Estamos construyendo un nuevo UNICEF.org.
Durante algún tiempo nuestras páginas estarán en período de transición. Gracias por tu paciencia. Por favor visita nuestro sitio de nuevo para ver las mejoras.

Panorama: Sierra Leona

Siguiendo el ritmo de un trabajador comunitario de la salud en Sierra Leona

Por Indrias G. Kassaye

Después de la devastadora epidemia del ébola, un joven voluntario de Sierra Leona trabaja para ayudar a su comunidad a lograr un mejor acceso a la atención a la salud.

DISTRITO DE BOMBALI, Sierra Leona, 27 de enero de 2016 – Osman Koroma se encuentra en una misión para salvar vidas. Al igual que casi todos los demás habitantes de la aldea de Kathirie, en el distrito sierraleonés de Bombali, Osman es agricultor. Sin embargo, hace cuatro años amplió su gama de destrezas después de recibir la formación necesaria para unirse a las filas del cuadro de Trabajadores Comunitarios de la Salud de Sierra Leona (en inglés, los CHW).

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Osman Koromah, de 22 años, es un trabajador comunitario de la salud en la aldea de Kathirie, en el distrito de Bombali, en Sierra Leona. Se trata de un trabajo voluntario con el que ayuda a los residentes de la aldea, entre ellos madres y niños, a recibir atención médica y tratamientos.

En la actualidad, Osman se encuentra en la primera fila de quienes dedican sus esfuerzos a proteger la vida de los niños y las mujeres de un país que cuenta con las tasas más altas de mortalidad materna del mundo, así como una de las tasas más altas de mortalidad infantil.

“Me dedico a esta labor comunitaria por la mañana temprano, antes de ir a cualquier otro sitio, y a veces también lo hago por la tarde”, explica Osman, que conoce a toda la gente que vive en una aldea que ronda los 500 habitantes.

Trabaja con el Grupo de apoyo a las madres y con el Comité de desarrollo de la aldea (organizaciones comunitarias que abogan por las necesidades de la aldea) para identificar a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y a niños menores de cinco años, a los que visita de forma habitual.

Asesoramiento vital

En el día de hoy, la primera parada de Osman es la casa de Rahmatou Sesay, que espera sentada afuera atendiendo a su bebé de un mes, Mariatu Kamara.

“Vine a visitar a Rahmatou la mañana después de que diera a luz para ver cómo se encontraban ella y el bebé”, cuenta Osman. “Le di recomendaciones para cuidar de su bebé y le aconsejé que no aplicara medicinas naturales en el cordón umbilical. Tiene que lavarse las manos con jabón antes de tocar al bebé. Le recomendé que lo alimentara exclusivamente con su leche materna durante seis meses”.

Una vez completados los detalles sobre Rahmatou y Mariatu en su registro de CHW, Osman se pone en marcha para dirigirse a la casa de Margaret Sesay, una mujer de 25 años embarazada de nueve meses de su tercer hijo. Margaret y su madre están ocupadas pelando yucas recién cultivadas en el huerto familiar.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Rahmatou Sesay y su bebé de un mes, Mariatu Kamara.

Una vez completados los detalles sobre Rahmatou y Mariatu en su registro de CHW, Osman se pone en marcha para dirigirse a la casa de Margaret Sesay, una mujer de 25 años embarazada de nueve meses de su tercer hijo. Margaret y su madre están ocupadas pelando yucas recién cultivadas en el huerto familiar.

Al cabo de un rato llega Kadiatu Tarawalie, líder del Grupo de apoyo a las madres de Kathirie. Juntas, siguen hablando sobre lo que Margaret debería hacer cuando llegue el momento de dar a luz y el modo en que debería alimentar y cuidar al nuevo bebé. Osman le aconseja que dé a luz en la Unidad de Salud Periférica de Binkolo (PHU) y que comience a preparar el dinero necesario para el transporte, la comida, la ropa y otros elementos que pueda necesitar.

“Estoy muy contenta por el trabajo que hace Osman”, asegura Margaret, que ha desarrollado una buena relación con él. Osman la asesoró y supervisó también durante sus embarazos anteriores. Sus consejos fueron vitales para ayudarla a tomar la decisión de dar a luz en la PHU en lugar de en su propia casa, y todos los embarazos han ido bien.

“Hoy hemos hablado de lo que debería comer durante el embarazo y el periodo de lactancia; por ejemplo, bananas, pepino y pollo”, explica Margaret. “El embarazo va bien. He ido a revisión cuatro veces en la PHU. También me han vacunado. Di a luz a mis dos primeros hijos en la PHU, y pretendo hacer lo mismo esta vez”.
 
Mejorar la situación

La decisión de Margaret de dar a luz en instalaciones de salud donde profesionales con formación pueden proporcionarle los cuidados necesarios es esencial para aumentar sus posibilidades de dar a luz a su nuevo bebé de forma segura. En Sierra Leona, tan solo una de cada cuatro mujeres embarazadas dan a luz en instalaciones de salud, lo que representa uno de los factores que contribuyen a las altas tasas de mortalidad materna del país.

Los trabajadores comunitarios de la salud como Osman, que trabajan en colaboración con los Grupos de apoyo para las madres, ofrecen asesoramiento directo y continuo para futuras madres. Incluso en zonas rurales remotas, las acciones comunitarias creativas facilitadas por trabajadores como Osman están contribuyendo a mejorar la situación.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Osman durante una visita a Margaret Sesay (en el medio), que tiene 25 años y está embarazada de nueve meses de su tercer hijo. Kadiatu Tarawalie, líder del Grupo de apoyo a las madres de Kathirie (a la izquierda), también ha acudido para ayudar a Margaret a prepararse para el parto.

“La PHU más cercana está a más de seis kilómetros, una distancia larga de recorrer andando para una mujer embarazada y a punto de dar a luz”, asegura Osman. “Por eso, movilizamos a la comunidad para que, de forma voluntaria, la trasladen utilizando una camilla”.

Prosiguiendo su recorrido por la aldea de Kathirie, Osman llega a la casa de Abou Kargbo, cuya hija Aisata Kargbo, de 19 meses, lleva tiempo encontrándose mal. Después de hablar con el padre, que está muy preocupado, Osman saca algunas de las sencillas herramientas que utiliza para diagnosticar diversas enfermedades que podrían llegar a amenazar la vida de niños menores de cinco años.

“Si el niño tiene dificultades para respirar, le hago pruebas de neumonía”, explica Osman. “Utilizo este cronómetro para controlar la velocidad de su respiración. Cuando un bebé de 2 a 11 meses respira 50 veces o más por minuto, es señal de que podría padecer neumonía, de modo que lo envío a la PHU. Del mismo modo, si el bebé tiene fiebre, posible síntoma de malaria, lo envío a la PHU. Si un niño muestra rechazo al amamantamiento, también lo envío allí. Y también envío casos de diarrea. Para detectar la malnutrición, utilizo la cinta métrica de MUAC [circunferencia de la parte superior del brazo], y si el niño muestra síntomas de malnutrición moderada, les aconsejo formas de mejorar su alimentación. Si el medidor de la cinta se pone de color rojo, señal de malnutrición aguda, los envío a la PHU”.

Los exámenes realizados a Aisata no son alarmantes, y después de asesorar a su padre Abou sobre las prácticas adecuadas de alimentación infantil y recomendarle continuar la supervisión de la niña, Osman se cuelga su cronómetro de neumonía al cuello y prosigue el camino hacia su próxima visita.

Un cambio de actitud

Mientras Sierra Leona emerge de la epidemia devastadora del ébola, que causó un impacto especialmente fuerte en el sector de la salud, siguen quedando dificultades tales como desplegar un equipo adecuado de trabajadores de la salud cualificados, construir instalaciones cercanas a comunidades como la aldea de Kathirie y, lo más importante, devolver a la comunidad la confianza en el sector de la salud para promover un cambio de actitud que les lleve a buscar ayuda en los centros de salud.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Osman visita a Abou Kargbo y a Aisata, su hija de 19 meses, que lleva tiempo encontrándose mal. Osman realiza a Aisata una prueba para detectar la malnutrición utilizando una cinta para medir la circunferencia de la parte superior del brazo (MUAC).

“Nos enfrentamos a muchas dificultades en nuestro trabajo durante el brote de ébola”, asegura Osman. “La gente nos tenía miedo. Y nosotros también les teníamos miedo a ellos. Pero, como era nuestro trabajo, seguíamos haciéndolo, a pesar de que con ello poníamos nuestras vidas en peligro. No dejamos de visitar a los recién nacidos ni de controlar a los menores de cinco años en riesgo de malnutrición, pero no los tocábamos. Yo le daba la cinta a la madre y le mostraba cómo hacerlo. Ahora, ya no hay problema. Ya nos permiten hacer lo que queramos”.

ACuando Osman se va abriendo paso por la aldea, toda la gente con la que se encuentra lo saluda efusivamente. Con solo 22 años, Osman se ha ganado el respeto de sus vecinos gracias a su papel esencial de enlace entre ellos y el sector de la salud, lo que le motiva a continuar con su labor voluntaria.

“A mí no me pagan por este trabajo”, dice Osman. “Me gano la vida como agricultor, cultivando yuca, patata y arroz. Mi nivel de educación es SS2 [graduado en educación secundaria] y en el futuro me gustaría estudiar para ser un médico profesional. Antes no pensaba hacer medicina pero, ahora que disfruto tanto mi labor como CHW, quiero aprender más”.

Trabajar con el Gobierno de Sierra Leona para reducir la mortalidad infantil y materna es una de las tareas prioritarias de los programas de UNICEF durante el periodo de recuperación posterior al ébola. Se ha formado y equipado a más de 10.000 trabajadores comunitarios de la salud con las ayudas necesarias para desempeñar su labor, a fin de proporcionar servicios de salud de gran impacto para madres y niños. Solo en 2015, más de 296.500 niños menores de cinco años recibieron el asesoramiento de los CHW, y de ellos, 32.000 fueron enviados a PHU para recibir tratamientos prolongados. Cerca de 90.000 mujeres embarazadas recibieron en sus casas a estos trabajadores, y más de 60.840 madres y sus bebés recibieron visitas en su casa en las 48 horas posteriores al parto. UNICEF, con la ayuda de donantes como el Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional (DFID), el Gobierno de Canadá, la Unión Europea y Comités Nacionales de UNICEF, está trabajando a nivel comunitario para formar y desplegar a más CHW con el fin de garantizar que todas las comunidades rurales tengan un acceso igualitario a servicios de nutrición y de salud que puedan salvar sus vidas.


 

 

Fotografía UNICEF: Amamantar y trabajar

Búsqueda