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Panorama: Jordania

En un campamento de refugiados, la única esperanza es la educación

Por Kusali Kubwalo

Los centros de acogida brindan educación y apoyo psicosocial a los niños sirios refugiados en Jordania que tuvieron que interrumpir sus estudios, como Ahmed, quien dejó de estudiar para trabajar.  

ZA’ATARI, Jordania, 15 de julio de 2015 – Ahmed*, que luce una camiseta amarilla y una amplia sonrisa en el rostro, nos saluda cuando llegamos al campo de fútbol contiguo al centro de acogida del campamento de refugiados de Za’atari. Acaba de marcar un gol y sus compañeros de equipo festejan felices.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2015/Kubwalo
Ahmed, un niño de 13 años que huyó de Siria con su familia hace dos años, no pudo reanudar sus estudios escolares porque tuvo que trabajar.

Hace tres años que Ahmed, de 13 años, no recibe educación escolar estructurada. Cuando vivía en Da’ra, Siria, dejó de estudiar porque era muy peligroso alejarse de su hogar para ir a la escuela. Hace dos años, cuando llegó con su familia al campamento de refugiados de Za’atari, Ahmed comprendió que no iba a poder reanudar sus estudios escolares como esperaba.

“Mi hermano y yo conseguimos trabajo vendiendo cigarrillos porque teníamos que ayudar a mantener a la familia. No podíamos hacer otra cosa”, explica Ahmed.

El padre de los niños permaneció en Siria, de manera que los dos hermanos se vieron obligados a mantener a su madre entrada en años y a sus dos hermanas. Ambos trabajaban unas 12 horas por día.

Recientemente, Ahmed ha reducido su jornada de trabajo a seis horas en turno vespertino y puede pasar parte de su tiempo libre en un centro de acogida del campamento que recibe apoyo de UNICEF. El niño quiere aprovechar ese tiempo libre para aprender un oficio. Aunque no sabe cuál, está convencido de que debe ser una ocupación útil que le permita ganar dinero.  

En colaboración con Save the Children International, UNICEF brinda apoyo a tres centros de acogida similares en el campamento de Za’atari. En esos centros, los niños pueden aprender aritmética y a leer y escribir, así como adquirir un oficio o, simplemente, jugar y divertirse. A los centros acuden diariamente y en horarios muy diversos unos 80 niños, de los cuales muchos trabajan.

“Aquí me siento feliz”, comenta Ahmed. “Aquí puedo divertirme y aprender mucho todos los días. Lo que aprendo aquí de aritmética me resulta muy útil para mi trabajo”.

Esperanza en la educación

La preocupación prioritaria de UNICEF consiste en garantizar que las niñas y los niños sirios vulnerables como Ahmed, que viven en campamentos de refugiados en comunidades anfitrionas en Jordania, puedan seguir aprendiendo. El apoyo psicosocial que se les brinda en los centros de acogida tiene como objetivo lograr su recuperación mental y posibilitar que adquieran la educación y los conocimientos necesarios para labrarse un futuro mejor para ellos mismos y para sus familias.

Abu Hussein, de 45 años de edad, vive con su mujer y sus tres hijos en las afueras de Amán. “La vida aquí es dura, ya que no tengo trabajo y vivo pidiendo dinero prestado a todo el mundo”, explica.

“Pero damos las gracias”, agrega, “porque nuestros hijos están vivos. La única esperanza que nos queda es que ellos puedan regresar a la escuela. Lo único que les puede salvar es la educación, porque les da conocimientos, aptitudes y esperanzas de conquistar una vida mejor y ayudar a reconstruir a Siria cuando crezcan”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Jordan/2015/Kubwalo
Ahmed trata de resolver un problema de matemáticas durante una clase en el centro de acogida del campamento de refugiados de Za'atari.

UNICEF y el Ministerio de Educación de Jordania, con apoyo de la Comisión Europea, se encargan del funcionamiento de cinco escuelas en los campamentos de refugiados, así como de 98 escuelas públicas que funcionan en dos turnos diarios en las comunidades anfitrionas de todo el país. A pesar de ello, en Jordania aún hay más de 90.000 niños vulnerables que no reciben ningún tipo de educación.

Educar a los más vulnerables

Para muchas familias sirias que tienen problemas hasta para poner pan en la mesa, enviar a los niños a la escuela es un objetivo cada vez menos prioritarios. Las familias de refugiados que se han gastado todos sus ahorros y sobre las que pesa la prohibición jurídica de trabajar en Jordania, apelan a medidas desesperadas para sobrevivir. Debido a ello, los niños abandonan sus estudios o no se matriculan en las escuelas en números cada vez mayores, al mismo tiempo que aumentan el trabajo infantil y los matrimonios a edad temprana.

Una encuesta realizada este año por UNICEF y Save the Children estableció que el 13% de los niños sirios refugiados de 7 a 17 años albergados en el campamento de Za’atari realizan alguna forma de trabajo infantil. Asimismo, un estudio sobre los matrimonios infantiles que realizó UNICEF en 2014 indicó que una tercera parte de los matrimonios de personas sirias registrados en Jordania involucraban a menores de edad.

“En la actualidad, nuestro objetivo consiste en lograr que 90.000 niños vuelvan a la escuela o reciban educación de alguna otra manera lo más rápidamente posible. Para lograrlo, empleamos soluciones innovadoras, como el enfoque Makani”, señala Robert Jenkins, Representante de UNICEF en Jordania. “El aprendizaje es la única vía mediante la cual los niños pueden lograr un desarrollo pleno y desempeñar un papel positivo y activo en la conquista de la paz y la prosperidad no sólo en su país sino en toda la región”.

El enfoque Makani, que fue puesto en marcha por UNICEF por medio de sus aliados en la sociedad civil, emplea más de 200 centros comunitarios y redes de divulgación ya existentes para brindar a los niños más vulnerables oportunidades en materia de desarrollo autónomo como las que ofrecen los servicios de educación sustitutiva, de apoyo psicosocial y de capacitación para la vida. Las actividades del enfoque Makani son financiadas con fondos de Alemania, el Canadá, Corea, los Países Bajos, UKAid y la Unión Europea.

 

*Nombre cambiado

 


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis siria

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