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Educación básica e igualdad entre los géneros

Evaluación rápida de espacios del aprendizaje

Imagen del UNICEF
© MoEST/2006/Goss
Unos niños y niñas asisten a clase en un aula al aire libre en el estado de Lagos, el Sudán meridional, fotografiados por un equipo de evaluación rápida de espacios para el aprendizaje.

El devastador tsunami que azotó Asia Sudoriental destrozó aldeas enteras, arrastrando a su paso hogares y familias, que quedaron sepultadas en las profundidades del océano.

También destrozó información valiosa: registros, estadísticas y estudios acerca de las comunidades y sus ciudadanos. Ya antes de que el tsunami golpeara, las estadísticas acerca de la educación en la provincia indonesia de Aceh eran escasas. Cuando las aguas retrocedieron, no eran más que un recuerdo.

A fin de iniciar la recuperación y evaluar el estado de la educación en Aceh después de la crisis, UNICEF estableció una alianza con el Ministerio de Educación de Aceh para examinar la zona. Se visitaron todas las escuelas de educación primaria que habían sobrevivido, se inspeccionaron las instalaciones de las escuelas y se entrevistó a los directores y a los profesores más veteranos.

El resultado fue la Evaluación rápida de espacios para el aprendizaje, una base de datos estadística referida a la educación en la zona. La Evaluación rápida de espacios para el aprendizaje permitió a UNICEF y sus aliados emprender actividades de seguimiento adaptadas específicamente a las necesidades de la zona en materia de educación, como la provisión de material didáctico y la construcción de aulas e instalaciones provisionales. Este proceso se repitió después en todos los distritos de Indonesia que habían sido afectados por el tsunami y en otros países que luchaban por recuperarse de un desastre natural o un conflicto armado, como el Afganistán o Liberia.

Por lo general, UNICEF y sus aliados llegan en las primeras 48 a 72 horas después de una situación de emergencia y realizan una valoración multisectorial de las necesidades. En lo que respecta al sector educativo, se hace un recuento del total de niños y niñas que asisten a la escuela y una valoración del estado de las escuelas y de la disponibilidad de materiales educativos. A lo largo de las seis semanas siguientes se realiza la Evaluación rápida de espacios para el aprendizaje con el fin de determinar qué es lo que se precisa para poner en marcha de nuevo las escuelas, aunque haya que impartir las clases en instalaciones provisionales. En primer lugar se evalúan los ámbitos afectados de más carencias, si son accesibles.

Esta evaluación, que por lo general realiza personal contratado a escala local, permite documentar la cifra, edad y género de los niños y niñas afectados, y detectar a aquéllos que pueden hallarse en una situación de vulnerabilidad por haberse visto desplazados de sus hogares o separados de sus progenitores. Asimismo permite determinar la localización, el género y el grado de capacitación del personal docente, junto con el estado de las instalaciones existentes. La inspección in situ permite valorar el número de aulas y el estado en que se encuentran, así como la disponibilidad de electricidad, mobiliario, suministros y material recreativo, la existencia de instalaciones de agua y saneamiento, la posible presencia de minas terrestres y las oportunidades para poner en marcha programas de alimentación en las escuelas. También se hace una valoración de los recursos que puedan existir en las comunidades cercanas.

Cuando UNICEF interviene en una situación de conflicto establece acuerdos formales con las partes enfrentadas a fin de asegurar la seguridad de sus trabajadores o del personal de los organismos aliados.

La Evaluación rápida de espacios para el aprendizaje también se ha realizado en situaciones posteriores a un conflicto. En el Sudán meridional, devastado por las dos décadas de guerra civil que asolaron el país, UNICEF evaluó miles de espacios para el aprendizaje, muchos de ellos rudimentarios, consistentes en poco más que unos cuantos bancos debajo de un árbol.

Aunque en ocasiones las minas terrestres y los estallidos del conflicto armado paralizaron por completo el proyecto, a lo largo de nueve meses los equipos de evaluadores recorrieron un territorio de más de 600.000 kilómetros cuadrados, a veces caminando durante tres días, empleando bicicletas para atravesar zonas sin carreteras y abriéndose camino a través de ciénagas y terrenos muy agrestes para llegar a comunidades remotas.

UNICEF cree que entendiendo las necesidades básicas de una zona se puede atender mejor a sus ciudadanos. Incluso en la peor de las crisis, UNICEF se compromete a hacerse cargo de todos y cada uno de los niños y niñas, velando por que tengan acceso a una educación de calidad.


 

 

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