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Liberia

El entierro seguro de una víctima del ébola en Liberia

Por Helene Sandbu Ryeng

Imagen del UNICEF
© UNICEF Liberia/2015/Ryeng
El cementerio de Disco Hill, a las afueras de Monrovia, Liberia. Más de 350 víctimas del ébola han sido enterradas aquí en condiciones seguras desde que se abrió el cementerio en diciembre de 2014.

MONROVIA, Liberia, 9 de febrero de 2015 – “Vaya por la carretera de Robertsfield y, cuando deje Tower Hill, tome la curva cerrada de la derecha, al pasar Ambush Curve avance unos pocos centenares de metros hasta llegar a Disco Hill. Está ahí mismo”.

Estas son las indicaciones para llegar al más reciente cementerio de Liberia, en el que más de 350 personas han sido enterradas de modo digno y seguro.

Primeros pasos hacia el trayecto final

En la carpa del depósito de cadáveres, tres camas cubiertas de lona y un sistema de cuerdas para bajar los cuerpos esperan una entrega. Un camión blanco, con el signo de la Sociedad de la Cruz Roja de Liberia, se aproxima. Un grupo de seis personas vestidas de blanco de la cabeza a los pies, con equipos de protección –tres pares de guantes, gruesas botas de goma y gafas protectoras– salta del camión. Levantan con cuidado la bolsa especial que contiene la última víctima del ébola, un hombre de 30 años; la llevan al depósito de cadáveres y colocan el cuerpo sobre una de las camas. Las manos enguantadas alisan los pliegues de la bolsa.

Entierros seguros y dignos


La práctica de enterrar a los muertos en suelo consagrado está profundamente arraigada en la cultura de Liberia. Pero los ritos funerarios conllevan el gran riesgo de propagar, de muertos a vivos, el virus del ébola.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Liberia/2015/Ryeng
Un miembro del equipo de enterradores está siendo ayudado a ponerse el equipo de protección, como preparación para mover unos cuerpos desde el camión a la carpa del depósito de cadáveres.

Durante el pico más alto del brote del virus, el Gobierno de Liberia decretó que todos los cuerpos muertos deberían incinerarse, tanto por carecer de espacio como por el riesgo a una transmisión del virus.

La cifra de entierros clandestinos aumentó, así como la de víctimas del ébola y la de transmisión del virus. Los familiares que lavaron y vistieron los cuerpos siguiendo las prácticas tradicionales se infectaron con la enfermedad mortal.

La única forma de poner freno a esta costumbre de esconder los cuerpos y enterrarlos en secreto fue la de volver a enterrar a los muertos públicamente, de manera controlada y segura. El Gobierno de Liberia decidió que los muertos debían ser enterrados por equipos especializados. La comunidad de Disco Hill donó un terreno para ser utilizado como última morada.

Hacer correr la voz

Tener un sitio donde enterrar a los muertos supuso un comienzo. Sin embargo, lo que es absolutamente indispensable para el proceso de enterrar sin correr riesgos es crear una mayor sensibilización de cómo se propaga la enfermedad y asegurarse de que las familias acudan a los centros de salud cuando alguien esté enfermo o haya muerto.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Liberia/2015/Ryeng
Un equipo de enterradores traslada un cuerpo a su lugar de reposo definitivo. Un hombre va detrás del equipo con un pulverizador con el que rocía el suelo sobre el que han caminado.

UNICEF ha codirigido un proceso que ha contribuido a elaborar mensajes sobre la importancia de pedir asistencia si alguien muere, la necesidad de entierros seguros, y de cómo y cuándo dichos entierros seguros tienen lugar.

UNICEF ha respaldado a trabajadores de movilización social quienes, puerta a puerta y por todo el país, llevan folletos explicativos para aumentar la sensibilización. Asimismo, las emisoras de radio retransmiten dos dramatizaciones elaboradas por UNICEF y centradas específicamente en los entierros sin riesgos.

Los esfuerzos están dando su fruto. Cada vez más y más familias llaman al equipo de enterradores cuando alguien muere, ayudando de este modo a interrumpir la transmisión del ébola que se contrae en los ritos funerarios. Al parecer, todavía se producen entierros secretos. UNICEF continúa por lo tanto promoviendo los entierros seguros.

Fin del trayecto, en Disco Hill

La familia es acompañada desde la zona de espera situada bajo una pérgola hasta una tumba recién cavada. Un hombre mayor solloza en voz baja, con su mano en el hombro de una mujer que agita los brazos y gime. Otros familiares permanecen alrededor de la tumba mientras el equipo de entierros lleva de las asas la bolsa con el cuerpo y la transporta cuidadosamente hasta la tumba. Un miembro del equipo va detrás de ellos y rocía con cloro el suelo por el que han caminado.

El equipo hace descender lentamente el cuerpo a la tumba y retrocede para permitir a la familia que permanezcan a solas en el duelo. Luego, otro equipo llenará de tierra la tumba.

El entierro ha terminado de manera segura. La familia ha dejado en reposo a su ser querido y se ha obstruido el paso al virus que lo mató para que no les ataque también en medio de su dolor.


 

 

Fotografía UNICEF: La lucha contra el brote más grande de ébola

 

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