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Panorama: Mongolia

La contaminación atmosférica pone en peligro la salud de los niños de Mongolia

© UNICEF Mongolia
Ver: Visite Ulan-Bator, Mongolia, y compruebe por qué la calidad del aire desata las alarmas sobre la salud de los niños (en inglés).

 

Por Enkhzul Altangerel

En Ulan-Bator, Mongolia, niños como Nandin-Erdene respiran un aire tan espeso por la contaminación que no pueden diferenciar los colores de los semáforos. A continuación descubrirá lo que significa la calidad del aire para la salud de los niños y podrá informarse sobre las medidas que UNICEF y sus aliados están llevando a cabo para acabar con el problema de la niebla tóxica.

ULAANBAATAR, Mongolia, 22 de febrero de 2016 – “Cuando voy a la escuela, hay mucha niebla y no se ve nada. Por las mañanas, cuando voy de camino a la escuela y tengo que cruzar la calle, no sé si la luz está verde o roja”, explica Nandin-Erdene, con las mejillas sonrojadas por el frío.

Esta niña de nueve años vive con sus padres y sus hermanos en un barrio de yurtas, en una zona de Ulan-Bator, la capital de Mongolia, que no se beneficia de la planificación urbana ni de los servicios más básicos. Al igual que otros 200.000 hogares de las zonas periurbanas, la familia de Nandin-Erdene quema carbón crudo para calentarse y cocinar durante el invierno, cuando las temperaturas pueden llegar a caer hasta los -40 °C.

La combustión del carbón y los altos índices de humo producen una contaminación interior y exterior considerable, una espesa cortina que Nandin-Erdene intenta atravesar para cruzar la calle.

El aire que respira Nandin-Erdene

Estudiantes como Nandin-Erdene respiran aire enormemente contaminado no solo en la calle, sino también en la escuela y en su hogar.

Ulan-Bator es una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo. Los niveles de contaminación atmosférica en la yurta han alcanzado niveles peligrosos: unos datos publicados en 2011 mostraban que el nivel de las finas partículas suspendidas en el aire, denominadas PM 2,5, y que exponen a los niños al peligro de contraer infecciones respiratorias, suele ser seis o siete veces más alto que lo permitido por las normas de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, en diciembre este nivel máximo puede llegar a aumentar hasta 25 veces más de lo permitido.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mongolia/2016/Altangerel
Nandin-Erdene camina hacia la escuela en Ulan-Bator. La contaminación es tan grave que esta niña de nueve años no ve lo que hay al otro lado de la calle.

“Mis hijos padecen dolores de garganta y gripe con frecuencia durante el invierno. Yo creo que es por la contaminación atmosférica”, sostiene Khongorzul, la madre de Nandin-Erdene.

“La niebla contaminante me quema la garganta y hace que me duela”, añade Nandin-Erdene. “Me pongo mala a menudo”.

“He oído que esta niebla es muy mala para la salud. Perjudica gravemente a los pulmones y otros órganos”.

“Me preocupan más los efectos a largo plazo”, asegura Khongorzul. “No sé cómo les afectará en el futuro”.

Nandin-Erdene y su madre llevan razón al preocuparse. El peligro que la contaminación tiene para la salud de niños como ella es considerable.

Los niños y la contaminación atmosférica

En todo el mundo, la contaminación atmosférica interior contribuye al fallecimiento de 4,3 millones de personas al año. Un 13% de ellos son niños menores de cinco años, y el 50% de sus muertes se atribuyen a neumonías causadas por las partículas suspendidas en el aire.

En Mongolia, las tres enfermedades que han causado la mayor parte de muertes prematuras del país están relacionadas con la contaminación atmosférica. La infección respiratoria aguda de las vías bajas y, en particular, la neumonía, son unas de las principales causas de muerte entre niños menores de cinco años. Además, se ha comprobado que el funcionamiento pulmonar de los niños que viven en los distritos más contaminados de Ulan-Bator es peor que el de los que viven en zonas rurales, lo cual entraña riesgos de padecer una enfermedad respiratoria crónica cuando son mayores.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Mongolia/2016/Altangerel
La contaminación atmosférica perjudica enormemente la salud de las personas, en especial la de los niños.

Existen pruebas que demuestran que la contaminación atmosférica afecta a los niños de un modo distinto y profundo. Según el Dr. Enkhzol Malchinkhuu, del Centro Nacional de Salud Materna e Infantil, “la exposición de los niños a la contaminación atmosférica es especialmente preocupante porque su sistema inmune y sus pulmones no están completamente formados. Cuanto más joven es el niño, mayor es el impacto que la contaminación atmosférica tendrá en su salud”. Y, ¿cómo se pone de manifiesto ese impacto? “La contaminación causa una insuficiencia respiratoria que puede complicarse si hay inflamación. Esto daña los pulmones del niño y pone su vida en grave peligro”, concluye el Dr. Malchinkhuu.

Tomar medidas según los datos

“Quiero que mis hijos vivan en un entorno donde se respire aire limpio. Debería ser un derecho fundamental de cualquier ser humano”, -Khongorzul

UNICEF está respondiendo a las necesidades urgentes de niños como Nandin-Erdene. La oficina de UNICEF en Mongolia está ampliando su compromiso por el medioambiente y la contaminación.

En enero, UNICEF convocó una conferencia internacional en la que participaron expertos nacionales e internacionales que hablaron sobre los datos científicos que sirven de evidencia para abordar la contaminación atmosférica y la salud infantil. Además, se promovió el debate acerca de nuevas políticas, todo en estrecha colaboración con los aliados nacionales. La conferencia y las recomendaciones propuestas desencadenaron acciones aceleradas para reducir el impacto de la neumonía en los niños de Ulan-Bator, además de medidas centradas en reducir la exposición de niños mayores a la contaminación atmosférica, que podría derivar en una enfermedad respiratoria crónica.

Por otro lado, UNICEF se centrará en reducir la incidencia de la neumonía facilitando la introducción de vacunas para el tratamiento, las intervenciones complementarias como una mejor nutrición y amamantamiento, así como medidas que promuevan un cambio positivo de actitud.

“La exposición actual de los niños a la contaminación ambiental no se había experimentado en generaciones anteriores, y esta generación está destinada a sufrir unos niveles de enfermedad respiratoria crónica sin precedentes cuando se hagan mayores. El impacto de una enfermedad como la neumonía puede y debería prevenirse, puesto que durante la estación más larga de frío siguen muriendo demasiados niños”, sostiene Roberto Benes, Representante de UNICEF Mongolia. “Por ello, reducir la contaminación atmosférica es, además de un imperativo moral, la inversión más rentable para las generaciones futuras de Mongolia y para un desarrollo sostenible construido sobre la salud y el capital humano”.

Solo mediante esfuerzos colectivos urgentes y unas medidas políticas agresivas se podría hacer realidad esta esperanza. Por su parte, la oficina de UNICEF en Mongolia sigue ampliando sus esfuerzos para proporcionar a los niños la esencia del desarrollo: un medioambiente más sano donde vivir.



 

 

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