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Panorama: Sierra Leona

Atención sanitaria y protección durante y después del ébola

Por Indrias G Kassaye

Gracias al aislamiento de las instalaciones del pueblo y a un acceso más sencillo a los tratamientos, los centros de atención comunitaria de Sierra Leona han contribuido enormemente a reducir a cero el número de contagios por ébola. Además, han ayudado a la sociedad a confiar en el sistema sanitario, lo cual es esencial para construir un futuro más sano.

KANIA, Sierra Leona, 19 de octubre de 2015 – Tras dos días con dolores fuertes de cabeza, Mamadu Sesay comenzó a pensar que podía haber contraído el ébola.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone
El centro de salud comunitario instalado con la ayuda de UNICEF en el distrito de Kambia, Sierra Leona. En el momento álgido de la crisis del ébola, 46 centros de salud comunitarios instalados con la ayuda de UNICEF proporcionaban servicios por todo el país. Hoy, 17 de ellos siguen en funcionamiento.

Al temerse lo peor, Mamadu se dirigió al centro de atención comunitario (CCC) de Kania, en el distrito sierraleonés de Kambia, que está operado por el Equipo de Gestión de Salud del distrito y recibe ayuda de UNICEF y del Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID).

“He venido solo porque me encontraba muy mal”, dice Mamadu. “Tenía miedo de haber contraído el ébola”.

Normalmente, la gente de Sierra Leona no busca atención médica profesional cuando se pone enferma, ya que la confianza en el sistema sanitario público se debilitó tras la epidemia del ébola, que limitó enormemente los recursos.

El ébola también tuvo grandes repercusiones en los propios trabajadores sanitarios: entre enero de 2014 y marzo de 2015, un total de 325 trabajadores se infectaron de ébola y más de 150 murieron, en un país que antes de la epidemia tenía menos de 140 médicos para una población de 6 millones de habitantes, según la Organización Mundial de la Salud.

Tradicionalmente, los habitantes del pueblo solían dirigirse a los curanderos cuando enfermaban. Sin embargo, las hierbas y otros remedios caseros no solo no funcionaban para curar el ébola, sino que contribuían a propagarlo porque la gente no respetaba la cuarentena ni seguía las instrucciones básicas para el control y la prevención del virus.

Romper las barreras

En medio de esta situación, UNICEF, con ayuda del DFID, estableció los CCC en los distritos de Bombali, Tonkolili, Kambia y Kono. Más adelante, se añadieron otros dos CCC en la Zona Occidental. Los CCC, además de proporcionar instalaciones de aislamiento esenciales para contener los brotes locales en el pueblo, también eliminaron las barreras de la gente que necesitaba atención médica.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015
Antes de entrar a consulta, Amara Kamara, guardia de seguridad del centro de salud comunitario de Kania, utiliza un termómetro láser para comprobar si el paciente tiene fiebre, uno de los síntomas del ébola. Mientras, el paciente se lava las manos con agua clorada.

En el punto álgido de la crisis del ébola, 46 centros estuvieron proporcionando servicios por todo el país con la ayuda de UNICEF. Los trabajadores recibieron formación para la prevención y el control de infecciones (IPC), y se pusieron en marcha una serie de protocolos antes de la apertura. Además de practicar cómo utilizar y desechar los equipos de protección personal y revisar los principios del IPC, se realizaron juegos de rol en los que se simulaban distintas situaciones con pacientes.

“Los CCC acortaron distancias entre la comunidad y el sistema sanitario”, afirma Liya Aklilu, especialista en salud de UNICEF y coordinadora de CCC para la respuesta contra el ébola. “Hasta el momento, los CCC de UNICEF han evaluado a 33.391 personas, y la cifra va en aumento. Se centran en grupos muy amplios, que es lo que se debe hacer para identificar eficazmente posibles casos de contagio. Su ubicación dentro de la comunidad y el fácil acceso son otros factores fundamentales, ya que nuestros datos revelan que la gente comenzó a venir a los CCC en cuanto detectaban los primeros síntomas, lo que hizo posible el aislamiento temprano y contribuyó a reducir la posibilidad de transmisión en la comunidad”.

La idea consistía en ir más allá de la noción de “si lo construimos, vendrán” para invertir de forma activa y garantizar que las comunidades utilizaran las instalaciones y dejaran a un lado el miedo al ébola. Una de las medidas que se emplearon para lograrlo fue implicar a personas que actuaran de intermediarios entre los habitantes del pueblo y los CCC.

Dauda Kamara fue el punto de conexión en el trabajo con el CCC de Kania. “Cuando los CCC comenzaron a funcionar, la gente de la comunidad tenía miedo; pensaban que los trabajadores les iban a dar alguna sustancia que los mataría a todos”, cuenta. “Por ese motivo, UNICEF se alió con el jefe supremo, el jefe de la sección y el representante del pueblo y nos comprometió a algunos de nosotros a hacernos cargo del contacto entre los CCC y los miembros de la comunidad.

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© UNICEF Sierra Leone/2015
Una trabajadora sanitaria del centro de Kania se quita el equipo protector después de evaluar a un paciente potencial de ébola.

“Yo iba a la comunidad y hablaba con ellos para explicarles la importancia y las ventajas de los CCC. Ahora, muchos de ellos vienen directamente a los CCC antes de dirigirse a las unidades de salud periféricas [en inglés, PHU]”.

Medidas establecidas

Cuando Mamadu llegó al CCC porque se encontraba enfermo lo recibió Amara Kamara, un guardia de seguridad al que conocía del pueblo. Amara lo atendió, y tomó las medidas de precaución necesarias cuando Mamadu entró en las instalaciones.

“Yo soy un guardia de seguridad y mi trabajo es proteger la vida y la propiedad”, explica Amara. “Cuando vienen los pacientes, tengo la responsabilidad de pedirles que se laven las manos y, a continuación, les tomo la temperatura. Después de eso, les muestro el lugar donde les realizan la evaluación”.

Los CCC contratan a empleados de la comunidad como Amara para garantizar el buen trato, la propiedad comunitaria y el uso adecuado. Las enfermeras del Equipo de Gestión de la Salud del distrito se encargan de las tareas del día a día, como la atención a los pacientes y su evaluación. Además, con el fin de garantizar la seguridad y la desinfección en las instalaciones, se contrata a higienistas, limpiadores y guardias de seguridad procedentes, también, de la comunidad.

Después de tomarle a Mamadu la temperatura y entrevistarlo para preguntarle por otros síntomas del ébola, la enfermera determinó que Mamadu no se ajustaba a la definición de paciente admisible en el CCC, y lo derivó a un centro de salud periférico para que le realizaran otras pruebas. Los CCC ayudan al sistema sanitario existente no solo aislando casos sospechosos, sino también asegurando que los dos sistemas se intercambian pacientes referidos.

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© UNICEF Sierra Leone/2015
El equipo de trabajadores sanitarios del centro de salud comunitario de Kania.

Cuando salió del CCC, Mamadu parecía aliviado al saber que era muy probable que el dolor que había sentido en los últimos días no estuviera relacionado con el ébola. En el PHU, situado a escasa distancia del CCC, se empleó un kit de evaluación con el que diagnosticaron que Mamadu había contraído la malaria, otra enfermedad potencialmente mortal que comparte algunos síntomas con el ébola pero que es mucho más fácil de tratar. Los profesionales facilitaron algunos fármacos gratuitos a Mamadu y lo enviaron a casa.

Un beneficio a largo plazo

En la actualidad, mientras el progreso a cero transmisiones de ébola continúa, en Sierra Leona aún quedan 17 centros de salud comunitarios en funcionamiento. Los centros, construidos en tiendas de campaña dentro de recintos diseñados con suma atención, constituyen medidas de emergencia temporales, y serán cerrados en el debido momento. Conforme se van cerrando, es necesario esforzarse por que el sistema sanitario local esté preparado para mantener cero contagios, y para ello se deberá transferir trabajadores, suministros y formación de los CCC a los PHU.

Si algo hemos aprendido del brote de ébola, ha sido la importancia del compromiso de la comunidad. Tiempo después de que el brote de ébola haya pasado, la confianza que las comunidades han recuperado en el sistema sanitario será un beneficio duradero. En la lucha contra las numerosas causas prevenibles de mortalidad infantil y materna, que en Sierra Leona alcanzan las tasas más altas del mundo, esa confianza será una ventaja fundamental.

 


 

 

Fotografía UNICEF: El fin del ébola comienza en casa

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