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Panorama: Yemen

“Por favor, paren esta guerra”. Los niños yemeníes confían en el fin del conflicto

Por Mohammed Al-Asaadi y Ansar Rasheed

Los enfrentamientos en Yemen han causado el cierre de numerosas escuelas y han dejado a los niños en una desesperada lucha por sobrevivir. Sin una ayuda de emergencia y un fin del conflicto, su situación será cada vez peor.

SANA’A, Yemen, 5 de mayo de 2015 – Nada Nussir, de siete años, no irá a la escuela mañana. Ni pasado mañana. Ni al día siguiente.

Su amigo Abdul Rahman, de 4 años, no volverá a ir jamás.“

"Abdul tenía 4 años y lo mató un francotirador”, dice Nada. “Yo no quiero morir como él”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2015
La escuela Ibn Sina en Sana’a, el Yemen, sufrió graves daños en un ataque aéreo. La escuela, ahora cerrada indefinidamente, impartía educación primaria y secundaria a 1.500 niñas.

El edificio gris pálido de la escuela Ibn Sina en Sana’a permanecía firme hasta hace unos pocos días, cuando un ataque aéreo impactó contra el edificio próximo a la escuela. El efecto de la explosión desmoronó el muro exterior del patio de la escuela y dejó las aulas cubiertas de escombros y cristales rotos. La escuela, en la que 1.500 niñas cursaban estudios de primaria y secundaria, está cerrada indefinidamente.

El conflicto del Yemen ha dejado muchas escuelas cerradas y a casi dos millones de niñas y niños sin posibilidad de asistir a clase. UNICEF ha verificado que al menos 30 escuelas han sufrido daños a causa de los enfrentamientos, empeorando la ya de por sí desesperada situación.

Incluso antes del reciente conflicto, 1.6 millones de niñas y niños estaban sin escolarizar.

Hay muchos niños gravemente heridos, que han perdido brazos o piernas –seres inocentes, confiados, a quienes las explosiones, la metralla o las balas rebotadas pillaron desprevenidos.

Gracias en parte a las campañas de UNICEF para sensibilizar a niños y padres sobre los peligros de manejar municiones sin detonar, Nada y sus amigos caminan ahora con precaución y evitan cualquier cosa con aspecto peligroso.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2015
Un profesor camina por un aula dañada de la escuela Ibn Sina.

Sin embargo, la necesidad de una mayor sensibilización pública no hace sino aumentar conforme el conflicto se hace más profundo y se expande a nuevas zonas.

Vidas en peligro

Aunque la tragedia de Nada se refleja en gran parte de la realidad del país, otra consecuencia preocupante se apodera de los niños del Yemen. Las facciones que combaten sobre el terreno reclutan a niños que no han cumplido aún los 7 años, convirtiéndolos en víctimas o en asesinos. Niños confiados que solían jugar al fútbol ahora se han convertido en combatientes. Algunos se ven obligados a luchar, otros toman las armas impulsados por motivos sociales, económicos, políticos o religiosos. A veces se trata de una combinación de todas estas cosas, pero el resultado final es de cualquier manera el mismo: La vida del niño está en peligro.

En la ciudad meridional de Aden, Nesmah, de 13 años, observa las ruinas producidas por los combates en curso de su zona y se lamenta en voz alta:

“Estoy muy triste. La calle principal, la parte más bonita de nuestra ciudad, está destruida, La tienda donde solía comprar el material escolar se quemó por los misiles, y las casas están derribadas. Los edificios se encuentran vacíos. Hay ruinas por todas partes. Por favor, paren esta guerra”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2015
Unos aseos de la escuela cubiertos de escombros y polvo.

Con combates callejeros, morteros, francotiradores, y bombardeos aéreos actuando diariamente, las vidas de niñas como Nesmah y Nada más parecen ahora películas de apocalipsis.

Las historias de horror son fáciles de hallar en la mayor parte de un país en el que las familias, muchas de ellas desplazadas, apenas pueden abordar los astronómicos precios de servicios básicos como alimentos y agua potable, y donde se forman largas colas para adquirir unos pocos litros de carburante, suponiendo que tengan suerte.

Si la ayuda humanitaria no llega pronto a estas niñas y niños, las historias de Nada y Nesmah tendrán muchos narradores y muchos más receptores pero solo unos pocos actores permanecerán interpretando sus papeles.

Estas niñas, aunque llenas de cicatrices se mantienen decididas, al menos por hoy. Esperan cansadas en sus ruinosos barrios, confiando poder salir de los escombros y volver a sus escuelas de nuevo, una vez que los enfrentamientos terminen.


 

 

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