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Tanzanía, República Unida de

Aumentar el acceso al agua de los refugiados en Tanzanía

Por Anthea Rowan

Debido al influjo de un gran número de nuevos refugiados provenientes de Burundi, el suministro de agua potable a más de 120.000 personas alojadas en los campamentos en Tanzanía presenta un grave desafío a UNICEF y sus aliados.  

KIGOMA, Tanzanía, 9 de julio de 2015 – Cada vez que un vehículo llega al campamento de refugiados de Nyarugusu, en Tanzanía occidental, decenas de niños corren a recibirlo porque saben que sus ocupantes traen botellas de agua. Pero lo que les interesa a esos niños son las botellas vacías.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Tanzania/2015/Beechey
Los refugiados alojados en el campamento de Nyarugusu, en Tanzanía occidental, esperan turno para llenar sus cubos de agua. El suministro de agua potable ha descendido peligrosamente debido a que la población del campamento ha aumentado rápidamente y hoy supera las 120.000 personas.

Obtener agua es una actividad integral de la vida cotidiana del campamento y todos deben participar en la misma, ya se trate de la madre que transporta un cubo en perfecto equilibrio sobre su cabeza o del niño que camina junto a ella sosteniendo una botella de plástico con ambas manitas.

A pesar de que el campamento de Nyarugusu se diseñó con capacidad para unas 50.000 personas, actualmente aloja a más de 120.000. En el sector que se agregó más recientemente al campamento, conocido como Zona 8, residen más de 60.000 refugiados que huyeron de la creciente violencia en Burundi. Más de un 60% de esos refugiados son niños.

El servicio de abastecimiento de agua del campamento está funcionando por encima de su capacidad, de manera que la cantidad que se suministra a cada persona es peligrosamente escasa. 

Las mujeres y los niños esperan pacientemente en las fuentes de agua para llenar sus botellas y cubos multicolores. Una niña que le guarda el lugar a su madre en la fila empuja ordenadamente sus cubos cada vez que la cola avanza.

La espera puede ser larga. Pese a los esfuerzos que se realizan para mantener llenas las cisternas, el suministro de agua es irregular y la presión del líquido suele ser baja.

Satisfacer los requisitos mínimos

“En 2012, las personas alojadas en este campamento recibían raciones generosas de agua, de alrededor de 30 litros por día. Incluso inmediatamente antes del influjo masivo de nuevos refugiados, se seguían distribuyendo más de 20 litros por persona. Pero hoy en día la cantidad es muy inferior a eso”, comenta John Adolf, a cargo del control de la calidad del agua de Tanzanía Water and Environmental Sanitation, una organización aliada de UNICEF.  

UNICEF y sus aliados se esfuerzan por satisfacer los requisitos mínimos de abastecimiento de agua, que consisten en suministrar 15 litros de agua diarios por persona al principio de una situación de emergencia y 20 litros diarios por persona después que la situación se ha estabilizado.

Evalyne Nyaseni, Especialista de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF, afirma que aunque algunos de los sectores más antiguos del campamento tienen niveles razonables de acceso al agua, la situación es muy distinta en la Zona 8, donde cada tienda de campaña colectiva alberga a unas 150 personas y donde se dispone de apenas 5.000 litros de agua diarios para abastecer a 1.800 refugiados.

“Haga el cálculo”, añade la funcionaria. “Eso equivale a menos de tres litros por día y por persona. No quiero ni imaginarme lo que significaría para los refugiados una reducción aún mayor del suministro de agua”.

“La huída de Burundi ha alterado la rutina cotidiana de muchos niños. Llevados por el temor de sus familias, miles de niños terminaron refugiándose en lugares extraños”, explica el Dr. Jama Gulaid, Representante de UNICEF en Tanzanía. “Algunos de esos niños están separados de sus familias, otros están enfermos y la mayoría de ellos no ha tenido oportunidad de jugar desde hace varias semanas. Además, los que en Burundi iban a la escuela todas las mañanas aquí no tienen adónde ir cuando se levantan”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Tanzania/2015/Beechey
En el sector más nuevo del campamento, los refugiados sólo reciben algo menos de tres litros de agua por día, una cantidad muy inferior al mínimo requerido.

El Representante añade que la misión de UNICEF consiste en “proteger a estos niños y crear las condiciones necesarias para acelerar su retorno a la normalidad”. 

Una respuesta urgente

Al reto que representa la imposibilidad de almacenar agua en cantidades suficientes se agregan otras dificultades, ya que uno de los dos pozos de sondeo quedó inutilizado y está siendo reparado. Debido a ello, es necesario mantener en funcionamiento constante al otro pozo de sondeo principal, que normalmente abastece un 75% de la demanda de agua del campamento. Si ese pozo quedara inutilizado, las consecuencias serían catastróficas. Además, a pesar de que el campamento cuenta con tres bombas para extraer agua de un río cercano, solamente se ha instalado una línea de transmisión, de manera que no se puede usar más de una bomba al mismo tiempo.

Mientras tanto, el hacinamiento y la excesiva demanda de servicios de agua y saneamiento han creado condiciones potencialmente favorables para los brotes y la propagación de enfermedades.

UNICEF y la Sociedad de la Cruz Roja de Tanzanía llevan a cabo esfuerzos conjuntos para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua en el campamento. A tal fin, han suministrado como solución de emergencia siete vejigones de almacenamiento de agua con capacidad combinada de 103.000 litros. Además, UNICEF ha transportado otros cinco tanques con similar capacidad de almacenamiento al campamento de Nyarugusu.

Las labores de UNICEF en materia de abastecimiento de agua a las familias y niños refugiados de Burundi forman parte integral de su respuesta ante la situación de emergencia. Otros componentes de esa complicada tarea son la reparación y el reemplazo de las bombas de cloro, el transporte de agua en camiones cisterna y la distribución de bidones de agua y tabletas de purificación a las familias alojadas en refugios.

Kiwe Sebunya, Jefe de Agua, Saneamiento e Higiene de la Oficina de UNICEF en Tanzanía se siente optimista a pesar del desafío.

“Es una tarea difícil, pero lo haremos”.


 

 

Fotografía UNICEF: Agua, saneamiento e higiene

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