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Benin

En Benin, una nueva vida para Solange

Por Hadrien Bonnaud

El abuso que durante largo tiempo sufrió una niña llega a su fin gracias a un programa destinado a las víctimas de violencia y explotación, que recibe apoyo de UNICEF.

COTONOU, Benin, 5 de febrero de 2015 - “Viví con mi abuela porque mis padres me abandonaron tan pronto como nací. Por esta razón, mi abuela es la única persona que cuenta para mí”, dice Solange, una niña de 15 años. Hoy en día vive en Cotonou, Benin, en un hogar que dirigen las Hermanas Salesianas y recibe apoyo de UNICEF.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Benin/2015/Bonnaud
Víctima de abuso sexual y abandonada por sus progenitores, Solange, de 15 años, vive actualmente con las Hermanas Salesianas en Cotonou. Está tomando cursos de peluquería y quiere abrir su propio salón de belleza.

“Nací en Guinea”, dice Solange. “Tenía 8 años y cursaba segundo grado de primaria cuando dejé el país. Mi abuela se enfermó y me llevó a vivir en Cotonou con mi madre”.

Perdida

Separada de su abuela y en un país nuevo para ella, Solange se encontró viviendo con una familia constituida por dos niños, un padrastro y su madre, a quien apenas conocía. Se sentía perdida y dejó de asistir a la escuela.

“Yo le decía que ella no era mi madre” recuerda. “Y la insultaba porque me había abandonado. Entonces, ella me golpeaba muy duro”.

Dos meses después llevaron a Solange a vivir con una tía. Asistía a la escuela durante el día, pero por las noches tenía que vender arroz en las calles. Cocinaba y vendía comida hasta la media noche. Su tía se enfadaba frecuentemente con ella debido a que no le obedecía.

“Todas las tardes, cuando llegaba de la escuela, me pegaba”, dice Solange. “Yo me acuclillaba y ella me golpeaba con un cable eléctrico. Lo hacía, sobre todo, cuando yo rompía un vaso o cometía esa clase de errores”.

Cuando Solange cumplió 12 años, el esposo de su tía abusó sexualmente de ella. “Se lo conté a mi madre, pero todos creían que era mentira”, dice.

Poco después, Solange quedó embarazada. La familia la obligó a abortar y la mandaron a vivir nuevamente con su madre, cuyo esposo la violó. En esa oportunidad, la familia la escuchó y el tema se trató con seriedad. La llevaron al cuartel de policía para que presentara una denuncia formal, pero nadie la acompañó durante la diligencia. Y nadie fue a buscarla más tarde. Una vez más, Solange se encontraba sola.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Benin/2015/Bonnaud
En Cotonou, las Hermanas Salesianas dirigen un programa respaldado por UNICEF que atiende a niñas víctimas de abuso y les imparte formación profesional; por ejemplo, cursos de costura.

Varios días después la llevaron a donde las Hermanas Salesianas, que dirigen un centro de tránsito para niñas que han sido víctimas de abuso, explotación y trata de personas.

Historias desgarradoras

La Coordinadora de Proyectos del centro, Yvette Dayé Lalèyè, es una firme defensora de la causa de los niños. “En el centro, todas las niñas se benefician de atención sanitaria y orientación psicológica. Reciben educación y tienen acceso a capacitación profesional. Pueden llegar a ser peluqueras o costureras”, dice.

“Las historias de estas niñas son desgarradoras”, continúa. “Procuramos darles algo de esperanza para que puedan tener momentos de felicidad, como cualquier otro niño. Pero no son más que gotas en un océano. Falta muchísimo por hacer”.

Un entorno seguro

En el centro de tránsito viven alrededor de 40 niñas, que permanecen allí entre un día y tres meses, dependiendo del resultado de la búsqueda de sus familiares. “Queremos asegurarnos de que lleguen a entornos donde no corran peligro”, dice la señora Lalèyè. “Las niñas que no encuentran una familia de acogida pueden permanecer entre tres y cuatro años en la sección más amplia del centro. Las Hermanas cuidan a unas 500 niñas todos los años”.

El sueño de Solange es abrir su propio salón de belleza. También desea comprar una computadora y conectarse con sus amigos y amigas. “Me gusta el centro porque aquí nadie me acosa”, dice mientras sonríe.

También es optimista: “Algún día regresaré a Guinea”.


 

 

Fotografía UNICEF: Violencia en contra de las niñas

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