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Iraq

Los espacios acogedores para niños contribuyen a la recuperación de Iraq

Por Lindsay Mackenzie

Desplazada de su hogar y separada de sus padres, una niña pequeña de un campamento del norte de Iraq encuentra un lugar seguro para aprender, jugar y hacer amigos.

PROVINCIA DE DOHUK, Iraq, 28 de octubre de 2015 – Aunque solo tiene nueve años, Besma* ha sobrevivido a una experiencia muy dura a la que ningún niño debería enfrentarse nunca. En agosto del año pasado, unos grupos armados se adueñaron de su pueblo, en el distrito iraquí de Sinjar, y ella y su familia pasaron varios meses en cautiverio. Besma y su tía fueron liberadas, pero sigue sin haber rastro de su madre, su padre, su hermana y sus dos hermanos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2015/Mackenzie
Unos niños acuden al espacio acogedor para niños de un campamento establecido en Dohuk para iraquíes desplazados de sus hogares. El espacio ofrece a los niños la oportunidad de jugar, aprender, crear y pasar tiempo con amigos y maestros.

Ahora, esta niña vive con su tía y con su abuela Jalila en un campamento para familias desplazadas en el norte de Iraq.

Los 14.000 residentes del campamento representan solo una pequeña parte de los 3,2 millones de iraquíes que han sido desplazados dentro del país desde enero de 2014. La inmensa mayoría de los desplazados iraquíes viven fuera de los campamentos, con familiares o en las comunidades de acogida, y buscan refugio donde pueden.

A pesar de que los asentamientos organizados como el de Dohuk ofrecen servicios básicos y un entorno seguro, a niños como Besma, que han sufrido traumas y se les ha separado de sus familias, les cuesta mucho trabajo superar el miedo y la ansiedad.

Jalila explica que a Besma le afecta mucho pensar en sus padres y sus hermanos. Algunas veces, Jalila se despierta sobresaltada por el ruido que hace su nieta cuando tiene pesadillas.

“Besma tiene sueños horribles de aquella época”, dice. “Por la noche la oigo gritar: ‘ya vienen, ya vienen’”.

Cada día mejor

A principios de este año, Jwan, que trabaja con UNICEF ayudando a las personas afectadas por la crisis, conoció a Besma durante una visita rutinaria al campamento, y la notó incómoda y aislada del resto.

“Era muy introvertida”, cuenta Jwan. “No participaba en las actividades del campamento y no parecía tener amigos”.

Jwan le mostró a Besma el espacio acogedor para niños establecido en el campamento con la ayuda de UNICEF. Allí, los niños tienen la oportunidad de jugar, aprender, crear y pasar tiempo con amigos y maestros. Es un espacio seguro donde los niños pueden ser niños, a pesar de que sus circunstancias sean difíciles.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/IRAQ2015-00188/Khuzaie
Unos niños juegan en unos columpios del espacio acogedor para niños del campamento Al-Takya Al-Kasnazaniya, en el distrito de Al-Rasheed, en Bagdad. La mayor parte de los residentes del campamento han sido desplazados por la violencia existente en la provincia de Anbar.

“Al principio, Besma se mostraba reacia a ir al espacio”, explica Jwan. “Ahora no se quiere ir de allí”.

En el espacio también se realizan intervenciones relacionadas con la salud y la educación de los niños. Si los trabajadores perciben comportamientos que requieren la necesidad de apoyo adicional, pueden llevar a los niños a un psicólogo o al servicio de salud que corresponda; si, en cambio, advierten que algún niño no va a la escuela, lo animarán a que lo haga.

Alrededor de 100 niños del campamento vienen al espacio cada día. Una mañana, hace poco, Besma y sus amigos estuvieron jugando, cantando y dibujando.

“Me gusta venir aquí porque me encuentro con mis amigos, y además puedo dibujar y saltar a la cuerda”, dice Besma.

Al tiempo que esquivaba una fila de hula-hops fluorescentes, Marwa, una voluntaria del espacio, contemplaba cómo Besma se reía con sus amigos.

“He notado un gran cambio a mejor desde que llegó”, sostiene Marwa. “Besma se está abriendo y ha hecho muchos amigos. Cada día está un poco mejor”.

 

*Algunos nombres se han cambiado.


 

 

Fotografía UNICEF: Apoyo a Yazidis

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