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Cuba

Servicios de protección infantil en Cuba: la historia de Jorge

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cuba/2016/López Fesser
Jorge posa con sus amigos durante una de las actividades en un jardín botánico en La Habana. Durante los últimos cuatro años, Jorge ha vivido en un hogar para niños sin protección familiar.
 

Por Marta López Fesser

LA HABANA, Cuba, 18 de enero de 2017 – Jorge tuvo que cambiar de casa hace cuatro años. Al fallecer su madre y sin contar con otros familiares que se hicieran cargo de él, cayó bajo el cuidado de los servicios de protección a la infancia en Cuba.

Jorge ha pasado estos cuatro años en un hogar para niños, niñas y adolescentes sin amparo familiar que, a solo meses de independizarse, describe como su propia casa.

“Me costó mucho al principio, cuando llegué nuevo, pero la directora me ayudó y los otros niños me aceptaron inmediatamente”, dice Jorge. “Lo que más me gusta es salir a la playa, porque conocemos gente nueva. Pero también nos visitamos entre hogares y la pasamos bien”.

Uno de los propósitos fundamentales de las actividades que se llevan a cabo fuera del hogar es propiciar el intercambio con los demás niños, niñas y adolescentes de la zona y el contacto con la vida cultural, social y política del lugar en el que viven.

Los hogares para niños, niñas y adolescentes sin amparo familiar, gestionados por el Ministerio de Educación de Cuba, son centros en los que se les proporcionan condiciones de vida semejantes a las de una casa de familia. Los niños pueden encontrarse sin protección por el fallecimiento o abandono de sus progenitores, o porque alguno de los padres haya sido sentenciado a prisión o sufriera de una enfermedad psiquiátrica grave.

Durante su estancia en estas instituciones, se les garantiza atención médica, alojamiento, alimentación, uniformes escolares, ropa y calzado, además de un estipendio para sus gastos personales. Cursan estudios en los centros docentes del sistema nacional de educación, lo que facilita su integración escolar y social y su preparación para estudios superiores o para acceder a un empleo con formación técnica.

Desde 2014, UNICEF ha estado apoyando el fortalecimiento de la protección integral a niños, niñas y adolescentes, entre 0 y 18 años, sin amparo familiar para una mejora de la calidad de su atención.

“Gracias al apoyo de UNICEF, los trabajadores en los hogares están más altamente cualificados para guiar y dar amor, y cuentan con las herramientas necesarias para orientar cada caso individual. A pesar de todas sus dolencias y tristezas, sienten que están rodeados de gente que no sólo trabaja duro por ellos, sino que los entienden y los pueden ayudar”, dice Adelaida Espinosa, subdirectora del hogar del Cotorro.

UNICEF contribuye al mejoramiento de las condiciones de vida en los hogares y a la capacitación y el intercambio metodológico del personal que trabaja en estas instituciones. Alrededor de 400 niños y niñas y casi 700 agentes educativos de 48 hogares de todo el país son beneficiarios directos de este proyecto.

Ana Belkis Barbán, directora del hogar de Mayabeque durante los últimos 17 años, valora por encima de todo el apoyo de UNICEF en la capacitación metodológica del personal de los hogares y dice notar una mejoría importante en ese terreno.

Jorge estudió chapistería durante dos años en la escuela de oficios hasta graduarse. Es obligatorio que los jóvenes finalicen sus estudios para poder salir del hogar.

Cuando cumplen 18 años, y están en condiciones de vivir de manera independiente, se les gestiona el retorno a su vivienda, si tienen una familia, o reciben una casa por parte del gobierno local. Ellos siguen en contacto por un tiempo más hasta que se adaptan a sus nuevas circunstancias, aunque los lazos afectivos establecidos en la institución suelen perdurar.

“De esta manera dejan atrás el hogar teniendo su propia casa, los estudios terminados y un medio de vida… y estamos seguros de que los hemos preparado bien para la vida”, explica la señorita Espinosa.

“Seguro volveré a visitar a la directora y a mis amigos. Lo que más deseo es abrirme a la sociedad, buscar nuevos amigos y tener una novia”, dice Jorge.


 

 

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