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Panorama: Yemen

Familias desesperadas ante un brote de cólera que se propaga por Yemen

Por Rajat Madhok

ALHESN, Saná, Yemen, 18 de julio de 2017 – Un remolino de polvo y viento recorre las calles de Alhesn, un pueblo situado en la cima de la montaña más alta de Saná. Una niña y su hermano pequeño suben despacio por el empinado camino de piedras que lleva al pueblo, cargados con garrafas llenas de agua hasta la mitad. Cerca de allí, un pastor guía a su rebaño por la entrada amurallada de la aldea, que acoge a 70 familias.

En el pueblo reina un silencio escalofriante. Los niños juegan en medio de las ruinas de lo que una vez fue el hogar de alguien. Corretean de un lado a otro, pero hablan en voz baja. Todo está cubierto de piedras y escombros, de bolsas de plástico y basura.

Hace dos años, una fuerte explosión en la montaña adyacente acabó con la vida de un gran número de habitantes del pueblo, entre ellos, niños. En pocos segundos, las casas y las vidas de muchas personas quedaron destrozadas. “Nos caían piedras por todas partes. Mi hermano de 11 años murió en el acto”, cuenta un joven profesor de inglés. El recuerdo de aquel trágico día permanece vivo en la memoria de los habitantes de Alhesn.

En la actualidad, el pueblo lucha contra una nueva crisis. En esta ocasión se trata de un brote de cólera generalizado: más de 300.000 personas del país padecen diarrea líquida aguda o presentan posibles síntomas de cólera. Algunas de las causas de la diarrea líquida aguda residen en la presencia de la bacteria vibrio cholerae o de otras infecciones que pueden conducir a una deshidratación grave que podría causar la muerte, a menos que se trate de manera pronta y adecuada.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2017/Alzekri
Hijos de Hemiar Mohammed. Su madre Fauzia fue trasladada al hospital con insuficiencia renal debido a un posible cólera.
 

Al otro lado del pueblo,  en una casa de piedra, vive Hemiar Ahmad Mohammed, de 35 años, con su esposa Fauzia y sus nueve hijos. El menor tiene un mes.

La semana pasada, uno de sus hijos tuvo que ser llevado rápidamente al hospital a causa de una diarrea líquida aguda. Poco después, la vida de Fauzia pendía de un hilo. La ingresaron en una unidad de cuidados intensivos de Al Thawra, uno de los pocos hospitales parcialmente en funcionamiento de Saná. Uno de sus riñones había dejado de funcionar tras un fuerte ataque de lo que se consideraba que podía ser cólera.

“Me siento como huérfano. No sé qué hacer”, confesaba Hemiar al tiempo que acariciaba al menor de sus hijos, envuelto en una manta. Los demás niños estaban sentados al lado de su padre, y todos echaban de menos a su madre.

La historia de Hemiar es parecida a la de otros miles de personas que se enfrentan a un brote que se extiende rápidamente por Yemen. Cada día se registran miles de casos de diarrea líquida aguda o de posible cólera en todas las partes del país, y la mitad de ellos son niños. En los dos meses y medio que han pasado desde que se anunció el empeoramiento de la situación, han muerto más de 1.700 personas.

Esta crisis de la salud es el resultado de dos años de fuerte conflicto. Los sistemas de salud, saneamiento e higiene están al borde del colapso y han bloqueado a 14,5 millones de personas el acceso regular a agua y saneamiento seguros, facilitando así la propagación de enfermedades. Al mismo tiempo, faltan médicos y personal de enfermería que ayuden a tratar y atender a los afectados. Ya no hay ningún doctor disponible en 49 de los 333 distritos del país: algunos han huido, y los que se han quedado llevan casi un año sin cobrar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2017/Alzekri
La hija de Hemiar espera que su madre regrese a casa después del tratamiento. El estado de Fauzia mejoró dramáticamente y fue recientemente dada de alta del hospital.
 

A causa del colapso de los servicios básicos, la basura está desparramada por las calles, el agua estancada se acumula en charcos y la gente se ve obligada a utilizar fuentes de agua no tratada y a menudo contaminada para sus necesidades diarias. Y, si enferman, cada vez hay menos hospitales a los que pueden acudir.

La respuesta de UNICEF consiste en llevar con urgencia medicinas y otros suministros por aire y mar y distribuirlos en las instalaciones médicas de todo el país. La OMS y UNICEF están trabajado con 626 centros de tratamiento de diarrea y de terapia de rehidratación oral de los distritos más afectados, y planean continuar hasta llegar a atender a 1.156 instalaciones. A los pacientes que sufren diarrea líquida aguda se les deriva a centros de tratamiento y a hospitales de atención especializada.

Asimismo, UNICEF está trabajando para que el ambiente de las ciudades sea más seguro e higiénico mediante programas de saneamiento e higiene. El cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua se propagan más rápido cuando los sistemas de saneamiento e higiene colapsan. Hasta ahora, la agencia para la infancia ha atendido a unos cuatro millones de personas con servicios de agua y saneamiento que incluyen la desinfección de fuentes de agua, la distribución de tabletas de cloración y la asistencia para la rehabilitación de sistemas de suministro de agua y plantas de aguas residuales. Por otro lado, UNICEF presta su ayuda a unos 16.000 movilizadores comunitarios que van casa por casa proporcionando información para que las familias se protejan limpiando y almacenando agua potable, llevando buenas prácticas de higiene como el lavado de manos y conservando la comida adecuadamente. Además, les enseñan a cuidar a familiares enfermos.

Regresamos a casa de Hemiar, donde la familia acaba de recibir buenas noticias: el estado de Fauzia ha mejorado considerablemente gracias al tratamiento y le han dado el alta en el hospital. Ahora disfruta de estar de vuelta con sus hijos y su marido pero,  mientras el conflicto continúe, podrán presentarse nuevos obstáculos.

 


 

 

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