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Panorama: Níger

El aprendizaje llega a los niños desplazados y refugiados en el Níger

Por Islamane Abdou

ABOUNGA, Níger, 22 de marzo de 2016 - Cuando nos encontramos con Gambo Ali en el sitio para personas desplazadas de Abounga, un campamento establecido de forma espontánea, no sabe decirnos su edad. Pero nos cuenta cómo vendió comida durante un año en las calles de su pueblo, Tam, para ayudar a mantener a su familia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN010549/Abdou
Un niño y su madre en su refugio hecho de ramas y mosquiteros. Impulsadas a huir debido a la violencia, un gran número de familias como ésta y como la de Gambo llegó de otras partes de Níger y Nigeria en el transcurso de dos meses para refugiarse a lo largo de la Route Nationale 1.

Tam está en la región de Diffa, en el suroeste de Níger, cerca de Nigeria. Al igual que muchas otras familias en Abounga, Gambo y su familia huyeron de su casa para escapar de la violencia y las amenazas del grupo Boko Haram.

Eso fue hace unos meses. Aquí, la familia es una más de entre los miles de personas que han convertido en su hogar la Route Nationale 1, una carretera importante que atraviesa la región de oeste a este. Abounga es uno de los 135 sitios oficiales que han surgido a lo largo de este camino, y que han recibido a cientos de miles de personas desplazadas, repatriadas o refugiadas.

La mayoría de ellos son mujeres y niños.

Un desplazamiento dramático

La huida y el reasentamiento de familias como la de Gambo es parte de una serie de crisis simultáneas que afectan al país. Las cifras oficiales indican que más de 310.000 personas sufrieron los efectos de estas crisis en 2015 en Níger. Un movimiento masivo de más de 100.000 personas en sólo dos meses ha tenido consecuencias humanitarias dramáticas no sólo para la población desplazada, sino también para las comunidades anfitrionas, abrumadas por las llegadas masivas y con una presión insostenible sobre unos recursos ya limitados.

La vida en Abounga es relativamente tranquila, pero no es fácil. La casa de Gambo es un conjunto reducido de viviendas de paja y telas de colores que comparte con siete familiares, entre ellos su madre. Su padre se quedó en Tam. No hay baño ni agua, y la comida es siempre escasa.

Pero COOPI, un aliado de UNICEF, está trabajando para mejorar las perspectivas de los niños en los sitios informales, ayudándoles a obtener una educación.

Gambo extraña a sus amigos, pero está de acuerdo con la idea de haber venido aquí. “Cuando mi madre se enteró de la apertura de una escuela en Abounga, decidió que nos reubicáramos aquí. Hizo bien”.

Llevar la escuela a Abounga

Moustapha Diri era el director de la escuela en Tam. Hoy, aquí en Abounga, lo encontramos dentro de una de las 10 tiendas de campaña que sirven como aulas para los niños refugiados en este sitio. Las tiendas de campaña han sido proporcionadas por UNICEF, pero los aldeanos transportaron las mesas y bancos a Abounga. El Sr. Diri encuentra en la parte delantera de la tienda de campaña, dando una conferencia a los jóvenes estudiantes que se sientan en los bancos. La mayoría no sabe leer ni escribir.

“Hemos tenido que dejar atrás todas nuestras posesiones”, nos dice el Sr. Diri más adelante. “Lo único que podíamos llevarnos es lo que tenemos en nuestras cabezas, lo que nos han enseñado: nuestra educación.

“La educación es lo único que no nos pueden quitar”.

Mantener a los niños aprendiendo

El Sr. Diri reconoce que los estudiantes han “perdido una gran cantidad de conocimientos”, y que es fundamental que reinicien su educación inmediatamente. “Si se quedan fuera de la escuela”, dice, “corren el riesgo de no volver nunca más”.

Después de un año fuera de la escuela, los niños como Gambo puede ponerse al día, insiste. “Pueden aprender de nuevo lo que olvidaron”.

Y este aprendizaje es fundamental para su futuro, y el futuro del país, dice el Sr. Diri. Para estos niños, el camino correcto significa la educación, una pluma y un libro, lo que les ayudará tanto a construir su futuro como a prepararlos contra la presión que sufren para unirse a la violencia que les rodea.

El papel de la educación

El Sr. Diri y los demás habitantes de Tam conocen el valor de la educación. Oumarou Boka, Oficial de Educación de COOPI, ha establecido escuelas temporales en los diferentes sitios. Nos explica su beneficio inmediato. Los programas de educación de emergencia han demostrado una disminución considerable en el número de menores desplazados y refugiados que son reclutados por las fuerzas combatientes que surgen en tiempos de conflicto. “La experiencia demuestra que la educación tiene un efecto preventivo sobre el reclutamiento, el secuestro y la violencia basada en el género, y por lo tanto sirve como un importante instrumento de protección”, dice.

La asociación con COOPI ya ha beneficiado a 1.444 niños en 31 escuelas temporales. Gracias a los donantes y los asociados en la ejecución, UNICEF ha garantizado que 5.492 niños de la región de Diffa puedan acceder a la escuela. Los aliados han construido 60 aulas temporales y 10 nuevos salones permanentes, y han proporcionado manuales, kits escolares y formación para maestros.

Además, UNICEF ha prestado apoyo al Gobierno del Níger para establecer 42 aulas temporales para 2.100 niños. Por medio de esta misma estrategia, el gobierno ha beneficiado a 2.492 niños. El objetivo es educar a los niños desplazados para que puedan integrarse en el sistema escolar oficial.

Sólo en Abounga, 170 niños, entre ellos Gambo, están aprendiendo de nuevo. El Programa Mundial de Alimentos está ayudando a establecer un grupo de estudiantes con energía, proporcionándoles alimentos tres veces al día.

El futuro de Gambo

Lejos del trabajo y de nuevo de regreso a los libros, Gambo dice que ahora sueña con ser maestra un día. “Ya no tengo más miedo,” dice. “Puedo jugar con mis amigos e ir a la escuela. Quiero adquirir conocimiento porque el conocimiento es la clave, es muy importante. Puede ayudarle a uno a ser maestro o médico”.

La madre de Gambo, Fátima, también tiene grandes esperanzas para el futuro, a pesar de los desafíos que enfrenta la familia. “Ahora los padres entienden la importancia de la escuela. Antes, en Tam, no [siempre] enviaban a nuestros hijos a la escuela, pero aquí lo hacen, porque entienden que es crucial para evolucionar”, dice.

“Un niño que tiene la suerte de ir a la escuela puede evitar tomar un camino equivocado y ayudará a sus padres.”

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UNICEF cree que, incluso durante situaciones de emergencia, los niños tienen derecho al ambiente seguro que la escuela puede contribuir a proporcionar. El acceso a la escuela les ayuda a participar con sus compañeros, a restablecer un sentido de normalidad y unos objetivos, y a escapar de las pérdidas y privaciones que conlleva su desplazamiento.

Se necesitan con urgencia suministros básicos para la enseñanza primaria a fin de lograr poner en práctica el derecho a la educación de los niños que han sido desplazados y de las comunidades de acogida. UNICEF tiene el objetivo de proporcionar educación a 20.000 niñas y niños en edad escolar (de 7 a 14 años) en la región de Diffa este año, en comparación con 6.446 en 2015. En consonancia con el Plan de Respuesta Humanitaria Interinstitucional del país, UNICEF solicita 39.516.271 dólares para satisfacer las necesidades humanitarias de los niños del Níger en 2016. Esta cifra incluye 3 millones de dólares por encima de lo especificado en el Plan de Respuesta Humanitaria para incorporar la educación.

Más información acerca de las necesidades humanitarias de los niños en Níger

Más información acerca de las necesidades humanitarias de los niños afectados por la crisis regional de Nigeria


 

 

Fotografía UNICEF: Refugiados y desplazados

UNICEF Photography: Refugees and displaced
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