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Comunicado de prensa

Los niños refugiados y migrantes, aún más desprotegidos un año después del acuerdo UE-Turquía

© UNICEF/UN011208/Georgiev
El 22 de febrero de 2016, un niño está detrás de una en un campo de tránsito para refugiados y migrantes en Idomeni. El cambio de fronteras en la zona de los Balcanes creó confusión y caos y de refugiados de Afganistán e Iraq volvieron a Grecia.

GINEBRA, 17 de marzo de 2017 – Un año después del cierre de las fronteras de los Balcanes y del acuerdo de la Unión Europea con Turquía –cuyo objetivo era detener los flujos masivos de inmigración– los niños refugiados y migrantes sufren un mayor riesgo de deportaciones, detenciones, explotación y privaciones.

“Si bien ha habido un importante descenso en el número global de niños en tránsito por Europa desde marzo del año pasado, han aumentado los peligros y el sufrimiento que los niños refugiados y migrantes tienen que soportar”, asegura Afshan Khan, directora regional de UNICEF y coordinadora especial para la crisis de migrantes y refugiados en Europa. “Es un círculo vicioso: los niños huyen del sufrimiento, y terminan huyendo de nuevo, enfrentándose a detenciones o a un abandono total”.

El personal de UNICEF en Grecia ha informado que los niños y sus familias muestran grandes niveles de angustia y frustración. Han visto incluso a un niño de ocho años que se ha autolesionado. A pesar de las recientes mejoras en sus condiciones de vida, algunos niños no acompañados que están en albergues sufren angustia psicosocial y altos niveles de ansiedad, agresividad y violencia. Además muestran comportamientos de alto riesgo como el uso de drogas y la prostitución. La guerra, la destrucción, la muerte de seres queridos y las peligrosas rutas que realizan –circunstancias agravadas por las malas condiciones de los campos en Grecia o la lentitud de los procesos de registro y asilo– pueden desencadenar trastornos de estrés post-traumático.

Hawar, un niño de 14 años procedente de Iraq, cuenta que “a veces es bueno y a veces es malo. Algunos días estoy motivado, pero otros estoy emocionalmente agotado. Me siento atrapado. No quiero ver nada ni a nadie del campo. Después de salir un rato, normalmente me siento mejor”.

Maroof, un padre afgano de cuatro hijos, explica que la experiencia de cruzar el Mediterráneo tuvo consecuencias psicológicas negativas en él, su mujer y los niños, pero no han recibido atención terapéutica. “El comportamiento de mis hijos ha cambiado desde que vinimos. No quieren ir al colegio, se pelean. Hoy, por ejemplo, los mandé a la escuela del campo y se fueron de clase. No estamos seguros de nada. Estamos atrapados en una isla y esto nos está causando problemas psicológicos. Mi única alegría es que estamos vivos”.

La prioridad de UNICEF, en colaboración con el gobierno griego y otras ONG, es proporcionar a los niños refugiados y migrantes una atención adecuada para abordar sus necesidades psicosociales y su bienestar mental. Es probable que las inminentes devoluciones a Grecia, en línea con las llamadas regulaciones de Dublín, añadan una mayor tensión a su situación, y una mayor presión a los servicios ya existentes.

En vez de frenar el flujo, el cierre de fronteras y el acuerdo entre la UE y Turquía ha llevado a los niños y sus familias a tomar las riendas y embarcarse con traficantes en rutas más peligrosas e ilegales, como ya advirtieron hace un año UNICEF y sus aliados. A pesar de la implementación del acuerdo y del estricto control de fronteras, en lo que va de 2017 cerca de 3.000 personas refugiadas y migrantes, de las que un tercio son niños, han llegado a Grecia. Muchos siguen traspasando las fronteras con Bulgaria, el oeste de los Balcanes y Hungría.

Los niños atrapados en Grecia y el oeste de los Balcanes ya han perdido casi tres años de formación escolar. Ahora se enfrentan a otras dificultades como idiomas que no conocen y sistemas educativos diferentes, y a otro año sin escolarizar. UNICEF está dando apoyo a la estrategia del Ministerio de Educación para integrar en las escuelas griegas a los niños refugiados y migrantes atrapados. Sin embargo, hasta ahora solo 2.500 niños de los 15.000 que hay en edad escolar se han beneficiado del plan nacional de lengua griega.

A pesar de los esfuerzos del gobierno y los aliados, casi la mitad de los 2.100 niños no acompañados siguen viviendo en condiciones precarias, incluidos los cerca de 200 niños no acompañados que a principios de marzo estaban en instalaciones con movimientos limitados (178 en centros de identificación y recepción en las islas, y 16 en “custodia protectora” en celdas policiales).

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