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Panorama: Sierra Leona

Esperanza y desafíos en Sierra Leona ante el cierre de los campamentos de cuarentena

Por Indrias Kassaye

Para los residentes de un pueblo, el final de la cuarentena es sinónimo de alegría y alivio, pero también conlleva incertidumbre por lo que pueda suceder a continuación.

LAYA GBORAH, Sierra Leone, 14 August 2015 – LAYA GBORAH, Sierra Leona, 14 de agosto de 2015 – El cierre del Campamento Esperanza el pasado 31 de julio en el distrito de Kambia, Sierra Leona, fue un motivo de celebración. Una celebración silenciosa, ya que el ébola no se ha erradicado en todo el país, pero supuso el cierre de las instalaciones de cuarentena de aquellas personas que podían estar expuestas al virus mortal.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Kadiatu Bangura y Ali Sesay, su hijo de seis años, mantienen un encuentro agridulce. Es el día en que ha cerrado el Campamento Esperanza, una instalación temporal para las cuarentenas causadas por el ébola. Kadiatu y su hijo habían tenido que separarse porque ella era un contacto de alto riesgo. Perdió a su marido y a su hijo pequeño a causa del ébola.

El distrito calculó 21 días (el periodo de incubación de ébola) desde el último caso detectado. El campamento estaba formado por unas tiendas de campaña temporales y una zona de cuarentena, y pudo instalarse gracias al Gobierno de Sierra Leona y a la colaboración de aliados entre los que se encuentran UNICEF y la OMS.

Para anunciar el cierre, los habitantes del pueblo de Laya Gborah, de donde procedían los residentes del Campamento Esperanza, se reunieron junto con ancianos, jefes, líderes religiosos y curanderos tradicionales, y declararon públicamente su compromiso para garantizar que el ébola no vuelva a penetrar en su comunidad.

El Campamento Esperanza representa un logro único, ya que un pueblo entero salió voluntariamente de sus hogares, empantanados, para trasladarse a unas tiendas de campaña que se habían instalado en la zona de tierra seca más próxima. Habían trabajado también con los equipos de respuesta al ébola para garantizar que todos aquellos que habían tenido contacto con el primer caso de la enfermedad fuesen identificados y trasladados a una zona aislada. Ahora es vital asegurarse de que los sistemas de alerta siguen siendo efectivos si se quiere mantener al ébola fuera de Sierra Leona en el futuro.

“Lo más importante es que hemos logrado el compromiso de la comunidad”, dijo Delphine Leterrier, Coordinadora de Campo de UNICEF para el distrito de Kambia. “Se implicó toda la comunidad. El jefe y los miembros del pueblo, incluidos las representantes de las mujeres, que fueron muy fuertes, participaron en el proceso. Ese es exactamente el tipo de modelo que queremos mantener para garantizar un sistema de alerta sostenible”.

Una ocasión agridulce

Aunque había mucho que celebrar, la liberación de los dos últimos residentes fue agridulce. Al cortar la cuerda de la cuarentena, Kadiatu Bangura tomó en brazos y abrazó a Ali Sesay, su hijo de dos años. Era la primera vez que lo veía desde el comienzo del aislamiento del pueblo, causado por la muerte por ébola del padre del niño. El brote local también acabó con la vida de su hijo pequeño y su cuñada. Kadiatu y el hermano de su marido fueron los dos últimos que abandonaron el Campamento Esperanza.

“Estoy aliviada por irme de aquí”, dice Kadiatu. “Estoy sana, mi hijo está sano y estamos juntos de nuevo, así que es un buen día. Perdí a mi marido y a mi hijo pequeño, pero encuentro consuelo en mis oraciones. Ahora es hora de irme a casa y estar con mi familia”.

Sierra Leona se enfrenta al inminente desafío de reconstruir las vidas que fueron interrumpidas por la enfermedad. Desde el 10 de agosto se han confirmado en el país 8.697 casos de infectados de ébola y 3.585 muertes causadas por el virus.

Para Kadiatu, continuar el ritmo de vida después de la cuarentena y la pérdida de su marido supondrá algo más que superar su propio dolor.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2015/Kassaye
Los habitantes de Laya Gborah lloran la muerte de un vecino, uno de los dos miembros de la comunidad que se contagió de ébola tras el primer caso que desencadenó el aislamiento total del pueblo. Bajo el árbol hay material destinado a facilitar la transición a la vida posterior a la cuarentena.

“No sé cómo será mi vida cuando salga de aquí”, decía Kadiatu. “Nuestra vida se basaba en la agricultura: cultivar maíz, yuca, cacahuetes y arroz. Como sabéis, he perdido a mi marido, y no voy a ser capaz de seguir cultivando sin él. Si consigo una ayuda para empezar, me gustaría dedicarme al comercio minorista. Con eso podría ganarme la vida.”

A las personas que han salido del periodo de cuarentena se les proporciona un paquete con los elementos necesarios para volver a empezar sus vidas: un colchón, ropa, utensilios de cocina, una alfombra y mantas.

El desarrollo vuelve a su curso

Aunque la prioridad inmediata es conseguir llegar a cero casos de ébola, el Gobierno de Sierra Leona ya está preparándose para reanudar su “Agenda para la Prosperidad”, una estrategia nacional de desarrollo que se suspendió ante la emergencia de ébola. Tres de las cuatro áreas prioritarias identificadas por el Gobierno para el periodo de transición incluyen: restauración del acceso a los servicios de salud básicos, escolarización de los niños y protección de los más vulnerables; unas áreas para las que UNICEF se ha comprometido a prestar ayuda.

En mayo de 2015, el Gobierno de Sierra Leona, en colaboración con el Banco Mundial y UNICEF, lanzó un programa de Red de Seguridad Social, que proporcionará transferencias regulares de efectivo a las familias más pobres en las que se encuentren niños, supervivientes de ébola y otras personas vulnerables. Las transferencias de efectivo permitirán a las familias comprar comida, mandar a los niños a la escuela, proteger bienes como el ganado, así como montar negocios minoristas como el comercio que Kadiatu considera su mejor opción.

La petición de UNICEF de 186 millones de dólares estadounidenses para responder a la crisis del ébola en Sierra Leona sigue sin haberse alcanzado; desde el 22 de julio se han recibido 121,7 millones, por lo que quedan 56,3 millones por recaudar.


 

 

Fotografía UNICEF: El fin del ébola comienza en casa

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