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Guinea

En Guinea, los centros de salud móviles luchan más que el ébola

Ver vídeo: clínicas móviles para la lucha contra el ébola (en inglés)

 

Por Lianne Gutcher

Una campaña para llevar atención médica a las zonas más remotas de Guinea contribuye a que los médicos detecten casos ocultos de ébola, así como a crear unos lazos más fuertes con las comunidades que desconfían de los desconocidos.

FORÉCARIAH, Guinea, 12 de junio de 2015 – Son las 8 de la mañana del vigésimo quinto día de la segunda Campaña Sanitaria de Emergencia llevada a cabo en Forécariah, Guinea. Isidore Tokpa Nyanbalamou, un médico que trabaja con el equipo de coordinación nacional de respuesta ante el ébola, sube al camión que ha traído cargado de las medicinas básicas y las prepara para su despliegue en Moussafangamayah, uno de los pueblos más remotos de la prefectura.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guinea/2015/Gutcher
El Dr. Isidore Tokpa Nyanbalamou (a la izquierda) y el epidemiólogo Amadou Lamarana Sow (a la derecha) preparan una clínica móvil en el pueblo de Moussafangamayah, Guinea.

Durante las tres últimas semanas, el Dr. Nyanbalamou ha formado parte de los 11 equipos de clínicas móviles que han trabajado ofreciendo consultas y medicinas gratuitas proporcionadas por UNICEF para aquellos habitantes del pueblo que carecen de servicios médicos.

Mediante las consultas y los tratamientos ofrecidos a los más necesitados, el equipo de Coordinación Nacional espera descubrir casos de ébola que aún no hayan sido detectados.

“Se trata de detectar casos activos”, explica el Dr. Nyanbalamou. “Podemos encontrarnos con pacientes que presentan dos, tres, cuatro y hasta cinco signos de [ébola], y a partir de ahí comenzamos a tratarlos”.

Cuando el Dr. Nyanbalamou se encuentra con un paciente con síntomas de ébola, le explica en qué consiste la enfermedad y el tratamiento: se ingresará al paciente en un centro de salud y se le harán pruebas. Si el resultado de las pruebas es positivo, se trasladará al paciente a un centro de tratamiento de ébola para ser atendido adecuadamente. Además, las personas con las que haya estado en contacto estarán controladas durante 21 días (lo máximo que puede tardar en desarrollarse el ébola) para detectar posibles síntomas. Si los resultados de las pruebas son negativos, el paciente podrá volver a casa.

“Las primeras veces que desplegamos nuestro equipo, en muchos pueblos la gente estaba asustada”, cuenta el Dr. Nyanbalamou. “Pensaban que enfermarían a causa de las medicinas. Nos decían: ‘no estamos enfermos, ¿para qué habéis venido?’”

Una zona de riesgo

Moussafangamayah, en la subprefectura de Farmoréah, está a solo 25 kilómetros del centro de Forécariah, pero las condiciones de la carretera hacen que se tarde una hora y media en llegar allí en un vehículo 4x4. No se han detectado casos de ébola en el pueblo, pero Forécariah se considera una zona de riesgo de ébola. De los 13 casos confirmados de ébola en Guinea en la semana que terminó el 31 de mayo, siete de ellos se encontraban en Forécariah. Por ello, se está controlando muy de cerca el pueblo y el distrito para detectar nuevos casos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guinea/2015/Gutcher
“La primera vez que nos instalamos, mucha gente del pueblo se asustó”, cuenta el Dr. Nyanbalamou. “Pensaban que enfermarían a causa de las medicinas”.

A mitad del trayecto, Amadou Lamarana Sow se incorpora al viaje para reunirse con el Dr. Nyanbalamou. Amadou es un epidemiologista de la Organización Mundial de la Salud. Cuando visitan pueblos especialmente remotos, los médicos de las unidades móviles trabajan en parejas.

Su primera visita es a la casa de Lansana Soumah, un granjero de 60 años que hace dos semanas se abrió la pierna de un corte con su machete. 

Los médicos piensan que en realidad le ocurrió hace, al menos, un mes. Cuando un comité de vigilancia en las comunidades (CWC, por sus siglas en inglés) lo descubrió durante una campaña de concienciación, su pierna supuraba y ya padecía septicemia. El CWC llamó al Dr. Nyanbalamou, que decidió que dado que el paciente estaba demasiado frágil para ser trasladado al hospital de Farmoréah, intentaría hacer lo posible por él en la comunidad. Trató al paciente por primera vez dos días antes, y ahora están haciéndole un seguimiento. Tras completar lo que es un claro proceso agonizante sin darle anestesia, le proporcionan a la familia antibióticos y analgésicos.

“Ya está mucho mejor”, dice el Dr. Nyanbalamou. “Habría muerto si no hubiésemos intervenido”.

Los médicos deben marcharse y no podrán regresar para seguir el progreso de Soumah. La hermana del paciente, Amie Soumah, está más tranquila ahora que su hermano ha recibido atención médica.

“Estoy muy, muy feliz de que la clínica móvil haya venido a tratar a mi hermano”, nos dice.

Brindar confianza

A continuación, el equipo instaló una clínica provisional de atención inmediata para ofrecer consultas gratuitas a aquellos que se encontraran mal. Los médicos cuentan con analgésicos, medicinas antimaláricas, antibióticos, antiparasitarios y suplementos de hierro para tratar las enfermedades más frecuentes: malaria, molestias intestinales y anemia. 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guinea/2015/Gutcher
Aunque no ha habido casos de ébola en el pueblo, se trata de una zona de riesgo y, por tanto, necesita estar controlado.

“Al principio, el mayor reto fue la reticencia de los pacientes, ya que parecían tener alergia a los extraños”, cuenta el Dr. Nyanbalamou. “La gente estaba asustada, pero cuando conseguimos concienciarlos entendieron que las medicinas servían de verdad para tratarlos, no para hacer que su salud empeorara. Se nos acercaron una o dos personas, y después empezó a venir cada vez más gente para recibir una consulta gratuita”.

Una vez que han tratado a unas 15 personas sin detectar ningún caso susceptible de ébola, los médicos recogen sus cosas. Cuando se están marchando, algunas personas se les acercan y les preguntan: ¿podrían pedirle a las autoridades que instalaran un puesto de salud en el pueblo, o cerca de allí? También les gustaría que construyeran una escuela.

El Dr. Nyanbalamou les informa de que tendrán que hacer su solicitud directamente ante las autoridades en Farmoréah.
La situación del pueblo de Moussafangamayah es una muestra de que, incluso después de que este brote de ébola, el más duradero y devastador desde que se identificó por primera vez el virus hace 40 años, se haya erradicado, sigue quedando mucho por hacer para reconstruir y fortalecer el sistema de salud de Guinea, de forma que se pueda garantizar que todas las personas tengan acceso a la atención médica básica. 


 

 

Fotografía UNICEF: El fin del ébola comienza en casa

 

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