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Guinea

Ayudando a los niños guineanos a recuperar la alegría tras una gran pérdida

Por Lianne Gutcher

Para los niños de Guinea que han perdido a uno de sus progenitores o a ambos a causa del ébola, los juegos y las actividades en grupo son una forma muy valiosa de reunirse con sus amigos y compartir momentos felices.

KANKAN, Guinea, 2 de noviembre de 2015 – La ilusión inunda el vecindario de Dar-es-Salaam, en Kankan, en el norte de Guinea, mientras los niños se divierten con juegos como “Simón dice”, el balón prisionero o el salto a la cuerda.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guinea/2015/Gutcher
Assa Conde Bah, una superviviente de ébola de cuatro años procedente de Kankan, Guinea, que perdió a su madre a causa de la enfermedad, participa en una sesión de juegos y recreo organizada por UNICEF y la ONG Enfance du Globe, que le ofrecen apoyo psicosocial y la ayudan a reintegrarse en la comunidad.

Es el turno de Assa Conde Bah, una niña de cuatro años, y cuando termina, los otros niños la vitorean. Ella sonríe, radiante.

Dos semanas antes, ninguno de los otros niños jugaba con ella. Como era superviviente del ébola, estaba estigmatizada y le tenían miedo.

La estigmatización es muy común, y no solo afecta a los supervivientes del ébola, sino también a los familiares de las víctimas. Las actividades de juegos y recreo constituyen la estrategia que UNICEF y las ONG aliadas están empleando para ayudar a los niños afectados por el ébola a volver a encajar en sus comunidades.

Hasta mediados de septiembre, UNICEF identificó y registró a 5.951 niños que habían perdido a uno de sus padres o a ambos a causa del virus del ébola. De ellos, 58 se encuentran en Kankan, donde reciben apoyo y orientación.

En la actualidad, por ejemplo, se procura mezclar a los niños que han perdido a sus progenitores por la enfermedad con otros que no han sufrido daños tan directos. Además de contribuir a la reinserción social, las sesiones permiten a los orientadores voluntarios de la comunidad proporcionar a los niños el apoyo psicosocial que necesitan.

“Las sesiones de juegos ayudan a eliminar cualquier síntoma de estigmatización que pueda existir hacia los niños supervivientes del ébola”, sostiene Mamadou Gueladjo Barry, un trabajador social de Enfance du Globe, la ONG que colabora con UNICEF. “Estos niños también han perdido a sus padres, y algunos no tienen esperanza. Nosotros los escuchamos y hablamos con ellos.”

Lancine Diallo, de 11 años, perdió a su madre también a causa del ébola, y ahora es su padre el único que cuida de él. Lancine lleva asistiendo a las sesiones de juego desde que empezaron, a principios de septiembre. Le encantan los deportes, y los días que puede jugar al fútbol son los que más disfruta. Lancine explica que a él no lo han estigmatizado, pero se dio cuenta de que cuando Assa llegó, los otros niños la excluían de los juegos.

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© UNICEF Guinea/2015/Gutcher
Lancine Diallo, de 11 años, perdió a su madre a causa del ébola. Asiste a las sesiones de juegos y recreo en el vecindario de Dar-es-Salaam, en Kankan, desde principios de septiembre.

“Pero ahora está bien”, asegura. “Todos juegan con ella. Si vuelvo a ver que los niños excluyen a alguien, iré y les explicaré por qué no lo deben hacer”.

No obstante, según la opinión de Barry, las sesiones de juegos también han sido buenas para Lancine, porque, tal y como él explica con naturalidad, “lo han ayudado a lidiar con la muerte de su madre”.

Mantener el atractivo de los juegos

Las sesiones de juegos se celebran en Dar-es-Salaam seis días a la semana, y el número de niños que participan aumenta cada día. Para que todo transcurra de manera fluida, se separa a los niños en cuatro grupos de edad: de 4 a 8, de 9 a 12, de 13 a 15 y de 16 a 17.

Los orientadores voluntarios que dirigen las sesiones de juegos necesitan ser muy creativos para que las actividades resulten atractivas, y deben inventar juegos nuevos para que los niños jueguen cada día. Los encargados de elegir a los orientadores son los Consejos de Aldeas para la Protección Infantil, unas entidades establecidas con la ayuda de UNICEF en todas las aldeas de Guinea donde hay niños que han perdido a uno de sus padres o a los dos a causa del ébola.

Aunque no se han registrado casos de ébola en Kankan desde enero, los niños deben lavarse las manos y tomarse la temperatura como una medida de precaución antes de ponerse a jugar.

Ayuda para las familias

Además de recibir apoyo psicosocial, los niños que han perdido a uno de sus padres o a los dos a causa del ébola también obtienen otros tipos de apoyo, gracias a la financiación de donantes como la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (en inglés, ECHO), la Oficina de asistencia para casos de desastre en el extranjero de los Estados Unidos (OFDA) y los gobiernos de Alemania, Suecia y los Emiratos Árabes Unidos.

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Mamadou Gueladjo, un trabajador social de la ONG Enfance du Globe, participa en una sesión de juegos y recreo en Dar-es-Salaam.

Después de registrarse, los cuidadores de los niños son elegibles para recibir una transferencia mensual de 25 dólares por niño (hasta 75 dólares) para comprar alimentos, ropa y otras necesidades. Los trabajadores sociales visitan sus hogares para asegurarse de que la familia se haga cargo de ellos y utilicen el dinero de forma adecuada. Los niños también reciben un kit escolar con una mochila y lápices; un kit de higiene que contiene elementos como pasta de dientes y jabón; y un kit familiar con ropa y alimentos tales como judías, arroz y aceite.

Los orientadores voluntarios son divertidos y profesionales, y participan en todos los juegos. Se les da bien animar a los niños, controlan que todos tengan su turno, y es evidente que tienen ganada su confianza.

Sin embargo, si un niño se hace un lío saltando a la cuerda y el orientador lo expulsa, Sarah Mouyon, Oficial del Desarrollo del Niño de UNICEF en Kankan, se encarga de hablar en privado con el orientador. Le explica que es muy importante animar a los niños y que, si se equivocan, debe permitirles intentarlo de nuevo, en lugar de apartarlos a un lado inmediatamente.

“Además de gestionar el programa, mi papel consiste en supervisar el trabajo de los orientadores voluntarios de la comunidad”, explica Mouyon. “Los niños huérfanos suelen ser un poco más tímidos y vergonzosos que los demás; la muerte de una madre o un padre tienen un peso grande sobre ellos. Se trata de ayudarlos a recuperar la ilusión jugando”.


 

 

Fotografía UNICEF: El fin del ébola comienza en casa

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