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Nutrición

Malnutrición grave aguda

¿Qué es la malnutrición grave aguda?

La malnutrición grave aguda es la forma más extrema y visible de la malnutrición. Su rostro es un niño frágil y esquelético que requiere tratamiento urgente para sobrevivir.

Los niños con malnutrición grave aguda tienen muy bajo peso para su altura y sufren una grave atrofia muscular. También pueden tener edema nutricional, caracterizado por la hinchazón en la cara, los pies y las extremidades. Cerca de dos tercios de estos niños viven en Asia y casi una tercera parte viven en África.

La malnutrición grave aguda es una causa importante de mortalidad entre los niños menores de 5 años y su prevención y tratamiento son esenciales para la supervivencia y el desarrollo infantil.

En todo el mundo, se estima que 16 millones de niños menores de 5 años están afectados por la malnutrición grave aguda. Esta cifra es impresionante, sobre todo porque los niños con malnutrición grave aguda tienen nueve veces más probabilidades de morir que los niños bien alimentados. Estas muertes son el resultado directo de la malnutrición, pero también el resultado indirecto de enfermedades infantiles como la diarrea y la neumonía, ya que los niños desnutridos están demasiado débiles para sobrevivir a ellas.

La malnutrición grave aguda puede aumentar enormemente en las situaciones de emergencia. Pero a pesar de lo que vemos en los titulares, la mayoría de los casos ocurre en países en desarrollo que no están afectados por situaciones de emergencia. En estos entornos abunda la pobreza crónica, la falta de servicios educativos, la carencia de higiene, el acceso limitado a los alimentos y un régimen alimentario deficiente. El resultado es que todos estos países sufren obstáculos importantes que impiden su desarrollo sostenible.

¿Cómo se evita y se trata la malnutrición grave aguda?

Acabar con la malnutrición aguda es un reto social y político complejo. La prevención y las soluciones a largo plazo requieren desmontar estructuras desiguales de poder, mejorar el acceso equitativo a los servicios de salud y a los alimentos nutritivos, promover la lactancia materna y las prácticas óptimas de alimentación para lactantes y niños pequeños, mejorar el agua y saneamiento, y realizar una planificación adecuada para prever las emergencias cíclicas y la escasez de alimentos.

Pero a corto plazo, los niños con malnutrición grave aguda necesitan tratamiento vital urgente para sobrevivir.

Hasta hace relativamente poco tiempo, a estos niños solamente se les trataba en hospitales donde recibían leches terapéuticas junto con atención médica, y a una cantidad mayor aún de niños no era posible ofrecerles ayuda. Sin embargo, con la fabricación de los alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF), el panorama ha cambiado de manera drástica.

Los alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF) son una pasta de alto contenido energético y enriquecida con micronutrientes que se usa para tratar a niños menores de 5 años afectados por la malnutrición grave aguda. Como su nombre indica, no es necesario cocinar o preparar estos alimentos terapéuticos antes de su consumo. Esto es una solución práctica en aquellos lugares donde no es fácil tener acceso a instalaciones para cocinar o donde hay limitaciones de combustible. Los productos RUTF tienen una larga vida útil y su utilización es segura incluso cuando se carece de agua potable.

El uso de los RUTF ha transformado el tratamiento de la malnutrición grave aguda porque permite, en parte, que los niños sin complicaciones médicas puedan curarse en sus propios hogares y comunidades. Este enfoque se conoce como la gestión comunitaria de la malnutrición grave aguda.

Mediante este enfoque, los agentes de salud comunitarios reciben capacitación sobre detección temprana para reconocer casos de malnutrición grave aguda y proporcionar RUTF y atención médica sistemática. Al mismo tiempo, los trabajadores de la salud aprenden a reconocer las complicaciones médicas y a enviar a los niños a los hospitales y centros de salud para su tratamiento hospitalario. Muchos niños con malnutrición grave aguda también sufren infecciones, incluido el VIH, por lo que las intervenciones de los trabajadores de la salud ofrecen la oportunidad de realizar una labor de detección del VIH y asesoramiento voluntarios sobre el tratamiento del virus.

El poder del enfoque basado en la comunidad consiste en que la detección temprana y el tratamiento temprano propician mejores tasas de supervivencia y el tratamiento de muchos más niños. También empodera a las comunidades y es mucho más rentable que el tratamiento de los pacientes hospitalizados.

En 2007, las Naciones Unidas respaldaron la gestión de la malnutrición grave aguda basada en la comunidad, y desde entonces, más millones de niños son sometidos a tratamiento y curados a nivel mundial que lo que ocurría con el enfoque basado únicamente en los establecimientos hospitalarios.

El tratamiento de la malnutrición grave aguda presenta la última oportunidad para salvar la vida de un niño cuando todo lo demás ha fracasado. Pero no es un sustituto de la tarea de promover un acceso equitativo a unos alimentos nutritivos, de acabar con la pobreza y de apoyar otras intervenciones oportunas que puedan prevenir la malnutrición antes de que comience.

¿Cuáles son los desafíos?

En 2014, poco más 3 millones de niños menores de 5 años recibieron tratamiento por malnutrición grave aguda. Esta cifra casi se ha duplicado en pocos años, pero queda por mucho más por hacer para llegar al resto de millones de niños que sufren este trastorno en todo el mundo.

Los gobiernos hacen frente a enormes desafíos para fomentar la capacidad y asignar recursos suficientes destinados a prevenir y tratar la malnutrición aguda. El progreso ha sido particularmente lento en los contextos que no son de emergencia. Esto se debe en parte a que los gobiernos nacionales, los donantes y la comunidad internacional no otorgan la prioridad necesaria al tema ni reconocen suficientemente que la malnutrición grave aguda es un “problema cotidiano”, y no sólo el resultado de las situaciones de emergencia.

También queda trabajo por hacer para concienciar a los gobiernos sobre la relación entre la malnutrición aguda (emaciación) y la malnutrición crónica (retraso en el crecimiento), y la necesidad de abordar estos problemas paralelamente.

La incorporación del tratamiento para la malnutrición grave aguda en los establecimientos de salud y las comunidades puede resultar complicada en algunos contextos. Los países deben establecer políticas nacionales de apoyo, contratar a trabajadores de la salud capacitados, disponer de suministros y de financiación adecuados, y preparar un plan operacional central para ampliar el tratamiento en todos los niveles.

Para lograr esto, los gobiernos deben estar totalmente convencidos de la necesidad y los beneficios de estas políticas. Los suministros terapéuticos como los RUTF no suelen estar integrados de manera adecuada en los sistemas nacionales de salud y de distribución debido a sus costes y su volumen relativo. Para contrarrestarlo, podría servir de ayuda identificar opciones apropiadas y rentables de producción local. Todos estos desafíos se agravan aún más en las situaciones de emergencia.

Quizás el mayor desafío de todos sea abordar los determinantes sociales subyacentes de la malnutrición grave aguda.

¿Cómo está respondiendo UNICEF?

Suministro y entrega – UNICEF es el mayor proveedor mundial de suministros terapéuticos, incluyendo los RUTF. La organización sigue buscando continuamente nuevas formas de fortalecer la cadena de suministro y mejorar el complejo proceso de entrega de suministros a lugares remotos, en condiciones difíciles y en situaciones de emergencia. UNICEF también apoya la producción local de RUTF.

Fomento de la capacidad – UNICEF fortalece las capacidades de los gobiernos nacionales y los agentes locales para intensificar el tratamiento de la malnutrición grave aguda en más de 75 países. Esto incluye apoyar a los gobiernos a institucionalizar los programas de tratamiento a través de mecanismos de planificación nacionales y cambios en las políticas.

Liderazgo y orientación técnica – UNICEF trabaja con los gobiernos para desarrollar políticas, estrategias, protocolos y paquetes de capacitación nacionales para trabajadores de la salud y presta apoyo técnico a los agentes nacionales en su aplicación.

Establecimiento de normas y estándares – UNICEF recopila datos mundiales y analiza las lecciones aprendidas para actualizar los enfoques y los protocolos de tratamiento, y proporciona orientación para mejorar la cobertura y la calidad de los programas. Un ejemplo clave es la Guía programática de la gestión de la malnutrición grave aguda de UNICEF, que proporciona orientación sobre evaluación, diseño, planificación e implementación del programa.

Promoción – A nivel mundial y nacional, UNICEF trabaja para posicionar la malnutrición aguda como una prioridad de la salud pública y mejorar la comprensión sobre el alcance y la magnitud del problema.






 

 

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