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Kirguistán

Invertir en una mejor atención durante los primeros días de los bebés supone salvar vidas en Kirguistán

Imagen del UNICEF: Two babies in the resuscitation unit at Bishkek's National Centre for Motherhood and Childhood.
© UNICEF Kyrgyzstan/2017/Vlad Ushakov
Dos bebés en la unidad de reanimación en el Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia.

Por Sven G. Simonsen

En la última década, niños kirguisos como Omurkal y Omurbek han tenido cada vez más posibilidades de sobrevivir y prosperar. Descubra cómo UNICEF está apoyando al Ministerio de Salud para ayudar a marcar una diferencia real en el número de muertes infantiles en Kirguistán.

BISHKEK, Kirguistán, 3 de noviembre de 2017 ̶ “Ella es la hija que soñé tener”, dice Nargiza. “Cuando la veo en la incubadora, le toco las manos, las piernas, para darle mi amor”.

Dentro de la incubadora descansa la pequeña Omurkal, el primer hijo de Nargiza, que nació a las 30 semanas. Nargiza tiene cáncer. Debido a que su condición se deterioró y su nivel de hemoglobina descendió de forma alarmante, los médicos realizaron una cesárea.

Eso fue hace dos semanas.

Imagen del UNICEF: A mother sees her baby in emergency care.
© UNICEF Kyrgyzstan/2017/Vlad Ushakov
Nargiza viene todos los días a ver a su hija Omurkal, que todavía recibe cuidados de emergencia después de nacer prematuramente hace dos semanas.

Nargiza y Omurkal

Aunque Omurkal está aún bajo la atenta supervisión de los trabajadores de atención de emergencia del Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia, Nargiza ve que su hija está mejorando.

“Al principio, no lloraba, ni siquiera tenía voz”, dice la madre primeriza.

“Pero ahora puedo escucharla y reconozco su voz”, agrega con una sonrisa de amor y alivio.

Nazira y Omurbek

En otra habitación del centro, Nazira sostiene a su hijo Omurbek. Al igual que Omurkal, Omurbek nació hace dos semanas, unas 30 semanas después del embarazo. Es el tercer hijo de Nazira. La familia vive en la región occidental de Talas; Nazira estaba visitando la capital cuando rompió fuente.

Dio a luz en este hospital, y el niño fue inmediatamente conectado a un CPAP, una máquina de respiración asistida específicamente diseñada para bebés. Cuatro días después, Omurbek podía respirar solo. Al día siguiente, el equipo comenzó a darle leche materna con una sonda.

Hoy, Omurbek descansa tranquilamente en el pecho de su madre. Nazira parece relajada y confiada sosteniendo a su bebé, pero estaba preocupada cuando tuvo que dar a luz a Omurbek antes de tiempo. “Estaba [nerviosa], pero luego vi a otras madres con niños prematuros que estaban bien y empecé a preocuparme menos”. Uno de los niños pesaba solo 900 gramos al nacer, pero engordó otros 300 gramos en un mes: mi hijo pesaba 1.280 gramos cuando nació”, dice.

Tan pronto como Omurbek comience a amamantar normalmente, la madre y el bebé se irán a casa.

Imagen del UNICEF
© A doctor checks on two babies.
La Dra. Sagynbio Abdualieva examina a dos bebés. Es la jefa de la unidad de reanimación en el Centro Nacional de Bishkek para la Maternidad y la Infancia.

Mejores posibilidades de supervivencia

Familias como las de Nargiza y Nazira se han beneficiado de un sistema de salud que ofrece a los niños que nacen prematuramente y están gravemente enfermos una posibilidad considerablemente mayor de supervivir que hace 10 años.

Durante la última década, en Kirguistán se ha producido una disminución constante en la tasa de mortalidad infantil. Durante este tiempo, UNICEF ha trabajado con el Ministerio de Salud para mejorar las capacidades de los trabajadores de salud, modernizar los equipos y organizar mejor los procesos hospitalarios y los sistemas de derivación.

Kirguistán es uno de los 62 países del mundo que alcanzó el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la mortalidad infantil en más de dos tercios. En 2007, la mortalidad de niños menores de 5 años en Kirguistán fue de 36 por cada 1.000 nacidos vivos. Para 2015, había bajado a 21. Durante el mismo período de tiempo, la mortalidad infantil se redujo de 32 a 19 por cada 1.000 nacimientos y la mortalidad neonatal disminuyó de 19 a 12 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.

Cambios que dan resultados

Con la idea de mejorar la situación de los niños, se empezó a averiguar más sobre el problema. En 2009, UNICEF completó un estudio para identificar las principales causas de muertes infantiles en Kirguistán, y las formas más efectivas de salvar las vidas de los niños. UNICEF y el Ministerio de Salud utilizaron estos hallazgos como un modelo para preparar un paquete de intervenciones. El gobierno del Japón fue el principal donante para este trabajo.

La recomendación más importante fue mejorar la reanimación de los recién nacidos por medio de capacitación y la adquisición de equipos. Desde 2015, casi 650 médicos, parteras y enfermeras han recibido capacitación sobre reanimación y atención de recién nacidos.

El personal del hospital ha recibido capacitación por equipos en lugar de individualmente a fin de llegar a la mayor cantidad posible de trabajadores. Para garantizar que estas nuevas aptitudes se pongan en práctica, los especialistas en monitoreo visitan los hospitales regularmente.

Resolver los “grandes problemas”

“Tuvimos grandes problemas aquí antes de comenzar a trabajar con UNICEF”, dice la Subdirectora del Hospital de Infecciones de la República, la Dra. Ainura Uzakbaeva.

“No teníamos equipos modernos, los médicos no estaban capacitados para resucitar a los niños, el personal no estaba formado para trabajar en equipo, y así sucesivamente. Ahora nuestro personal tiene mejores aptitudes y mejores equipos, y nuestros servicios están más orientados al paciente”, dijo la Dra. Uzakbaeva.

La Directora Regional de UNICEF para Europa y Asia Central, Afshan Khan, visitó recientemente el hospital, se reunió con las madres y los recién nacidos y observó de primera mano las mejoras en la entrega de equipos y servicios.

“Kirguistán ha logrado un progreso significativo en el fortalecimiento de la prestación de servicios de salud materna y neonatal, que sirve de ejemplo para otros países de Asia central. Estos sólidos resultados demuestran que las inversiones en los primeros 1.000 días de la vida de un niño son esenciales”, dijo la Sra. Khan.

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