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Un estudio revela que Iraq padece una emergencia humanitaria

NUEVA YORK/BAGHDAD, 12 de agosto -- Los primeros estudios realizados desde 1991 sobre la mortalidad infantil y la mortalidad derivada de la maternidad revelan que tanto en el sur del país como en la región central, dos zonas con una alta densidad demográfica, el número de muertes de menores de cinco años es más elevado que hace diez años. Según Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), estos datos revelan que existe una emergencia humanitaria.

Los estudios, presentados hoy por el organismo dedicado a los niños, abarcan también la región autónoma del norte de Iraq. El UNICEF los llevó a cabo entre febrero y mayo de 1999, en colaboración con el Gobierno de Iraq en la zona meridional y central del país y con las autoridades locales en la región autónoma del norte de Iraq. La Organización Mundial de la Salud (OMS) proporcionó el apoyo técnico para ambos estudios. Como consecuencia de estos resultados, el UNICEF recomendó la puesta práctica inmediata de las propuestas específicas realizadas por el Secretario General de las Naciones Unidas y el Grupo de Examen sobre cuestiones humanitarias del Consejo de Seguridad. Entre las propuestas se encuentra las siguientes:

  • La comunidad internacional debería suministrar financiación complementaria para la ayuda humanitaria en Iraq.
  • El Gobierno de Iraq debería poner en práctica urgentemente programas de nutrición en zonas seleccionadas.
  • Tanto el Gobierno de Iraq como el Comité de Sanciones de las Naciones Unidas deberían dar prioridad a las actividades que beneficien directamente el bienestar de los niños.

Los estudios revelan que en el centro y en el sur de Iraq (regiones donde se concentra el 85% de la población), la mortalidad de los niños menores de cinco años se ha duplicado, aumentando de 56 muertes por cada 1000 nacidos vivos (1984-1989) a 131 muertes por cada 1000 nacidos vivos (1994-1999). Además, la mortalidad de los lactantes (definida como la muerte de un niño en su primer año de vida) aumentó de 47 por cada 1000 nacidos vivos a 108, en el mismo período de tiempo. Los estudios indican que la tasa de mortalidad derivada de la maternidad en el sur y en el centro del país es de 294 muertes por cada 100.000 nacimientos, durante el decenio de 1989 a 1999.

Bellamy señaló que si la notable reducción de la mortalidad infantil en Iraq durante los años del decenio de 1980 se hubiera mantenido durante el decenio de 1990, se habrían producido medio millón menos de muertes de menores de cinco años en el país durante el periodo de ocho años que transcurrió desde 1991 a 1998. Según Bellamy. Una explicación parcial de estos datos podría ser la declaración realizada en marzo por el Grupo de Examen sobre cuestiones humanitarias del Consejo de Seguridad: “El pueblo iraquí no sufriría las actuales privaciones si no existieran las prolongadas medidas impuestas por el Consejo de Seguridad”.

El UNICEF, como miembro de la familia de las Naciones Unidas, reconoce que las sanciones económicas son un instrumento elaborado por la comunidad internacional para promover la paz y la seguridad, añadió Bellamy.

“Nuestra preocupación es que las sanciones deben ser diseñadas y puestas en práctica de forma que se evite un impacto negativo en los niños”, dijo. “Los estudios sobre la situación de los niños y las mujeres son un instrumento fundamental para la verificación sobre la situación humanitaria que se realiza actualmente” en Iraq.

Bellamy dijo también que los resultados de estos estudios no pueden considerarse como un intento de Iraq para oponerse a las sanciones de las Naciones Unidas.

“La amplitud de las muestras —cerca de 24.000 hogares seleccionados al azar en las circunscripciones del sur y del centro de Iraq y 16.000 en el norte— contribuyen a garantizar que el margen de error en el análisis de la mortalidad infantil de ambos estudios sea mínimo”, señaló. “Otro importante factor es que en el estudio que se realizó en el sur y el centro de Iraq, todos los entrevistados eran mujeres y todas ellas eran médicos. En el estudio realizado en la región autónoma del norte, un 80% de los entrevistados eran mujeres —cada grupo disponía de un entrevistador femenino— y todas las entrevistadas eran trabajadoras capacitadas de la salud”.

El UNICEF participó en todos los aspectos de ambos estudios, desde la concepción al análisis de los datos. El organismo tuvo un pleno acceso a los registros impresos de las entrevistas y a todos los datos de los estudios todo el tiempo.

Estamos muy satisfechos con la calidad de estos estudios. Han sido completamente analizados por un grupo de expertos independientes y no se descubrieron mayores problemas ni con los resultados ni con la forma en que los estudios fueron realizados”, señaló Bellamy.

El UNICEF dijo también que en Iraq se ha producido un considerable incremento de la alimentación por medio de sucedáneos de la leche materna. Dada la responsabilidad de este tipo de alimentación en las altas tasas de desnutrición y mortalidad infantil, el UNICEF ha exhortado al Gobierno a que elimina los sustitutos de la leche materna de todas las raciones alimentarias y los reemplace con alimentos suplementarios para las mujeres embarazadas y lactantes. El UNICEF ha pedido también al Gobierno que promueva el amamantamiento exclusivo como una política nacional.

Además, el organismo dedicado a los niños señaló la necesidad de rehabilitar plenamente el sector educativo de Iraq, y pidió que las actividades se concentren en la calidad del educación, la rehabilitación de la infraestructura y la planificación para el futuro.

Otros resultados de los estudios en el sur del centro de Iraq fueron los siguientes:

  • Las tasas de mortalidad de menores de cinco años (tanto en niños como niñas) revelan que las niñas sufren una tasa ligeramente menor, de 125 muertes por cada 1000 nacidos vivos, frente a las 136 muertes por cada 1000 nacidos vivos entre los niños.
  • Los niños que viven en las zonas rurales tienen una tasa mayor de mortalidad de los niños que viven en las zonas urbanas: 145 muertes por cada 1000 nacidos vivos frente a las 121 muertes por cada 1000 nacidos vivos.

En la región autónoma del norte, la mortalidad de los menores de cinco años aumentó de 80 muertes por cada 1000 nacidos vivos para el período de 1984-1989 a 90 muertes por cada 1000 nacidos vivos durante los años 1989-1994. La tasa de mortalidad de menores de cinco años descendió a 72 muertes por cada 1000 nacidos vivos entre 1994 y 1999. Las tasas de mortalidad de lactantes siguieron una tendencia similar.

La tasa de mortalidad de menores de cinco años que existe actualmente en Iraq, de 131 por cada 1000 nacidos vivos en el sur del centro del país, es comparable a las tasas que hay actualmente en Haití (132) y en Pakistán (136).

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