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Panorama: República Árabe Siria

Signos de recuperación en Madaya en medio del cerco

Por Shushan Mebrahtu

Después de que varios convoyes de ayuda humanitaria llegaran a Madaya, los residentes de la sitiada ciudad siria muestran indicios de mejora. Pero el acceso limitado ha dejado al improvisado hospital sin personal sanitario profesional ni suministros, mientras que centenares de personas todavía tienen necesidad urgente de asistencia médica.

MADAYA, República Árabe Siria, 10 de mayo de 2016 – Madaya, la ciudad de Siria que en determinado momento fue el escenario de impactantes imágenes de niños desnutridos, está dando muestras de recuperación. Gracias a la ayuda de UNICEF y a la voluntad del personal sanitario, la situación de la desnutrición en Madaya está mejorando lentamente.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Una funcionaria de UNICEF saluda a Mohammed, de ocho años. Cuando el equipo de UNICEF lo encontró en enero, estaba desnutrido y extremadamente débil. Tras haber sido tratado con alimentos terapéuticos, se ha puesto más fuerte y ha regresado a la escuela.

Pero las restricciones impuestas por el cerco continúan negando el acceso a la asistencia médica y a la evacuación de esos niños y niñas que requieren tratamiento especializado. Para quienes necesitan una atención médica urgente (unas 1.300 personas, incluidos 92 menores y sus familias) la situación sigue siendo desesperada.

El último convoy humanitario interinstitucional llegó a Madaya el 30 de abril de 2016 y el equipo de UNICEF visitó el único hospital provisional de la ciudad. Mal equipado y con un personal insuficientemente cualificado para tratar al elevado número de pacientes, los trabajadores sanitarios reclamaron la evacuación inmediata de los enfermos graves. También expresaron sus temores de que, dado el acceso extremadamente limitado a la ayuda humanitaria, se agotaran asimismo los suministros nutricionales.

“Diariamente presenciamos las muertes de personas que están en la lista de evacuación médica. Los pacientes se están muriendo, ¿qué podemos hacer?”

Cada vez más fuertes

Durante su estancia en el hospital, el personal de UNICEF ofreció atención de seguimiento a unos 40 niños y niñas que durante la última misión a la ciudad, el 17 de febrero, habían presentado serios síntomas de desnutrición.

“Comparados con los alarmantes niveles de desnutrición que vimos en enero y febrero, la situación en Madaya se ha estabilizado”, dijo la doctora Rajia Sharhan, nutricionista de UNICEF quien, junto con su colega el doctor Houssam Baradee, oficial de nutrición, participó en la misión.

“Durante las dos últimas misiones encontramos a gente que apenas podía sobrevivir. Desgraciadamente, a lo largo de nuestra visita de enero también fuimos testigos de la muerte de un joven de 16 años que padecía desnutrición severa y presentaba complicaciones médicas. Era demasiado tarde para salvarle la vida, la escena fue desgarradora”, añadió la doctora Sharhan. “Ahora los niños sonríen, tienen un aspecto más saludable y alegre. Las consultas en el hospital empiezan a estar más organizadas”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Mohammed sentado con la representante de UNICEF en Siria en enero de 2016. Hace sólo unos meses, estaba desnutrido y extremadamente débil y frágil.

Mohammed, de ocho años, es uno de los niños que continua recuperándose. Hace sólo unos pocos meses se le vio en un video que se difundió a través de internet y consiguió captar la atención del mundo entero sobre la desnutrición en Madaya. Cuando el equipo de UNICEF lo vio en enero, Mohammed estaba extremadamente débil y frágil, con las costillas sobresaliendo de la caja torácica de su pequeño cuerpo. La vida de Mohammed se ha salvado gracias al equipo de asistencia médica de Madaya que lo trataron con los alimentos terapéuticos de UNICEF. Ahora Mohammed está más fuerte y ha regresado a la escuela. Dice muy satisfecho que quiere ser médico.

Limar, una bebé de ojos enormes e inquietantes que también apareció en un video que tambén se hizo viral, estaba al borde de la muerte cuando fue llevada en enero al improvisado hospital. Sufría desnutrición aguda y había perdido el apetito completamente, su débil cuerpo no era capaz de asimilar los nutrientes vitales de ninguno de los alimentos que consumía. Su estado era tan grave que, o moría, o posiblemente iba a tener que hacer frente a problemas físicos y mentales irreparables. Afortunadamente, Limar recibió justo a tiempo el tratamiento adecuado para salvarle la vida, y ahora se está recuperando y mejorando su estado. Podrá llevar una vida sana, pero aún debe seguir con la asistencia médica especializada.

Las devastadoras consecuencias del asedio

A pesar de que la nutrición infantil ha mejorado, en general la situación humanitaria en la ciudad todavía es desesperada. Los niños y niñas continúan sufriendo las tremendas consecuencias de las restricciones impuestas por el asedio. A Ehda, de ocho años, una metralla le lesionó el ojo derecho en febrero. No se le permitió salir de Madaya para su tratamiento y perdió la visión del ojo.

Otros niños tienen que enfrentarse a condiciones que ponen en riesgo sus vidas (insuficiencias renales, fiebres reumáticas, heridas de metralla, enfermedades hepáticas o cardiacas), condiciones que requieren un tratamiento específico del que, en este momento, el hospital provisional no dispone. El equipo de UNICEF ha registrado a 92 niñas y niños que requieren evacuación médica urgente.

Un joven médico que aún no ha terminado sus estudios, un dentista y un veterinario son los únicos tres profesionales de la salud en Madaya. Hacen lo que pueden por salvar vidas, pero están trabajando bajo condiciones extremas, haciendo frente a colas de pacientes a los que atender con medicamentos y equipos insuficientes. “Hemos tenido que aprender cómo tratar a los pacientes en el trabajo; nos hemos convertido en especialistas siendo todavía estudiantes”, dijeron los miembros del personal médico de UNICEF.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016
Una funcionaria de UNICEF saluda a Mohammed, de ocho años. Cuando el equipo de UNICEF lo encontró en enero, estaba desnutrido y extremadamente débil. Tras haber sido tratado con alimentos terapéuticos, se ha puesto más fuerte y ha regresado a la escuela.

Según se ha informado, gracias a los alimentos y suministros nutricionales llegados en los últimos tres meses a través de los convoyes de ayuda, la gente está comiendo de nuevo tres veces al día. Al contrario que en meses anteriores, las personas ahora no se quejan de hambre sino de la falta de variedad alimentaria en su dieta. En Madaya están volviendo algunos signos de vida, pero las estanterías de las tiendas siguen vacías.

Es necesaria una evacuación urgente

El personal del hospital informó que había muchos casos de afecciones hepáticas y otras enfermedades graves que no podían ser tratadas y que, por consiguiente, varios pacientes habían muerto. La prolongada inanición, combinada con el repentino suministro de alimentos o un tipo de comida equivocada, ha dado lugar a complicaciones médicas que requieren cuidados especializados y constantes.

Durante el último programa Medevac del 20 de abril, solo se evacuaron 125 pacientes de Madaya. Los empleados del centro de salud, exhaustos y abrumados por el número de personas necesitadas de atención médica vital, se sienten incapaces de afrontar la situación. Predicen consecuencias desastrosas e informan al equipo de UNICEF que tampoco tienen los recursos, ni expertos especializados, ni el equipamiento y los medicamentos requeridos para tratar a los pacientes.

Con el fin de mantener y continuar las mejoras en la nutrición y la salud infantil, UNICEF y otros organismos de ayuda deben tener acceso incondicional y continuado a Madaya y a otras ciudades sitiadas. El acceso no sólo es necesario para ofrecer servicios de ayuda vital sino para realizar evaluaciones, facilitar tratamiento médico, ayudar en la evacuación de enfermos en estado crítico y restablecer los servicios de salud y nutrición.


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis siria

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