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Timor-Leste

En remotas comunidades de Timor-Leste, padres, madres e hijos aprenden juntos

Por Gizela Moniz da Silva

Olympia Carvalho siempre había querido que sus hijos mayores fueran a clase de preescolar, pero eran muy caras y las aulas estaban demasiado lejos. Ahora, gracias a un nuevo programa educativo de enseñanza alternativa preescolar y parental en su comunidad rural, tanto ella como sus hijos tendrán la oportunidad de aprender.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Timor-Leste/2016/Moniz da Silva
Olympia Carvalho y sus tres hijos posan en su casa, en el remoto pueblo de Matahoi. Ha estado asistiendo a clases de educación parental mientras sus hijos acuden al curso alternativo de preescolar en su comunidad.

MATAHOI, Timor-Leste, 23 de mayo de 2016 – A las 8 en punto de la mañana, el sonido de una campana resuena por todo Matahoi, el remoto pueblo del municipio de Viqueque en Timor-Leste. Cuando cesa el sonido, Olympia Carvalho, de 26 años y madre de tres hijos, emprende el camino hacia el centro del pueblo de esta pequeña comunidad agrícola, situada a 170 kilómetros al este de Dili, la capital del país.

La campana indica que empieza otra sesión educativa parental para la señora Carvalho, pero también señala un nuevo comienzo para sus hijos. Porque mientras ella asiste al curso parental, sus dos hijos mayores, Atanazio, de 5 años, e Izaias, de 3, también lo hacen en las recién creadas clases alternativas de preescolar.

Una alternativa respaldada por la comunidad

El programa alternativo de preescolar consiste en un curso de aprendizaje informal para niños y niñas de 3 a 5 años que no han tenido acceso a una enseñanza preescolar formal. Sigue el plan de estudios del Ministerio de Educación y de su puesta en práctica se encargan voluntarios cualificados de la comunidad.

“Estoy muy contenta de tener aquí un preescolar alternativo”, dice la señora Carvalho. “Ahora mis niños pueden ir a la escuela en su propia comunidad. Siempre quise que mi hijo mayor hiciera preescolar cuando cumpliera los tres años, pero no podía permitírmelo económicamente, además de que estaba muy lejos, a unas dos horas a pie desde nuestra casa”.

Las clases de preescolar se dan tres veces por semana y llevan funcionando en la comunidad unos tres meses. La señora Carvalho dice que tanto ella como sus hijos han aprendido ya mucho. “Me aseguro de que vayan a clase habitualmente, la mayoría de las veces yo también los acompaño. He aprendido mucho con el profesor, me ha dado muy buenas ideas, como la de que se puede aprender a través del juego, algo que ahora pongo yo en práctica con mis hijos en casa”, dice la señora Carvalho.

Teresa Fernandes es un ama de casa y voluntaria cualificada de la comunidad que ofrece su tiempo en favor de los niños de su pueblo. Con el respaldo de UNICEF, la señora Fernandes recibió preparación en técnicas de mediación, organización del aula y planificación de las lecciones, de acuerdo al nuevo plan de estudios de la escuela. Cada voluntario recibe también materiales didácticos esenciales.

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© UNICEF Timor-Leste/2016/Moniz da Silva
Uno de los niños de la comunidad participa en las clases alternativas de preescolar. Las clases se imparten tres veces por semana y llevan funcionando en la comunidad unos tres meses.

“Esto es algo nuevo para mí”, dice la señora Fernandes. “Afortunadamente, la formación me ha ayudado a desarrollar técnicas para comunicarme con los niños de manera eficaz y para hacerlos participar en las actividades de clase. ¡No es fácil arreglárselas con tantos estudiantes!”

La apropiación y el respaldo comunitarios son esenciales para que el programa de aprendizaje preescolar funcione de manera eficaz.

Una autoridad del pueblo, Antonio Soares, proporcionó el espacio para la escuela preescolar. “Siempre quise tener en mi comunidad una escuela de preescolar”, explica. “En el pasado, el subdistrito solo tenía una escuela de preescolar; se encontraba en un lugar muy alejado y sólo recibía un número limitado de niñas y niños”.

El señor Soares abogó durante años porque hubiera más centros preescolares. Se dio cuenta de que los niños que iban a clases de preescolar estaban más seguros de sí mismos y eran más brillantes que aquellos que no iban. “Ahora mi sueño se ha hecho realidad”, dice.

Invertir en padres y madres

A las madres y a los padres y cuidadores cuyos niños y niñas van a clases alternativas de preescolar también se les anima a que asistan a los cursos trimestrales de educación parental. Estos cursos los imparte el Ministerio de Solidaridad Social, con el respaldo de los trabajadores sociales de la comunidad y los líderes municipales y comunitarios.

En comunidades rurales como la de Matahoi, los niños que proceden de familias pobres y analfabetas no siempre reciben una orientación adecuada; a veces carecen de los conocimientos básicos necesarios para entrar en la educación primaria. A muchos también les es difícil adaptarse a la rutina de la escolarización formal. Las investigaciones han demostrado que invertir en las capacidades de los padres y las madres para ofrecer una atención y protección adecuadas mejora el desarrollo del niño, especialmente durante sus primeros años de vida.

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© UNICEF Timor-Leste/2016/Moniz da Silva
Olympia Carvalho dirige un grupo de debate en una sesión parental. A las madres y a los padres y cuidadores cuyos niños asisten a cursos alternativos de educación preescolar se les anima a que asistan trimestralmente a cursos donde reciben orientación profesional sobre el desarrollo de la primera infancia para que la apliquen a sus hijos.

“Este programa de educación parental es una doble bendición. Nunca habíamos tenido actividades de este tipo en nuestro pueblo, y ahora llegan para niños y padres”, dice la señora Carvalho. “Había cosas que los participantes ya sabían porque ellos mismos son padres, pero también había cosas que desconocían, como que los bebés pueden escuchar las voces de su madre o de su padre cuando llevan seis meses en el vientre de la madre, o la información sobre el desarrollo cerebral de los niños. ¡Estoy impaciente por asistir a la próxima sesión!”.

Además de abrir escuelas alternativas de preescolar en comunidades remotas y de involucrar a padres y madres en cursos de educación parental a nivel comunitario, los principales mensajes se refuerzan a través de la emisora de radio de la comunidad, el teatro juvenil y un programa cuyo objetivo son las visitas domiciliarias.

A partir de abril del 2016, el programa de preescolar se puso en marcha en 34 comunidades de Ermera (llegando a más de 1.000 niños y niñas) con la ayuda de la Fundación de Conciencia de H&M; y en 92 comunidades de los municipios de Ermera y Viqueque (que llegaron hasta más de 3.700 niñas y niños) gracias al apoyo del gobierno de Nueva Zelanda. El programa parental se está poniendo en marcha en 15 pueblos de los municipios de Ermera y Viqueque con el respaldo de la Fundación de Conciencia de H&M y en este año se expandirá hasta un total de 87 pueblos, llegando hasta unos 10.000 padres y madres.

UNICEF y sus asociados siguen trabajando con el gobierno de Timor-Leste para ayudar a más niños y a sus padres con apoyo parental y con un acceso mejorado a los programas de aprendizaje preescolar.

 


 

 

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