisoras de radio privadas de la comunidad para proporcionar información vital sobre nutrición infantil y materna a la población de refugiados. 

En el centro de nutrición, Emelyne guía a sus hijas en el tratamiento. “Confío en que mis hijas se van a recuperar”, dice.


 

 

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