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Panorama: República Árabe Siria

Los niños de Alepo, amenazados por nuevos e intensos combates y un bloqueo de la ayuda esencial

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Saja, de 12 años, huyó del conflicto de Alepo con su familia y ahora están buscando un refugio temporal. La niña perdió a sus cuatro mejores amigos en un ataque con bomba hace más de dos años. También perdió la pierna durante el ataque.

Por Basma Ourfali, Yasmine Saker y Kieran Dwyer

Una nueva oleada de ataques en la ciudad siria de Alepo ha obligado a miles de niños y sus familias a huir de sus hogares. Al mismo tiempo, la parte este de la ciudad lleva un mes sin poder recibir ayuda humanitaria. UNICEF y sus aliados necesitan poder acceder urgentemente para distribuir elementos tan necesarios como suplementos nutritivos, medicinas, suministros fundamentales para la salud y agua limpia.

ALEPO, República Árabe Siria, 2 de agosto de 2016 – Los niños de la ciudad de Alepo han tenido que enfrentarse de nuevo a amenazas terribles debido a los ataques intensos recientes y el conflicto existente en las zonas occidentales de la ciudad. Al mismo tiempo, alrededor de 120.000 niños se encuentran entre las 300.000 personas de la zona del este a las que se ha negado el acceso a la ayuda humanitaria que tanto necesitan para sobrevivir. En los últimos días, se ha registrado una escalada en la violencia y el conflicto y los niños se encuentran en el punto de mira.

El pasado domingo por la tarde, una serie de ataques mortales amenazaron a miles de familias en el frente de batalla en el que se convirtieron los barrios del “1070” y al-Riyadah, una comunidad de 25.000 personas que ya estaban desplazadas por el conflicto sirio y viven en refugios provisionales. Durante los últimos dos años, UNICEF ha trabajado intensamente con otras agencias de las Naciones Unidas y sus aliados para ayudar a esas familias desplazadas con suministros de agua, educación, ayuda psicosocial y servicios para la salud. Hacia el final de la noche, prácticamente las 25.000 personas, entre las que se encontraban unos 12.000 niños, habían escapado de los bombardeos sin nada más que lo que llevaban puesto.

Tres de esas familias son las de Saja, Fatima y Alaa; unas niñas con las que UNICEF ha trabajado muy de cerca durante meses

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Fatima, de 10 años, vivía con su familia en el vecindario de al-Riyadah de Alepo, y estaba matriculada en uno de los programas de aprendizaje acelerado de UNICEF. Escapó del conflicto el domingo junto a su familia, y de momento se están alojando con otros familiares.

Saja, de 12 años, perdió a sus cuatro mejores amigos en un ataque con bomba hace más de dos años. También perdió una pierna durante el ataque, así como su sueño de llegar a ser gimnasta. Cuando conocimos por primera vez a Saja hace unos seis meses, nos inspiró su valentía y su resiliencia. A pesar de haber perdido una pierna, Saja estaba decidida a seguir realizando a diario el largo camino hacia la escuela para continuar con su educación.

“Es muy difícil”, admitió. “Pero, ¿qué le vamos a hacer?”

El domingo por la noche, Saja se dio tanta prisa para escapar de los bombardeos y el conflicto que se fue descalza. Ahora su familia está tratando de encontrar un refugio temporal.

Fatima, de 10 años ya había dejado la escuela cuando la conocimos por primera vez a principios de este año mientras recogía agua para su familia y llevaba un bidón que pesaba demasiado para su cuerpo, todavía en desarrollo. Fatima estaba ilusionada por volver a estudiar, y con algo de ayuda se matriculó en uno de los programas de aprendizaje acelerado de UNICEF, donde hizo nuevos amigos.

El domingo, Fatima y su familia huyeron del conflicto dejándolo todo atrás. Ahora se están quedando en la casa de un familiar. Su hermano de 15 años intentó regresar a su casa del refugio de al-Riyadah para recoger algunas de sus pertenencias, pero los bombardeos y los disparos de los francotiradores se lo impidieron.

Alaa, de nueve años, llevaba tres años desplazada antes de llegar al edificio de apartamentos sin terminar hace dos años. La conocimos mientras ella y sus dos hermanos hacían el trayecto para recoger agua para la familia. Alaa siempre se llevaba un cubo de sobra para recoger agua para su muñeca, para poder bañarla y lavarle la ropa. Cuando estalló el conflicto, la niña corrió para salvar su vida y lo dejó todo atrás. Ahora la familia se ha alojado con unos familiares que tienen 10 hijos y viven repartidos en dos habitaciones.

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© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Alaa, 9, ran for her life when the fighting broke out. She and her family are now staying with their relatives who have 10 children, living in a couple of rooms.

La madre de Alaa nos contó el miedo que pasaron cuando debieron correr para escapar. “Saltamos a los camiones como si fuéramos ganado, como una manada migrando”, explicó.

Unas 2.000 familias se han reunido en tres centros nuevos establecidos por un comité coordinador local y con la ayuda de UNICEF y sus aliados. Unas cocinas colectivas dan de comer a 10.000 personas en los centros. UNICEF envía camiones con agua potable a los tres centros y se coordina con el comité local y los aliados para organizar otras formas de asistencia para los centros.

Durante los ataques, una estación de transmisión de electricidad sufrió unos daños que provocaron cortes en el bombeo de agua de esta ciudad de dos millones de personas. El conflicto existente hace imposible la reparación y, mientras tanto, los residentes dependen de sistemas alternativos construidos por UNICEF y nuestros aliados: 70 pozos para proporcionar un suministro de refuerzo sostenible, además de 100 tanques de almacenamiento de agua recientemente lavados y desinfectados.

Al mismo tiempo, unas 300.000 personas del este de la ciudad llevan desde principios de julio con el acceso bloqueado a suministros y asistencia humanitaria. UNICEF y sus aliados necesitan poder acceder urgentemente para distribuir suplementos nutritivos, medicinas, suministros fundamentales para la salud y agua limpia. El sistema de la salud de la parte bloqueada, al este de la ciudad, ha quedado especialmente devastado después de que los ataques alcanzaran cuatro hospitales. Al este de la ciudad quedan solo 30 doctores para asistir a una población de 300.000.

La ciudad de Alepo es uno de los lugares más peligrosos del mundo para un niño. Proteger a todos los niños de Alepo es más urgente que nunca mientras Saja, Fatima y Alaa (y otros miles de niños de Alepo en su situación) intentan sobrevivir a esta última crisis.


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis siria

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