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Basic education and gender equality

La educación de las niñas

Imagen del UNICEF
© UNICEF/UN061998/Vishwanathan
Unas adolescentes asisten a clases de karate como parte del programa en Giridih, un distrito con una de las mayores tasas de matrimonio infantil de la India: 6 de cada 10 niñas se casan antes de los 18 años.

La educación empodera a las niñas para cambiar el mundo.

En la actualidad, existen más de 1.100 millones de niñas en todo el mundo. Ellas forman parte de una generación en marcha dispuesta a tomar las riendas del futuro. Invertir en su educación les ofrece libertad para cumplir sus sueños. Les permite forjarse una vida mejor para ellas y contribuir a la salud, la seguridad y la prosperidad de sus familias, sus comunidades y el resto del mundo. Sabemos que invertir en la educación secundaria de las niñas, además de la primaria, reporta beneficios que no solo suponen un cambio para las familias y las comunidades, sino también para las economías.

Por ejemplo:

• Si todas las mujeres completaran la educación secundaria, habría un 49% menos de muertes infantiles
• Si todas las mujeres completaran la educación secundaria en el África Subsahariana y en Asia Occidental y Meridional, el matrimonio infantil disminuiría en un 64%
• Realizar inversiones para que las niñas puedan completar el siguiente ciclo de educación podría generarles ganancias de por vida que representarían un 68% del producto interior bruto anual .

¿Por qué no están escolarizadas las niñas?

Si bien hemos logrado dar grandes pasos en la educación primaria, tenemos que asegurarnos de que la educación de las niñas no se detenga ahí. En todo el mundo, la mitad de los niños sin escolarizar son niñas, y 32 millones de todas las que deberían cursar el primer ciclo de educación secundaria no están escolarizadas.

Son muchas las razones. Muy a menudo, las familias eligen a los varones cuando invierten en educación. Además, un conjunto de factores asociados a la pobreza, como el matrimonio infantil, los embarazos precoces, el trabajo infantil, las tareas del hogar, el coste y la distancia, contribuyen a que las niñas no vayan a la escuela. Por otro lado, algunas escuelas no cubren las necesidades de las niñas en aspectos como la disponibilidad de agua segura e instalaciones de saneamiento, la calidad de la educación o la pertinencia del programa educativo para la vida de las niñas. La violencia por razón de género también las priva de la educación.

Debemos otorgar a cada niña la educación de calidad que necesita para prosperar en la vida.

 

La labor de UNICEF para lograr que cada niña vaya a la escuela y estudie

Lograr que las niñas terminen la educación primaria y tengan oportunidades justas de completar la secundaria es una prioridad para el Plan de Acción de UNICEF en Materia de Género.

En UNICEF, ayudamos a los países a construir sistemas educativos más fuertes que proporcionen una educación de calidad para las niñas y los niños. Para ello, es necesario eliminar los estereotipos de género de los materiales de aprendizaje, formar a los profesores sobre cuestiones de género, ayudar a las escuelas y a los gobiernos a utilizar datos para evaluar el aprendizaje y proporcionar a las familias información clave para que puedan exigir responsabilidades a los sistemas educativos. Asimismo, asegurarse de que las políticas y los planes nacionales de educación tengan en cuenta las cuestiones de género es fundamental para garantizar que los niños y las niñas vayan a la escuela y progresen.

Debido a que una tercera parte de las niñas que no están escolarizadas viven en países afectados por conflictos, UNICEF trabaja con los aliados de los gobiernos para abordar la desigualdad de género en la educación en escenarios humanitarios.

Las desigualdades por razón de género también ponen trabas a la educación de los niños. En numerosos países, los niños están teniendo dificultades para completar el primer ciclo de educación secundaria. UNICEF está trabajando para identificar y abordar esas barreras que entorpecen la participación de los niños, que suelen ser la violencia de las pandillas, el reclutamiento en grupos o fuerzas armadas, la necesidad de buscar empleo y la migración.

En colaboración con la Alianza Mundial para la Educación y la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI), UNICEF ha contribuido a situar en el centro de atención mundial la violencia por razón de género que las niñas sufren en las escuelas.

 

Aprendizaje para todos los niños

En un día cualquiera, más de 1.000 millones de niños de todo el mundo van a la escuela. Van allí para aprender, pero lo cierto es que esto no sucede en muchos casos.

Para muchos niños, el aprendizaje se hace difícil debido a la discriminación, el acoso escolar, las instalaciones de saneamiento precarias, los edificios en ruinas o las aulas improvisadas. Otros van a la escuela demasiado hambrientos o enfermos, o demasiado cansados de trabajar y realizar las tareas del hogar, y apenas pueden beneficiarse de las clases.

Las crisis de la educación en cifras:

• Se estima que 250 millones de niños en edad escolar primaria de todo el mundo no saben leer ni escribir ni tienen conocimientos básicos de matemáticas
Más de la mitad de ellos han ido a la escuela durante, al menos, cuatro años
• Esto supone un coste de unos 129 mil millones de dólares: casi el 10% del gasto mundial destinado a la educación primaria.

Los niños excluidos de la educación

La educación tiene sus recompensas: un año adicional recibiendo una educación de calidad puede aumentar los ingresos de una persona en un 10%. Aun así, los niños más marginados son los que menos educación reciben.

Los niños que tienen discapacidades, que hablan lenguas minoritarias o que están expuestos a violencia, abusos o privaciones durante las crisis humanitarias son quienes no reciben una educación. En algunos países, el género tiene un gran peso en el rendimiento de los niños en la escuela.

No obstante, incluso los niños marginados que logran ir a la escuela siguen enfrentándose a desigualdades en el aprendizaje. Por ejemplo, los niños del 20% de los hogares más ricos tienen muchas más posibilidades que los de hogares más pobres de adquirir nociones básicas de lectura.

La labor de UNICEF

UNICEF ha asumido el compromiso de asegurar una educación segura, de calidad y basada en los derechos para cada niño, sin perjuicio de sus circunstancias.

Trabajamos para identificar los obstáculos que causan el mal rendimiento y colaboramos con los gobiernos, los aliados y las comunidades para eliminarlos y proporcionar a los niños una educación de calidad.

Por “educación de calidad” entendemos una educación que prepare a los niños para rendir bien en la escuela, hacer un trabajo productivo, cuidar de sí mismos, llevar vidas provechosas y contribuir a sus sociedades y comunidades.

Nuestra forma de medir el aprendizaje es mediante evaluaciones. Si está bien diseñada, una evaluación sirve para alcanzar numerosos objetivos fundamentales: determinar si los estudiantes están aprendiendo, controlar el progreso de los países hacia la consecución de objetivos de aprendizaje, identificar las necesidades específicas de los niños y revelar las desigualdades existentes entre regiones y grupos de población.

Aquí se puede leer más acerca de las Escuelas de UNICEF Amigas de la Infancia: un enfoque holístico que busca crear entornos seguros, saludables y enriquecedores que faciliten el aprendizaje de los niños, de modo que cada uno de ellos pueda sacar el máximo partido a su potencial.

 


 

 

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