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Basic education and gender equality

Aprendizaje para todos los niños

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-1389/Warrick Page
Un hombre transporta a su hija por unas extensas aguas de inundación en Digri en la provincia de Sindh (Pakistán).

En un día cualquiera, más de 1.000 millones de niños de todo el mundo van a la escuela. Van allí para aprender, pero lo cierto es que esto no sucede en muchos casos.

Para muchos niños, el aprendizaje se hace difícil debido a la discriminación, el acoso escolar, las instalaciones de saneamiento precarias, los edificios en ruinas o las aulas improvisadas. Otros van a la escuela demasiado hambrientos o enfermos, o demasiado cansados de trabajar y realizar las tareas del hogar, y apenas pueden beneficiarse de las clases.

Las crisis de la educación en cifras:

• Se estima que 250 millones de niños en edad escolar primaria de todo el mundo no saben leer ni escribir ni tienen conocimientos básicos de matemáticas
• Más de la mitad de ellos han ido a la escuela durante, al menos, cuatro años
• Esto supone un coste de unos 129 mil millones de dólares: casi el 10% del gasto mundial destinado a la educación primaria.

Los niños excluidos de la educación

La educación tiene sus recompensas: un año adicional recibiendo una educación de calidad puede aumentar los ingresos de una persona en un 10%. Aun así, los niños más marginados son los que menos educación reciben.

Los niños que tienen discapacidades, que hablan lenguas minoritarias o que están expuestos a violencia, abusos o privaciones durante las crisis humanitarias son quienes no reciben una educación. En algunos países, el género tiene un gran peso en el rendimiento de los niños en la escuela.

No obstante, incluso los niños marginados que logran ir a la escuela siguen enfrentándose a desigualdades en el aprendizaje. Por ejemplo, los niños del 20% de los hogares más ricos tienen muchas más posibilidades que los de hogares más pobres de adquirir nociones básicas de lectura.

La labor de UNICEF

UNICEF ha asumido el compromiso de asegurar una educación segura, de calidad y basada en los derechos para cada niño, sin perjuicio de sus circunstancias.

Trabajamos para identificar los obstáculos que causan el mal rendimiento y colaboramos con los gobiernos, los aliados y las comunidades para eliminarlos y proporcionar a los niños una educación de calidad.

Por “educación de calidad” entendemos una educación que prepare a los niños para rendir bien en la escuela, hacer un trabajo productivo, cuidar de sí mismos, llevar vidas provechosas y contribuir a sus sociedades y comunidades.

Nuestra forma de medir el aprendizaje es mediante evaluaciones. Si está bien diseñada, una evaluación sirve para alcanzar numerosos objetivos fundamentales: determinar si los estudiantes están aprendiendo, controlar el progreso de los países hacia la consecución de objetivos de aprendizaje, identificar las necesidades específicas de los niños y revelar las desigualdades existentes entre regiones y grupos de población.

Aquí se puede leer más acerca de las Escuelas acogedoras para la Infancia de UNICEF: un enfoque holístico que busca crear entornos seguros, saludables y enriquecedores que faciliten el aprendizaje de los niños, de modo que cada uno de ellos pueda sacar el máximo partido a su potencial.



 

 

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