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Tanzanía, República Unida de

Urgencia para ayudar a niños refugiados de Burundi en Tanzania

Por UNICEF Tanzania

Mientras la violencia sigue obligando a los burundeses a huir, UNICEF y sus aliados tratan de brindar protección y ayuda humanitaria urgente a miles de niños refugiados en la vecina Tanzania, entre ellos muchos que han llegado por sus propios medios.  

KIGOMA, República Unida de Tanzania, 28 de mayo de 2015 – Ha pasado más de una semana desde que Mariama Kwizera y sus dos hermanos huyeron de Burundi y cruzaran la frontera de Tanzanía. Durante los últimos dos años, Mariama ha tenido a su cuidado a un hermano y una hermana sin ninguna ayuda exterior.

“Hace siete años, llegué a casa y me encontré que nuestros padres habían sido asesinados por las milicias”, recuerda la muchacha de 16 años. “Nuestro tío se hizo cargo de nosotros, pero murió hace dos años”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Una niña en la zona de recepción de refugiados burundeses en Kagunga, Tanzania, por donde han pasado recientemente unas 20.000 personas.

Con la escalada de la violencia en Burundi, Mariama y su familia se vieron obligados a tomar una decisión. “Nos sentíamos amenazados”, dice. “La situación de seguridad en nuestro país empeoraba cada día. No teníamos ni padres ni nadie que nos protegiera… Estaban matando y golpeando a la gente: esa es la razón por la que decidimos irnos, toda la familia”.

En gran peligro

En medio de este caos del conflicto, niños como Mariama y sus hermanos corren un gran peligro. Localizar a estos niños y protegerlos es una prioridad para UNICEF.

Más de 80.000 personas, niños y niñas en su mayoría, han huido de los violentos enfrentamientos en Burundi a los vecinos países de la región de los Grandes Lagos, entre ellos la República Democrática del Congo, Rwanda y Tanzania. Esta cifra se espera que aumente en la medida en que la situación en Burundi se mantenga inestable.

Sólo a Tanzania han llegado cerca de 47.000 refugiados. La mayoría se ha ido congregando en la zona de recepción de Kagunga, en la frontera con Burundi. De allí los transportan al campamento de Nyarugusu en barco o autobuses.

Según el Dr. Jama Gulaid, representante de UNICEF en Tanzania, ésta es, en gran medida, una crisis que afecta sobre todo a los niños. “El 83% de la población migrante que se ha inscrito en Tanzania está compuesto por niños… Tenemos por lo menos 1.200 niños que han sido inscritos aquí, en el estadio [de Kigoma], que están solos o separados de sus padres”.

Ciertamente, en la medida en que los burundeses huyen a Tanzania, un número apreciable de niños y niñas se ha visto obligado a separarse de sus familias, por diferentes causas. Esos menores están expuestos a mayor confusión y estrés y a un peligro mayor de ser víctimas de violencia y abuso.

Sandra Bisin, encargada de comunicaciones de UNICEF en Tanzania, explica que se han tomado medidas para hacerle frente a estos problemas. “Como respuesta inmediata, UNICEF está poniendo sobre el terreno a 30 agentes de bienestar social especializados en protección infantil para la documentación e identificación de alternativas de atención para estos niños, así como para referirlos a los servicios adecuados”, dice.

Brote de cólera

Una nueva amenaza acecha a los niños y niñas que han huido de la violencia. Durante los últimos días, se han reportado casi 4.000 casos de diarrea, incluidas 32 muertes. Aproximadamente el 39% de los ingresados en el centro para el tratamiento del cólera en Nyarugusu han sido menores de 5 años.

Preocupa mucho que una rápida propagación de la enfermedad pudiera dar lugar a un brote mayor de lo que fueran capaces de dar abasto los ya sobrecargados servicios de socorro.

Amah Klutse, encargado de Agua, Saneamiento e Higiene de UNICEF en Burundi, informó desde la zona de recepción de Kagunga que “para nosotros, es muy importante resolver la situación del saneamiento aquí, en el lugar, mediante la provisión de apoyo para tratar los casos de cólera y también para brindar apoyo en lo que respecta a suministro de agua y saneamiento”.

UNICEF, la organización Mundial de la Salud, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el gobierno, las Sociedades de la Cruz Roja de Tanzania y otros aliados han enviado suministros de urgencia a la frontera noroccidental de Tanzania con Burundi. Son muchos los obstáculos. Cerca de 20.000 refugiados se han reunido en Kagunga, una aldea junto a lago Tanganica, a tres horas en barco de la capital de la región de Kigoma. Hacer llegar los suministros a Kagunga, que tiene una estación sanitaria de aldea mal equipada para este tipo de brote, fue una carrera contra el reloj.

UNICEF ha despachado equipos de protección a los campamentos: una unidad para el tratamiento del cólera con capacidad para tratar 100 casos de la enfermedad, camas de cólera, sales de rehidratación oral, zinc y antibióticos, bidones y cubos. Además, UNICEF ha movilizado suministros de nutrición para niños, entre ellos Vitamina A y suplementos alimentarios de alto valor energético.

UNICEF y sus aliados están trabajando con gran empeño para proporcionarle a la creciente población refugiada la protección que necesitan y los suministros de agua, saneamiento, salud y nutrición que les sostendrán para hacerle frente a todo lo que tienen por delante.

Lo que queda detrás, teme Mariama, es la vida que su pequeña familia conoció. “Tomé la decisión de irme por mis hermanos”, dice. “Temía por su seguridad. Haya paz o no, preferiría quedarme en Tanzania porque estoy segura de que cualquier cosa que haya quedado atrás se perdió”.

* Para el 26 de mayo de 2015, esta cifra había ascendido a 1.600.


 

 

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