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Sudán

La capacitación de parteras aumenta la probabilidad de supervivencia de las madres y los niños en Darfur

Por Alastair Beach

En una ceremonia de graduación en Jartum, cientos de parteras comunitarias de Darfur se preparan para trabajar por la supervivencia de los niños y las madres en las comunidades rurales. 

JARTUM, Sudán, 21 de julio de 2015 – En el Salón de la Amistad, una enorme edificación a orillas del río Nilo en el centro de Jartum, cientos de mujeres jóvenes de la región sudanesa de Darfur celebran uno de los momentos más memorables de sus vidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2015/Hamdein
Mujeres de Darfur que finalizaron su capacitación como parteras asisten a la ceremonia de graduación, que se llevó a cabo en el Salón de la Amistad, en Jartum, Sudán.

Hay un ambiente de expectativa mientras las 233 nuevas parteras de la comunidad se preparan para la ceremonia de su graduación.

Este es el primer grupo que completa un nuevo curso de capacitación en obstetricia previo a la entrada en funciones –un programa que recibe apoyo de UNICEF Sudán y la Unión Europea, en colaboración con el Ministerio de Salud del Sudán. El objetivo del curso es contribuir a la supervivencia infantil y a la salud materna en Darfur, una región duramente golpeada por el conflicto.

“Estoy feliz y emocionada”, dice Hafsa Abbakar, una de las participantes. “Nunca había estado en un evento como este”.

Mientras habla, estudiantes sonrientes se dirigen en orden al frente del salón. Algunas chasquean los dedos al ritmo de la música de los altoparlantes y otras agitan las manos.

Acompañan a las graduandas más de 250 estudiantes que terminarán su formación como parteras a mediados de 2016, así como también el Vicepresidente del Sudán, ministros federales y estatales, y miembros de la familia de las Naciones Unidas.

Progresos y desafíos

De acuerdo con una Encuesta Integrada de Indicadores Múltiples efectuada en el Sudán en 2014, la mortalidad de niños menores de 5 años disminuyó durante las últimas dos décadas en el país, pasando de 104 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos e 1996 a 68 por cada 1.000 nacidos vivos en 2014.

De igual modo, el porcentaje de mujeres embarazadas que asisten a controles prenatales pasó de un 74% en 2010 a un 79% en 2014, y la asistencia calificada durante el parto se elevó de un 72,5% a un 77,7% en el mismo período.

Pese a estos avances, tanto la supervivencia infantil como la salud materna siguen siendo motivo de preocupación. Todos los años mueren en el Sudán aproximadamente 4.600 mujeres durante el embarazo, el parto o inmediatamente después de dar a luz, según el documento Trends in Maternal Mortality: 1990 to 2013. Las muertes neonatales ascienden a 34 por cada 1.000 nacidos vivos, según la Encuesta de Salud de los Hogares del Sudán de 2010.

La encuesta también revela que Darfur tiene las peores estadísticas sobre mortalidad infantil del país: 335 por cada 100.000 nacidos vivos en el estado de Darfur del Sur, frente al promedio nacional de 216 por cada 100.000 nacidos vivos. Además, apenas el 20,5% de los partos tienen lugar en establecimientos de salud.

Motivada por la tragedia

Pocos meses antes de la ceremonia de su graduación, UNICEF conversó con tres estudiantes acerca de las experiencias de las madres del Sudán que viven en las zonas rurales.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2015/Hamdein
Las 233 graduandas son las primeras en completar el programa, que recibe apoyo de UNICEF y la Unión Europea, en colaboración con el Ministerio de Salud del Sudán.

Una de ellas era Hafsa Abbakar, de 27 años, cuya hermana murió a causa de una hemorragia excesiva durante el parto.

“No recibió atención porque nadie sabía qué hacer”, recuerda Hafsa. “Su muerte fue mi motivación para tomar el curso y salvar otras vidas”.

Sus amigas cuentan historias similares. En 2010, Hasania Mohamed Ahmed, de 30 años, presentó ruptura prematura de membranas durante el embarazo. Su abuela le dijo que no debía preocuparse pues eso era normal. Pero su bebé murió poco después debido a las complicaciones que sufrió.

La estudiante Khadeeja Abdel-Kareem también perdió a una hermana, Mariam. Tenía 26 años y ocho meses de embarazo cuando su cuerpo empezó a hincharse de una manera exagerada. No había parteras en la aldea y nadie tenía idea de lo que ocurría.

“Infortunadamente, ella murió durante el noveno mes”, dice Khadeeja.

Su capacitación como parteras les brinda la oportunidad de ayudar a otras personas a tener un mejor futuro.

“Invertir en el fomento de la capacidad de las comunidades para sobreponerse a la adversidad es crucial para que el Sudán alcance la prosperidad y la paz, con los derechos de la infancia como elemento central”, dice Geert Cappelaere, Representante de UNICEF en el Sudán.

Marcar una diferencia

El Programa de Servicios Básicos para Darfur –una iniciativa de UNICEF y la Unión Europea, junto con los Ministerios de Salud federal y estatal del Sudán– busca mejorar la atención obstétrica básica y de urgencia en Darfur del Sur y del Este. Se proyecta ampliar la iniciativa a fin de incluir estudiantes de los estados de Darfur del Norte, del Oeste y del Centro, y capacitar varios cientos de parteras para finales de 2016. El curso está abierto para mujeres de 18 a 27 años que cuenten con certificado de educación secundaria.

Los coordinadores del Programa de Servicios Básicos para Darfur consideran que el statu quo está cambiando poco a poco. “La gente ha empezado a reconocer que el servicio que prestan las parteras es más importante que el de los familiares u otras personas de la comunidad que carecen de la preparación necesaria”, dice Moshtaha Mohamed al-Nour, partera y enfermera con 35 años de experiencia, que supervisa el curso en la Escuela de Obstetricia de Omdurman, la primera en el Sudán porque se estableció en 1921.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2015/Beach
La graduanda Hafsa Abbakar perdió a su hermana durante el parto. “Su muerte fue mi motivación para tomar el curso y salvar otras vidas”, dice.

“Por esta razón, la gente de la comunidad está enviando a sus estudiantes a nuestro programa”.

Capacitar nuevas parteras no es barato: cuesta alrededor de 3.000 dólares por persona durante dos años académicos. Sin embargo, el apoyo sostenido de asociados como la Unión Europea y el Gobierno del Japón permitirá salvar cientos de vidas todos los años.

Hafsa Abbakar da un ejemplo de una práctica sencilla con la que logró solucionar un problema que, sin sus conocimientos, habría tenido graves consecuencias en Rajaj, su aldea, en Darfur del Sur.

“Durante el curso atendí un parto en el que la madre tuvo al bebé, pero la placenta quedó atascada en su útero”, dice, refiriéndose a un “problema normal” en el medio rural que, en ocasiones, acaba con la vida de la madre.

“Casi entro en pánico”, dice Hafsa, sonriendo. “Pero empecé a aplicar lo que me habían enseñado. Masajeé el útero, y nada sucedió. Luego, puse al bebé en el pecho de la madre y, cuando empezó a succionar el pezón, la placenta descendió gradualmente”.

Aunque este procedimiento es común en muchos países desarrollados, en las zonas rurales de Darfur puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.


 

 

Fotografía UNICEF: Terminar con las muertes de recién nacidos

Alianza de UNICEF y la Unión Europea

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