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Panorama: República Árabe Siria

La determinación de un médico sirio frente a la violencia y el desplazamiento

En todo el mundo, los conflictos están causando enormes estragos en las vidas de millones de niños y niñas. Cada vez con más frecuencia, los niños son blanco de ataques deliberados e indiscriminados y se les priva de asistencia humanitaria que puede salvarles la vida.

Debemos proteger a todos esos millones de niños atrapados en conflictos armados. En este Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, únase a las Naciones Unidas y sus aliados para reclamar conjuntamente que la infancia no sea un objetivo #NotATarget. Leer más>

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Alqassab
El doctor Khaled examina a un niño en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF, situado en una zona rural de Lattakia.
 

Casi la mitad de las 540.000 personas que viven en estado de sitio en la República Árabe Siria son niños. Siga al Dr. Khaled, un trabajador humanitario que pone en peligro su propia seguridad para proveer asistencia médica a los niños y familias de su localidad de origen.

Por Lina Alqassab y Yasmine Saker

LATTAKIA, República Árabe Siria, 18 de agosto de 2017 – Hace dos años, una escalada de la violencia en Idleb, ciudad del norte de Siria, obligó al Dr. Khaled y su familia a abandonar su hogar. Hacía tan solo cuatro días que su hijo había venido al mundo.

“Mi esposa aún se estaba recuperando del parto por cesárea y sufría una grave depresión postparto”, contó el Dr. Khaled, recordando el día que huyeron de su hogar.

“Estábamos en un estado de conmoción, abrumados por el miedo de tener que abandonar nuestro hogar para siempre”.

Una larga huida

Dejando todo atrás, la familia emprendió la marcha hacia una aldea retirada de Idleb. Las carreteras estaban casi totalmente bloqueadas por otras familias que, hacinadas en sus coches, intentaban huir de los violentos ataques.

“Tardamos seis horas en hacer un viaje por carretera que en condiciones normales habría llevado una hora”, dijo. “Para cuando llegamos, a mi hijo le había brotado un eczema debido a las elevadas temperaturas que soportó durante tanto tiempo. Ni siquiera quería tomar el pecho, lo cual agravaba la ansiedad de mi esposa”.

Aunque era un lugar seguro, las condiciones de vida en la aldea eran duras, pues no había ni agua ni electricidad. La familia del Dr. Khaled tenía que compartir una pequeña casa rural con otras tres familias.

En las semanas siguientes continuaron trasladándose de una aldea a otra en busca de una vida mejor para su familia, y acabaron por instalarse, sanos y salvos, en la ciudad de Hama.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Syrian Arab Republic/2017/Alqassab
El doctor Khaled mide el perímetro braquial de una niña para comprobar si está malnutrida, en un centro de salud que recibe apoyo de UNICEF situado en una zona rural de Lattakia.

Pero a pesar del largo y agotador viaje, el Dr. Khaled decidió no quedarse allí.

Prefirió regresar a su ciudad de Idleb para ayudar a las familias que, como la suya, huían de la violencia. 

Protegiendo a los niños de Idleb

El doctor Khaled es proveedor de servicios de salud y nutrición de UNICEF, y solo unos meses antes de tener que abandonar su hogar, fue uno de los primeros en dar respuesta a un brote de violencia en las zonas rurales del norte de Idleb.

Desempeñó un papel fundamental iniciando campañas de inmunización indispensables, distribuyendo suministros médicos y nutricionales para los niños y las madres, y realizando visitas periódicas a los campamentos para familias desplazadas internamente. Su labor, que recibe respaldo de UNICEF, marcó una gran diferencia en las vidas de los niños.

El hecho de haber sufrido el desplazamiento por experiencia propia reafirmó al Dr. Khaled en su determinación de ayudar a los niños y sus familias.

“Durante mis visitas al refugio, cuando veo a un bebé que duerme en una humilde tienda o a una madre que sostiene a su bebé dormido mientras hace fila para recibir agua o alimentos, pienso en mi esposa y en mi hijo. Podíamos haber sido nosotros”, dijo.

Un nuevo comienzo

Las restricciones impuestas a comienzos de 2016 impidieron el acceso humanitario a Idleb y sus alrededores, de modo que el Dr. Khaled no pudo continuar su labor allí. No le quedó otro remedio que trasladarse con su familia una vez más, en esta ocasión a la gobernación costera de Lattakia.

Hoy en día, el Dr. Khaled sigue en Lattakia, donde, con ayuda de UNICEF, continúa prestando servicios de salud y nutrición a los niños y madres, en especial aquellos que han huido de sus hogares en busca de seguridad. En la ciudad y sus alrededores, UNICEF da asistencia a 36 centros de salud que proveen servicios a las madres y los niños, entre ellos, vacunación, tratamiento de enfermedades infantiles habituales como el dolor de garganta y la fiebre, servicios de salud reproductiva y prevención y tratamiento de la malnutrición. UNICEF presta asistencia también a tres clínicas de salud móviles que atienden a todos los niños de las zonas remotas de la gobernación y de zonas que, debido al prolongado conflicto, se han hecho inaccesibles.

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