Héroes en la primera línea de la lucha contra el ébola

Por Jo Dunlop

A medida que se propaga un brote del virus ébola en África occidental, los trabajadores de la salud de Sierra Leona están arriesgando sus vidas en los esfuerzos para contener esta enfermedad mortal.

KENEMA, Sierra Leona, 6 de agosto de 2014 – La unidad para el ébola del hospital de distrito de Kenema se ha convertido en lo que podría describirse como la “zona cero” del brote de ébola en Sierra Leona.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2014/Dunlop
La hermana Nancy Yoko habla con un colega en la zona de aislamiento del Centro para el tratamiento del ébola en Kenema, Sierra Leona.

En el hospital, que está lleno a capacidad, hay 45 pacientes de ébola, y es probable que se ocupen más camas antes de que comiencen a vaciarse. Como comentó un funcionario de salud: “No podemos dejar salir a nadie, aquí es donde uno viene si tiene síntomas de ébola. Si nos vemos obligados, instalaremos más camas”.

Durante la semana pasada se produjeron más de 10 muertes en el hospital, y se admiten más de cinco casos nuevos diarios.

El ébola se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de las personas infectadas o por contacto indirecto con ambientes contaminados. No hay una cura conocida ni una vacuna preventiva, pero el diagnóstico temprano y la atención médica pueden aumentar las posibilidades de supervivencia.

Colegas fallecidos

Detrás de la ominosa valla de tela metálica y de las lonas de plástico que rodean al centro se encuentran los héroes anónimos de las actividades de respuesta: los trabajadores de la salud que están arriesgando sus vidas para hacer su trabajo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sierra Leone/2014/Dunlop
Los trabajadores de salud se toman un descanso a las puertas del Centro para el tratamiento del ébola en Kenema, Sierra Leona.

Desde que aparecieran en marzo los primeros casos en el distrito de Kenema, el hospital ha perdido seis trabajadores de la salud debido a la enfermedad. Hace una semana, la hermana Mbalu Fonnie, que estaba a cargo del equipo de enfermería en el centro de tratamiento, falleció después de haber contraído el virus hace dos semanas. La hermana Fonnie era una mentora, una dirigente y una amiga para muchos.

La hermana Nancy Yoko llora cuando habla de su colega, la hermana Fonnie. “Ella es la razón por la que sigo viniendo aquí todos los días. Ella nos motivó. La vamos a echar mucho de menos”, dice. “Pero yo voy a seguir viniendo aquí por ella y por los otros colegas que han caído enfermos a causa del ébola”.

“Me enseñó muchas cosas incluso cuando estaba enferma en el lecho, me decía cómo hacer las cosas, nunca dejó de ayudar” dice Nancy. Hace sólo unos días, el Dr. Sheik Umar Khan, el único virólogo de Sierra Leona a la vanguardia de la lucha contra el ébola en Kenema, murió también después de haber dado positivo por el virus.

Aumento del riesgo

Dado el número de casos entre el personal y la alta tasa de deserción de las enfermeras que no están dispuestas a correr el riesgo de exponerse a la enfermedad, hay una abrumadora escasez de personal sanitario en el centro. “No he tenido un día de descanso desde que comenzara este problema hace tres meses”, dice la hermana Nancy, quien, como la mayoría de sus colegas, ha trabajado en turnos de 12 horas todos los días.

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© UNICEF NYHQ/2014/Davies
Los miembros de un equipo de movilización social que recibe apoyo de UNICEF caminan en una calle de Freetown, Sierra Leona, llevando carteles con información sobre el virus del ébola.

En tales condiciones, los que se encuentran en la primera línea corren un peligro aún mayor de contraer la infección. Cuando se usan correctamente, los trajes de protección utilizados por el personal que entra en contacto con los pacientes proporcionan un escudo eficaz contra el virus. Pero los trajes son incómodos, con dos pares de guantes, una mascarilla y unas botas, y se convierten en un horno bajo las temperaturas tropicales de Sierra Leona. Cuando los trabajadores de la salud llevan largas horas en el pabellón, se cansan y están menos atentos. Cometen errores que aumentan el riesgo de contraer el virus.

Capacitados para el sacrificio

A pesar de sus valientes esfuerzos y su compromiso inquebrantable, estas enfermeras también son objeto del estigma y del miedo que han caracterizado a la epidemia desde que se inició en el país. “Se nos conoce como los ‘enfermeros del ébola’. Nadie quiere acercarse a nosotros”, dice la hermana Nancy. “Las enfermeras de la sala general no quieren hablar con nosotros. Incluso nuestras familias tienen miedo de que les infectemos con el virus”.

No obstante, la hermana Nancy continúa presentándose a trabajar todos los días. “No siento miedo. Soy enfermera. Yo estoy haciendo mi trabajo”, dice. “Estamos capacitados para el sacrificio”.

Además de ayudar en los esfuerzos de coordinación, UNICEF colabora con el Ministerio de Salud y Saneamiento, la Organización Mundial de la Salud y otros asociados para apoyar la respuesta médica y fortalecer la movilización social y los mensajes en torno a la prevención a fin de reducir la propagación de esta enfermedad mortal.

Hasta la fecha se ha confirmado la muerte de 214 personas de un total de 591 casos, mientras que 161 han sobrevivido y han sido dados de alta en los centros de tratamiento.


 

 

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Fotografía UNICEF: Alcance comunitario del Ébola