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República Democrática del Congo

Ayuda alimentaria para una comunidad congoleña y los refugiados a los que ha acogido

Por Ndiaga Seck

Con la huida de los refugiados burundeses a la República Democrática del Congo, UNICEF y sus aliados están tomando las medidas necesarias para proporcionar alimentos y asistencia sanitaria a todas las personas que llegan y a las comunidades que los acogen.

LUVUNGI, República Democrática del Congo, 11 de junio de 2015. “Mi hija Myriam ha estado muy enferma últimamente. Tenía fiebre y las piernas hinchadas. También le cambió el pelo. Por eso la he traído al hospital esta mañana”, nos cuenta, preocupada, Navran Tulinabo. Tiene 25 años y viene de Luvungi, Kivu del Sur, al este de la República Democrática del Congo (RDC).

Imagen del UNICEF
© UNICEF Burundi/2015/Seck
A Myriam, de dos años, le están haciendo la prueba para detectar malnutrición, consistente en medir la circunferencia que hay en el punto medio entre el codo y el hombro.

La señora Tulinabo, madre de seis hijos, sostiene a su niña de dos años en el regazo mientras espera para ver al médico.

Desde que estalló la oleada de violencia en Burundi el pasado mes de abril, unos 10.000 hombres, mujeres y niños han huido del país para establecerse en los territorios de Uvira y Fizi, en la provincia de Kivu del Sur. Mientras UNICEF refuerza el sistema sanitario para atender lo mejor posible a los refugiados y las familias anfitrionas, el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés), aliado de UNICEF, por su parte, instaló unas unidades terapéuticas para pacientes ambulatorios en Lemera y Ruzizi para tratar la malnutrición aguda grave y crónica.

Esta medida forma parte de la Respuesta Rápida a los Movimientos de Población (RRMP), cuyo principal objetivo es evaluar rápidamente las necesidades y responder con asistencia integrada según las circunstancias de la compleja situación humanitaria en las que se encuentra la región.

“Cuando he llegado esta mañana, la enfermera le ha realizado unas pruebas a mi hija”, cuenta la señora Tulinabo. “La pesó, comprobó el estado de sus brazos y sus piernas y me dio unas medicinas

UNICEF ha facilitado 225 cartones con alimentos terapéuticos listos para el consumo (RUTF, por sus siglas en inglés) como Pumply nut. Además, se han proporcionado 30 cartones de leche terapéutica para que Pronanut, el departamento de nutrición del Ministerio de Sanidad congoleño, pueda atender a los más de 1.000 niños desnutridos.

Apoyo para los más vulnerables

Al igual que otros niños de la zona de Luvungi, Myriam padece malnutrición aguda grave. “Las tasas de malnutrición aguda grave se sitúan al seis por ciento en Luvungi, donde se han establecido miles de refugiados últimamente”, dice Pascal Bahati, nutricionista del IRC. “Algunas de las causas de malnutrición en esa zona son los embarazos, ya que las mujeres dan a luz cuando sus niños son aún muy pequeños, así que dejan de amamantarlos demasiado pronto”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Burundi/2015/Seck
Navran Tulinabo, la madre de Myriam, en consulta con un médico en la unidad terapéutica de pacientes ambulatorios.

Por otro lado, los frecuentes conflictos armados en la zona han mermado las estructuras socioeconómicas que antes respaldaban a las familias más vulnerables.

En el centro para pacientes ambulantes de Luvungi, varias madres y padres esperan a que sus hijos sean atendidos.

“Cuando los niños llegan al centro los pesamos, los medimos y calculamos la circunferencia de la parte superior del brazo. El doctor explica a los padres cuál es el problema y les da las medicinas correspondientes”, cuenta Bahati. “Además de Plumpy nut, damos a los niños vitamina A, tabletas antiparasitarias de Mebendazole y antibióticos como Amoxicilina. A algunos también los vacunamos contra las enfermedades prevenibles”.

Bahati vierte pasta de cacahuete de alto contenido energético en una bolsa de plástico y se la da a la señora Tulinabo. “Esta medicina es solo para Myriam, no para sus otros hijos”, le explica.

“El doctor me ha dicho que el tratamiento dura siete días”, cuenta la señora Tulinabo. “Debo dárselo a mi hija por la mañana, a medio día y por la noche”. Abre un paquete de RUTF y le da la pasta a Myriam, que traga un poco y se relame los labios. Parece que le gusta.

Según Bahati, el comportamiento de los padres es clave para el tratamiento de los pacientes ambulantes, por lo que deben seguir el protocolo nacional de nutrición.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Burundi/2015/Seck
Myriam, que ha sido diagnosticada con malnutrición aguda grave, recibe alimentación terapéutica en forma de pasta.

“Dentro de una semana, la madre volverá por otro lote de RUTF. Myriam estará curada en un plazo de tres a cuatro semanas, siempre que no comparta la medicina con sus hermanos”, explica.

A principios de junio, UNICEF y el IRC llevaron a cabo una campaña de vacunación de cinco días con el objetivo de inmunizar a 66.823 refugiados y niños de las familias anfitrionas de entre cero y 59 meses contra la polio, y a 59.752 de ellos de entre seis y 59 meses contra el sarampión.

UNICEF facilita asistencia sanitaria gratuita para los refugiados y las familias anfitrionas vulnerables de Luvungi, Mulongwe y Bwegera, y ampliará la respuesta RRMP a otras estructuras del sistema sanitario si se detectan casos de necesidad.


 

 

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