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Panorama: Nigeria

En el noreste de Nigeria, ayudar a mantener sanas a las familias desplazadas

Por Geoffrey Njoku

Más de un millón de personas han quedado desplazadas por la violencia en el noreste de Nigeria, y la mayoría de ellos se han asentado en comunidades donde los servicios básicos son escasos. Suministrar agua potable y saneamiento mejorado contribuye en una gran medida a proteger la salud de los niños como Mustapha, de sólo 9 meses de edad.

MAIDUGURI, Nigeria, 4 de agosto de 2015 – Seguro y sonriente ahora, el pequeño Mustapha Zanna Wuroma tenía solamente dos días de edad cuando su familia huyó de su casa en el noreste de Nigeria hace nueve meses, después de un ataque del grupo armado conocido como Boko Haram.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2015/Njoku
Mustapha, de 9 meses, desplazado con su familia como consecuencia de la violencia en el noreste de Nigeria, está completamente vacunado y tiene acceso a agua potable gracias a la ayuda de UNICEF, los asociados del gobierno y el apoyo del Fondo Central de respuesta de emergencia, compuesto por varios donantes.

Hasta entonces, Abba Konto, de 52 años, el padre de Mustapha, cuenta que había sido un comerciante de pescado exitoso en la ciudad natal de la familia, Gambarou Ngala, en el estado de Borno. Tras el arduo viaje a Maiduguri, la capital del estado, atravesando un árido desierto y zonas de combate, el bebé Mustapha llegó débil y enfermizo.

La familia ampliada de Mustapha, compuesta por 22 niños y adultos, se instaló en dos habitaciones de la casa del hermano de Abba en Maiduguri. El hermano de Abba también tiene una gran familia, y ahora cerca de 40 miembros de la familia viven juntos y hacinados, compartiendo una sola letrina de pozo y procurando agua de los pozos y arroyos.

La cara oculta de la crisis

La historia de Mustapha y su familia es típica de muchos de los que han quedado desplazadas por la violencia en el noreste de Nigeria. De los 1,3 millones personas obligadas a huir de sus hogares, sólo el 10% viven en campamentos organizados. El resto se hospeda con familiares o amigos, y las condiciones de hacinamiento, y las nuevas bocas que hay que alimentar, suponen una enorme presión sobre las comunidades anfitrionas, que ya son pobres y tienen un acceso limitado a servicios como salud, agua potable y saneamiento. 

“Hay mucha presión sobre las instalaciones y los servicios en los campamentos”, dice Terab Grema, Director General de la Agencia de gestión de emergencias del estado de Borno. “En uno de los campamentos, por ejemplo, más de 14.000 personas se hacinan en espacios concebidos para apenas un tercio de ese número. Pero la presión real recae sobre las comunidades de acogida, donde vive el 90% de los desplazados internos. Es la cara oculta de esta crisis”.

Aproximadamente 775.000 de esos desplazados son niños y más de un tercio de estos niños, como Mustapha, son menores de 5 años.

A pesar de las difíciles condiciones de vida, Mustapha ha prosperado desde que llegó a Maiduguri.

Apoyo a las comunidades de acogida

En Wulari, la zona de Maiduguri donde se hospedan Mustapha y su familia, viven actualmente unos 1.000 desplazados, acomodados en 435 hogares. Para reducir la presión causada por la afluencia de tantas personas, UNICEF está fortaleciendo los sistemas de abastecimiento de agua y los centros de salud, incluidos los servicios de inmunización, en 12 comunidades de acogida en Maiduguri.

Con fondos del Fondo Central de Respuesta de Emergencia, compuesto por múltiples donantes, UNICEF ha proporcionado 40 letrinas para el uso de unas 2.000 personas y 10 bombas de mano motorizadas para abastecer de agua a más de 7.000 personas. Esto ha ayudado a reducir el problema de la defecación y ha mejorado el saneamiento en las comunidades, reduciendo el riesgo de infecciones y enfermedades. 

Los residentes de la comunidad de Wulari también han recibido más de 1.000 cajas de sobres de purificación de agua. “Todos los hogares han recibido un paquete de estos sobres para que puedan tener agua potable”, dice Kannan Nadar, jefe de agua, saneamiento e higiene de UNICEF en Nigeria. “Esto está diseñado para que dure a la familia durante un mes. Tener agua segura para beber y para limpiar los alimentos ayuda a prevenir la diarrea y a evitar las enfermedades, incluso posibles brotes de cólera en la comunidad”. 

Con el paquete de sobres que acaba de recibir de UNICEF después de una demostración de cómo usarlos, Abba indica que una de las razones que explica la buena salud de Mustapha es el apoyo que han recibido de los activistas comunitarios voluntarios de salud, saneamiento e higiene de UNICEF.

“Desde el principio, siempre vinieron para enseñarnos el cuidado adecuado de los bebés y las prácticas saneamiento e higiene”, dice. “Esta bolsita para purificar el agua también ayuda a proveer agua potable a Mustapha y toda la familia”.


 

 

Fotografía UNICEF: Refugiados y desplazados

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