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Panorama: República Árabe Siria

En una ciudad siria en la que reina la desesperación, los niños están demasiado débiles para sonreír

Por Rafik ElOuerchefani

Un convoy con ayuda humanitaria llega a una ciudad siria aislada por el conflicto y encuentra que sus habitantes pasan grandes dificultades para sobrevivir. Una situación que afecta incluso a los trabajadores humanitarios, testigos del sufrimiento diario. 

DAMASCO, República Árabe Siria, 12 de enero de 2016 – “La escena más dolorosa que he visto jamás”, aseguraba Hanaa Singer, Representante de UNICEF en la República Árabe Siria, al describir la cantidad de personas que se agolparon en Madaya cuando un convoy con ayuda humanitaria llegó a la ciudad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016/Sanadiki
Una mujer observa a un convoy que transportaba suministros de ayuda a Madaya, pasando por la localidad de Wadi Barada, a 10 km de distancia, donde viven muchos residentes desplazados de Madaya.

Se habían juntado cientos de personas. Permanecían de pie en la oscuridad. Las noches de Madaya llevaban semanas sin ver la luz. Las luces del convoy descubrieron los rostros pálidos de la gente, los cuerpos delgados y débiles de personas que necesitaban desesperadamente comida, que temblaban, helados de frío. La misión que había comenzado a las 10 de la mañana en Damasco llegaba a Madaya, a 45 kilómetros de distancia, en la oscuridad.

Los niños y los adultos preguntaban, “¿tienen comida? ¿nos han traído pan? ¿podremos comer hoy?”.

Una niña pequeña le preguntó a la Sra. Singer, “por favor, tía, siento pedírselo, pero ¿tiene un trozo de pan?”

Más tarde, Singer contaba, “una madre de seis hijos me abrazó y me susurró al oído: ‘mi hijo mayor acaba de morir de hambre. Tenía 17 años. Por favor, ayúdeme a salvar la vida de los otros cinco’”.

La cruda realidad

Los niños y los adultos de Madaya, otrora un famoso lugar de veraneo, han contado en repetidas ocasiones la cruda realidad del sufrimiento al que se han enfrentado todos los habitantes, y cada una de sus historias es igual de desgarradora. Conseguían sobrevivir a base de sopas hechas con agua, hojas, hierba y especias. Un hombre joven perdió hace poco una pierna al pisar los restos de un explosivo mientras cortaba el césped.

El Dr. Hussam Baradee, Oficial de Salud y Nutrición de UNICEF, participó en la misión liderada conjuntamente por la Media Luna Roja Árabe Siria, el Comité Internacional de la Cruz Roja y las agencias de las Naciones Unidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016/Sanadiki
Una familia en la entrada de Madaya esperando el permiso para salir de la ciudad sitiada.

“Llevaba una manzana en la mochila para tener algo cuando me entrara hambre durante esta larga misión, pero se la di a una niña pequeña”, explicó. “No solo había niños. La gente mayor también se acercaba para preguntar: ‘¿Tienen algo de comer?’, me partía el corazón”.

El equipo de UNICEF mantuvo una reunión con los dos únicos médicos de la ciudad. Durante los dos meses anteriores, uno había perdido 25 kg; el otro, 15. Aun así, proseguían su labor e iban cada día a trabajar, a pesar del estado lamentable de las instalaciones de atención médica, donde los suministros eran casi inexistentes.

Mientras el equipo hablaba con niños y padres, un niño pequeño permanecía al lado en silencio. Parecía asustado. Una mujer mayor lo presentó. “Sus padres se encontraban fuera de la ciudad cuando comenzó el asedio”, explicó. “Llevan separados desde entonces, aunque solo están a varios cientos de metros de distancia”.

El niño, de 10 años, ha sobrevivido gracias a la amabilidad de sus vecinos, que compartían con él sus sopas de hierba y hojas. Él apenas podía pronunciar su nombre, Mohammed.

En cualquier otro tipo de circunstancias, sus padres habrían estado a un corto trayecto de distancia; sin embargo, dado que los puntos de entrada y salida a la ciudad estaban bloqueados por un control fronterizo, era imposible reunir al pequeño con sus padres.

“No es suficiente”

La misión continuó durante toda la noche. 44 habían salido de Damasco cargados con todo tipo de suministros de ayuda. Uno de ellos se averió durante el camino y su depósito se repartió entre otros tres. En Madaya, la descarga duró hasta bien entrada la madrugada, pasadas las 4:00. am.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2016/Sanadiki
El representante de UNICEF en la República Árabe Siria, Hanaa Singer (centro), se reúne con Mohammed, de 10 años de edad, quien fue separado de sus padres cuando la ciudad fue sitiada.

UNICEF repartió suministros terapéuticos y nutritivos para tratar la malnutrición. En los próximos días, UNICEF y sus aliados facilitarán ayuda adicional para que los trabajadores de la salud puedan establecer centros de tratamiento y estabilización ambulatoria y hospitalaria. Además, se distribuirán ropa y mantas.

Cuando el equipo se preparó para marcharse, una mujer mayor se les acercó. “Gracias”, les dijo.

“¿Por qué? Es nuestro deber, y no es suficiente”, le respondieron. “Queremos ayudar más”.

“Gracias por venir”, dijo ella. “Hacía mucho tiempo que nadie nos visitaba”.


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis siria

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