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Chad

En el Chad, los sueños de las niñas robados por el matrimonio

Por Badre Bahaji

Para esta niña de 15 años, la esperanza de poder estudiar y tener una carrera se desvaneció cuando su familia la forzó a casarse a los 12 años. Ahora, el Gobierno del Chad, con la ayuda de UNICEF y otros aliados, ha lanzado una campaña para terminar con el matrimonio infantil.

YAMENA, Chad, 20 de noviembre de 2015 – Igual que otras niñas de su edad, Amina Abdelrahman, de 15 años, tiene muchos planes de futuro. “Mi sueño es llegar a ser médico para poder ayudar a la gente que está enferma”, afirma, visiblemente ilusionada.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2015/Gonzalez
Amina Abdelrahman, de 15 años, con sus dos hijos, Moustapha, de tres años, y Haroun, de uno. Amina abandonó la escuela cuando se casó a los 12 años.

Sin embargo, es probable que su futuro no sea tan brillante como sus sueños. Su vida dio un gran giro cuando tenía 12 años y tuvo que dejar la escuela para casarse. Esta niña tan joven ya es madre de dos hijos: Moustapha, de tres años, y Haroun, de uno, que viven con ella en una casa de adobe de una sola habitación.

Amina no vive en un pueblo pequeño ni en una región aislada, sino en un vecindario muy concurrido de Yamena, la capital del Chad. El olor a bakhoor (incienso) y el colorido de la decoración hacen que su pequeña casa resulte acogedora, a pesar de tratarse de una habitación sencilla.

“Fui a la escuela primaria solo dos años, y tuve que dejarla porque era la única niña de mi familia y la mayor de mis hermanos”, explica. “Tenía que ayudar a mi madre, cocinar y hacer las tareas del hogar. En cuanto dejé los estudios, mi madre me casó”.

Amina era consciente de que una educación podría permitirle ejercer el derecho de tomar sus propias decisiones, pero esos sueños iban mucho más allá de lo que su madre considera que es el papel de una mujer en la vida: casarse, tener hijos y cuidar de su esposo.

“Cuando me dijeron que iba a casarme no pude decir nada”, explica. “Y si hubiese dicho algo, mi madre no lo habría aceptado. Por eso permití que me casaran, igual que nuestras madres hicieron antes que nosotras”.

Privadas de oportunidades

A los 15 años, muchas niñas pueden decidir cómo sacar el mejor provecho a sus vidas. Sin embargo, 15 millones de niñas se casan cada año, y con ello se privan de la oportunidad de cumplir sus sueños y alcanzar sus ambiciones.

“Cuando vivía con mis hermanos y mi madre, todos mis hermanos iban a la escuela”, cuenta Amina. “A mí me daba envidia. Ojalá pudiera volver a la escuela ahora mismo y ser como ellos. Me encantaría conseguir un trabajo, construir mi propio hogar y cuidar de mis hijos”.

El matrimonio infantil es una práctica muy común en el Chad, donde al menos siete de cada diez niñas se casan antes de cumplir los 18 años. Muchos padres piensan que casar a sus hijas las beneficia. En las zonas más pobres, concretamente, algunos padres casan a sus hijas por razones económicas.

Las niñas que se casan también son más propensas a abandonar la escuela. Además, dado que sus cuerpos no están totalmente desarrollados, no están preparadas para dar a luz, y eso puede poner sus vidas en peligro.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2015/Gonzalez
“Mi sueño es llegar a ser médico para poder ayudar a la gente que está enferma”, dice Amina.

“Una niña casada no tendrá la oportunidad de adquirir las destrezas físicas, emocionales y educativas que necesita para llevar adelante una vida satisfactoria”, sostiene Philippe Barragne-Bigot, Representante de UNICEF en el Chad. “El matrimonio infantil no solo arriesga el futuro de las niñas, sino que además pone en peligro el desarrollo, la paz y la prosperidad de sus familias, sus comunidades y todo el mundo en general”.

Un nuevo compromiso

Con la ayuda de UNICEF y otras agencias de las Naciones Unidas, en 2015 se ha lanzado una campaña nacional para terminar con el matrimonio infantil. La campaña está liderada por el presidente y la primera dama del Chad, y se enmarca dentro de la campaña de la Unión Africana para poner fin al matrimonio infantil.

“Es intolerable que hoy en día sigamos permitiendo el matrimonio infantil. En todas nuestras regiones se sigue llevando a cabo esta práctica, además de la mutilación genital femenina”, decía Idriss Deby Itno, presidente del Chad, al comienzo de la campaña.

“Para poner fin a esta práctica, debemos comprometernos todos: padres, madres, familias, líderes religiosos y de la comunidad, responsables de la toma de decisiones y sociedad civil”, añadía. “Debemos estar unidos y convencidos para luchar contra esto”.

La campaña nacional contra el matrimonio infantil se llevó a cabo en distintos niveles mediante una comunicación extensiva y medidas de movilización social. En marzo de este año, el presidente firmó un proyecto de ley para prohibir el matrimonio de niñas menores de 18 años que fue aprobado por el Parlamento en junio.

Aun así, sigue quedando un largo camino por recorrer hasta conseguir que la ley se aplique de forma efectiva, y se necesitarán medios cuantiosos que permitan emprender programas para apoyar el cambio positivo y promover la educación de las niñas, una de las herramientas más importantes para poner punto y final al matrimonio infantil y hacer sus sueños realidad.


 

 

Fotografía UNICEF: Escapar del matrimonio infantil

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